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Una madre y su hijo Nazareno de 8 años con síndrome de Down, sin alternativa ante el desahucio en Fuengirola: "Mi lucha es por él"

La vecina de Fuengirola reclama un alquiler social y un empleo compatible con el cuidado del menor, que tiene síndrome de Down

  • Roxana Estévez, junto a su hijo Nazareno, en una foto cedida por la familia a Cadena Ser.

Roxana Estévez, de 51 años, pide una alternativa habitacional para evitar quedarse en la calle con su hijo Nazareno, de ocho años, que tiene síndrome de Down. El Juzgado de Primera Instancia número 5 de Fuengirola ha ordenado su desahucio por impago del alquiler, aunque el lanzamiento previsto para el 20 de octubre fue aplazado aproximadamente un mes.

La nueva fecha sigue pendiente de confirmación. Según explica Roxana, debe verificar con su abogado de oficio si será entre el 20 y el 22 de noviembre.

Un alquiler de 1.000 euros y dificultades para trabajar

La mujer calcula que acumula unos ocho meses sin pagar los 1.000 euros mensuales. Al entrar en la vivienda desembolsó alrededor de 8.500 euros entre seis mensualidades adelantadas, fianza y gastos de inmobiliaria.

"Me quedé sin nada, porque absolutamente todo lo puse en la vivienda", relata para Ser Málaga. Después consiguió una prórroga de seis meses, pero solo pudo abonar las dos primeras mensualidades.

Ha trabajado en hostelería y limpieza. Sin embargo, asegura que le resulta difícil mantener un empleo compatible con el cuidado de Nazareno, especialmente con turnos de tarde y noche, sin una red familiar estable.

Reconoce la deuda y comprende la situación de la propietaria, con quien afirma mantener una relación correcta.

Reclama que los servicios sociales revisen su caso

Roxana asegura que está inscrita en programas de alquiler social, pero denuncia que no ha conseguido una solución habitacional. Solicita al Ayuntamiento que revise su expediente y facilite una vivienda ajustada a sus posibilidades.

Cuenta con apoyo de Cáritas, una tarjeta para alimentación de unos 300 euros cada dos meses y recibió una ayuda inicial al alquiler. También ha conseguido comedor escolar y una terapia para su hijo, aunque afirma que esperó seis meses.

Nacida en Argentina y con nacionalidad española, utilizó sus ahorros para regresar a España con Nazareno. Ahora reclama vivienda e ingresos estables: "Mi lucha es por Nazareno. Yo soy una persona adulta, ya lo puedo afrontar, pero él no".

Roxana Estévez, de 51 años, pide una alternativa habitacional para evitar quedarse en la calle con su hijo Nazareno, de ocho años, que tiene síndrome de Down. El Juzgado de Primera Instancia número 5 de Fuengirola ha ordenado su desahucio por impago del alquiler, aunque el lanzamiento previsto para el 20 de octubre fue aplazado aproximadamente un mes.

La nueva fecha sigue pendiente de confirmación. Según explica Roxana, debe verificar con su abogado de oficio si será entre el 20 y el 22 de noviembre.

Un alquiler de 1.000 euros y dificultades para trabajar

La mujer calcula que acumula unos ocho meses sin pagar los 1.000 euros mensuales. Al entrar en la vivienda desembolsó alrededor de 8.500 euros entre seis mensualidades adelantadas, fianza y gastos de inmobiliaria.

"Me quedé sin nada, porque absolutamente todo lo puse en la vivienda", relata para Ser Málaga. Después consiguió una prórroga de seis meses, pero solo pudo abonar las dos primeras mensualidades.

Ha trabajado en hostelería y limpieza. Sin embargo, asegura que le resulta difícil mantener un empleo compatible con el cuidado de Nazareno, especialmente con turnos de tarde y noche, sin una red familiar estable.

Reconoce la deuda y comprende la situación de la propietaria, con quien afirma mantener una relación correcta.

Reclama que los servicios sociales revisen su caso

Roxana asegura que está inscrita en programas de alquiler social, pero denuncia que no ha conseguido una solución habitacional. Solicita al Ayuntamiento que revise su expediente y facilite una vivienda ajustada a sus posibilidades.

Cuenta con apoyo de Cáritas, una tarjeta para alimentación de unos 300 euros cada dos meses y recibió una ayuda inicial al alquiler. También ha conseguido comedor escolar y una terapia para su hijo, aunque afirma que esperó seis meses.

Nacida en Argentina y con nacionalidad española, utilizó sus ahorros para regresar a España con Nazareno. Ahora reclama vivienda e ingresos estables: "Mi lucha es por Nazareno. Yo soy una persona adulta, ya lo puedo afrontar, pero él no".

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