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Policías infiltrados entre narcos, un colombiano mandado a Algeciras y Marbella para 'supervisar' y una multa de 65 millones: un caso de película

El TSJA confirma dos condenas por una enorme carga de cocaína llegada desde Brasil en un falso envío de palomitas de maíz

  • Una imagen de archivo del puerto de Algeciras.

Dos personas, un español y un colombiano, han sido condenadas a más de diez, el primero, y seis años de prisión respectivamente tras intentar introducir dos cargamentos de cocaína a través del Puerto de Algeciras en el verano de 2023. La operación, digna de un guion de película, implicó restaurantes de la Costa del Sol, mensajes cifrados desde Dubái, contenedores con dobles fondos y un agente encubierto que durante meses se ganó la confianza de la organización.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía acaba de cerrar el caso con una sentencia que confirma las condenas. 482 kilos netos de cocaína valorados en 16,8 millones de euros. Ese es el balance de dos envíos que llegaron en buques desde Brasil y que fueron interceptados, uno en mayo y otro en agosto, por la UDYCO-Costa del Sol y la Unidad Combinada de Vigilancia Aduanera.

Todo comenzó en mayo de 2023, cuando los investigadores tenían en el punto de mira a un individuo que operaba bajo el alias "H" y que, según la sentencia, coordinaba la operación desde Dubái. Su cuñado también estaba en la trama, aunque hoy se encuentra en busca y captura y declarado en rebeldía. "H" no se manchaba las manos. Para eso tenía a sus hombres de confianza en España.

Uno era F., español, con antecedentes penales previos por tráfico de drogas. El otro, C., colombiano en situación irregular, sin antecedentes. Cada uno tenía su papel: uno era el enlace de confianza; el otro ejercía de "notario", el hombre enviado para verificar sobre el terreno que la droga llegaba conforme a lo pactado.

Restaurantes en Estepona y un papel manuscrito

El 12 de mayo de 2023, un agente policial contactó con "H" a través de Signal. Tres días después, el 15 de mayo, se celebró una reunión en un restaurante de Estepona. El sentenciado español llegó en un Volkswagen Golf y confirmó que el 16 de mayo arribaría al puerto de Algeciras un contenedor desde São Paulo con unos 420 kilos de cocaína.

El 18 de mayo, la Fiscalía de Algeciras autorizó la actuación de tres agentes encubiertos. Esa misma tarde, nueva reunión en Estepona. F. mostró a un agente la foto de un contenedor rojo en su móvil. El colombiano sacó del bolsillo de su cazadora una hoja manuscrita con el número del contenedor y la posición exacta de la droga.

F. anunció además que se marchaba a un piso en Marbella a recoger 250.000 euros como contraprestación. C., mientras tanto, fue interceptado esa misma tarde en la rotonda denominada "Rinoceronte vestido con Puntillas" de Marbella al no llevar documentación. Lo llevaron a comisaría. Hasta ese momento, los investigadores solo lo conocían como "el notario".

Al día siguiente, el 19 de mayo, los agentes inspeccionaron el contenedor. La mercancía declarada: 1.300 sacos de palomitas de maíz. En su interior encontraron 16 sacos blancos con 322,82 kilos brutos de cocaína al 80,1% de pureza.

Segunda carga: el doble fondo en el palé de madera

La organización no se detuvo. En julio, "H" anunció un segundo envío para finales de mes, esta vez en un buque diferente y con una ocultación más sofisticada. Envió al agente vídeos explicando el sistema: un palé de listones de madera teka con un doble fondo que se abría mediante un mecanismo en la parte superior. Dentro, apilados, los paquetes de cocaína.

El 1 de agosto, F. volvió a escribir al agente en Signal, esta vez bajo alias: "Hola buenos días. Soy con quien te has citado varias veces en el manuka. Sabes quien no?". Ese mismo día se creó un grupo de Signal.

El 2 de agosto, los investigadores abrieron el contenedor en el puerto. Encontraron 160 paquetes de cocaína con una pureza del 80,6% y un peso neto de 161 kilos. Entre la droga, un precinto nuevo: el que iban a usar para volver a sellar el contenedor y que nadie notara nada.

Diez años para el español, seis para el colombiano

Ambos fueron detenidos el 2 de agosto de 2023 y llevan en prisión provisional desde entonces. La Audiencia Provincial de Cádiz los condenó en enero de 2026. El español: nueve años por el delito contra la salud pública más un año y medio por pertenecer a un grupo criminal, con una multa de 65 millones de euros. Su reincidencia agravó la pena. Para el colombiano, seis años y seis meses en total, más una multa de 16,8 millones.

