Un conductor de un autobús de transporte escolar ha sido investigado por un presunto delito contra la seguridad vial después de dar positivo en una prueba de alcoholemia con una tasa nueve veces superior a la permitida para este tipo de profesionales. Los hechos se produjeron el pasado 11 de septiembre en Málaga, después de que el hombre terminara su jornada trasladando a menores desde varios centros educativos de Benalmádena.
La propia empresa para la que trabajaba fue la que alertó a la Policía Local al detectar que el conductor había regresado a la nave, situada en Málaga capital, con aparentes síntomas de embriaguez. Una unidad del Distrito de Carretera de Cádiz fue enviada al lugar por la Sala del 092. Según los testigos, el hombre tenía dificultades para maniobrar y realizaba giros y acelerones sin sentido, por lo que le indicaron que detuviera el autobús ante el riesgo de que pudiera chocar con otros vehículos estacionados.
La situación fue aún más llamativa cuando uno de los trabajadores subió al autobús y comprobó que el conductor se encontraba ebrio. Además, según las manifestaciones recogidas por los agentes, el hombre habría orinado y defecado en el interior del vehículo. El autobús había terminado el transporte de menores a las 17.00 horas en Benalmádena y llegó aproximadamente a las 17.20 horas a la nave de Málaga.
El resultado
Los agentes del Grupo de Investigación de Accidentes y Atestados (GIAA) apreciaron también signos inequívocos compatibles con el consumo de alcohol. El conductor accedió voluntariamente a someterse a la prueba de alcoholemia y fue trasladado hasta las dependencias del GIAA para realizarla. El resultado fue de 1,39 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, frente a los 0,15 permitidos reglamentariamente para los conductores profesionales de este tipo de vehículos.
Ante este resultado, los policías procedieron a informarle de sus derechos como investigado no detenido, como presunto autor de un delito contra la Seguridad Vial por conducir un vehículo a motor bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Posteriormente, recibió una cédula de citación para comparecer en un juicio rápido sin detenido.
La Policía Local recuerda que el Código Penal contempla para este tipo de conductas penas de prisión, multa, trabajos en beneficio de la comunidad y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores. La investigación se produce después de que el conductor hubiera completado su servicio de transporte escolar y regresara a las instalaciones de la empresa en Málaga.
Un conductor de un autobús de transporte escolar ha sido investigado por un presunto delito contra la seguridad vial después de dar positivo en una prueba de alcoholemia con una tasa nueve veces superior a la permitida para este tipo de profesionales. Los hechos se produjeron el pasado 11 de septiembre en Málaga, después de que el hombre terminara su jornada trasladando a menores desde varios centros educativos de Benalmádena.
La propia empresa para la que trabajaba fue la que alertó a la Policía Local al detectar que el conductor había regresado a la nave, situada en Málaga capital, con aparentes síntomas de embriaguez. Una unidad del Distrito de Carretera de Cádiz fue enviada al lugar por la Sala del 092. Según los testigos, el hombre tenía dificultades para maniobrar y realizaba giros y acelerones sin sentido, por lo que le indicaron que detuviera el autobús ante el riesgo de que pudiera chocar con otros vehículos estacionados.
La situación fue aún más llamativa cuando uno de los trabajadores subió al autobús y comprobó que el conductor se encontraba ebrio. Además, según las manifestaciones recogidas por los agentes, el hombre habría orinado y defecado en el interior del vehículo. El autobús había terminado el transporte de menores a las 17.00 horas en Benalmádena y llegó aproximadamente a las 17.20 horas a la nave de Málaga.
El resultado
Los agentes del Grupo de Investigación de Accidentes y Atestados (GIAA) apreciaron también signos inequívocos compatibles con el consumo de alcohol. El conductor accedió voluntariamente a someterse a la prueba de alcoholemia y fue trasladado hasta las dependencias del GIAA para realizarla. El resultado fue de 1,39 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, frente a los 0,15 permitidos reglamentariamente para los conductores profesionales de este tipo de vehículos.
Ante este resultado, los policías procedieron a informarle de sus derechos como investigado no detenido, como presunto autor de un delito contra la Seguridad Vial por conducir un vehículo a motor bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Posteriormente, recibió una cédula de citación para comparecer en un juicio rápido sin detenido.
La Policía Local recuerda que el Código Penal contempla para este tipo de conductas penas de prisión, multa, trabajos en beneficio de la comunidad y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores. La investigación se produce después de que el conductor hubiera completado su servicio de transporte escolar y regresara a las instalaciones de la empresa en Málaga.
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