Uno de ellos recurrió. Argumentó que los agentes actuaron sin autorización, que fueron ellos quienes provocaron el delito y hasta pidió que se aplicaran atenuantes por drogadicción y dilaciones en el proceso. El TSJA rechazó cada uno de esos argumentos. Sobre el delito provocado, la sentencia es especialmente clara: una operación con contenedores, rutas marítimas internacionales y coordinación transoceánica no surge en días por influencia de un policía. La trama ya existía. Aún cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Dos personas, un español y un colombiano, han sido condenadas a más de diez, el primero, y seis años de prisión respectivamente tras intentar introducir dos cargamentos de cocaína a través del Puerto de Algeciras en el verano de 2023. La operación, digna de un guion de película, implicó restaurantes de la Costa del Sol, mensajes cifrados desde Dubái, contenedores con dobles fondos y un agente encubierto que durante meses se ganó la confianza de la organización.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía acaba de cerrar el caso con una sentencia que confirma las condenas. 482 kilos netos de cocaína valorados en 16,8 millones de euros. Ese es el balance de dos envíos que llegaron en buques desde Brasil y que fueron interceptados, uno en mayo y otro en agosto, por la UDYCO-Costa del Sol y la Unidad Combinada de Vigilancia Aduanera.

Todo comenzó en mayo de 2023, cuando los investigadores tenían en el punto de mira a un individuo que operaba bajo el alias "H" y que, según la sentencia, coordinaba la operación desde Dubái. Su cuñado también estaba en la trama, aunque hoy se encuentra en busca y captura y declarado en rebeldía. "H" no se manchaba las manos. Para eso tenía a sus hombres de confianza en España.

Uno era F., español, con antecedentes penales previos por tráfico de drogas. El otro, C., colombiano en situación irregular, sin antecedentes. Cada uno tenía su papel: uno era el enlace de confianza; el otro ejercía de "notario", el hombre enviado para verificar sobre el terreno que la droga llegaba conforme a lo pactado.

Restaurantes en Estepona y un papel manuscrito

El 12 de mayo de 2023, un agente policial contactó con "H" a través de Signal. Tres días después, el 15 de mayo, se celebró una reunión en un restaurante de Estepona. El sentenciado español llegó en un Volkswagen Golf y confirmó que el 16 de mayo arribaría al puerto de Algeciras un contenedor desde São Paulo con unos 420 kilos de cocaína.

El 18 de mayo, la Fiscalía de Algeciras autorizó la actuación de tres agentes encubiertos. Esa misma tarde, nueva reunión en Estepona. F. mostró a un agente la foto de un contenedor rojo en su móvil. El colombiano sacó del bolsillo de su cazadora una hoja manuscrita con el número del contenedor y la posición exacta de la droga.

F. anunció además que se marchaba a un piso en Marbella a recoger 250.000 euros como contraprestación. C., mientras tanto, fue interceptado esa misma tarde en la rotonda denominada "Rinoceronte vestido con Puntillas" de Marbella al no llevar documentación. Lo llevaron a comisaría. Hasta ese momento, los investigadores solo lo conocían como "el notario".

Al día siguiente, el 19 de mayo, los agentes inspeccionaron el contenedor. La mercancía declarada: 1.300 sacos de palomitas de maíz. En su interior encontraron 16 sacos blancos con 322,82 kilos brutos de cocaína al 80,1% de pureza.

Segunda carga: el doble fondo en el palé de madera

La organización no se detuvo. En julio, "H" anunció un segundo envío para finales de mes, esta vez en un buque diferente y con una ocultación más sofisticada. Envió al agente vídeos explicando el sistema: un palé de listones de madera teka con un doble fondo que se abría mediante un mecanismo en la parte superior. Dentro, apilados, los paquetes de cocaína.

El 1 de agosto, F. volvió a escribir al agente en Signal, esta vez bajo alias: "Hola buenos días. Soy con quien te has citado varias veces en el manuka. Sabes quien no?". Ese mismo día se creó un grupo de Signal.

El 2 de agosto, los investigadores abrieron el contenedor en el puerto. Encontraron 160 paquetes de cocaína con una pureza del 80,6% y un peso neto de 161 kilos. Entre la droga, un precinto nuevo: el que iban a usar para volver a sellar el contenedor y que nadie notara nada.

Diez años para el español, seis para el colombiano

Ambos fueron detenidos el 2 de agosto de 2023 y llevan en prisión provisional desde entonces. La Audiencia Provincial de Cádiz los condenó en enero de 2026. El español: nueve años por el delito contra la salud pública más un año y medio por pertenecer a un grupo criminal, con una multa de 65 millones de euros. Su reincidencia agravó la pena. Para el colombiano, seis años y seis meses en total, más una multa de 16,8 millones.

Uno de ellos recurrió. Argumentó que los agentes actuaron sin autorización, que fueron ellos quienes provocaron el delito y hasta pidió que se aplicaran atenuantes por drogadicción y dilaciones en el proceso. El TSJA rechazó cada uno de esos argumentos. Sobre el delito provocado, la sentencia es especialmente clara: una operación con contenedores, rutas marítimas internacionales y coordinación transoceánica no surge en días por influencia de un policía. La trama ya existía. Aún cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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