Enrique Rodríguez no esperaba que su llamamiento tuviera semejante eco. El propietario de Nonna Helado Artesanal, con sede en el polígono industrial de Cajiz, en Vélez-Málaga, perdió su nave y toda la maquinaria el pasado 17 de abril en un incendio que arrasó cinco instalaciones del recinto.
Días después de pedir públicamente ayuda para no tener que cerrar, ha reconocido que la respuesta ha superado con creces lo que imaginaba: "Gracias por todo el cariño, de verdad. Nos estáis sosteniendo más de lo que imagináis".
El fuego se declaró en torno a las 16:35 horas, cuando Emergencias 112 Andalucía recibió aviso de un incendio en una nave de almacenamiento textil en la calle Guirnaldas. El viento aceleró la propagación hacia las naves colindantes hasta afectar a un total de cinco.La nave de Nonna Helados quedó completamente destruida. La empresa, de carácter familiar, emplea a entre ocho y diez personas.
Reservas anticipadas de helados
Ante las muestras de apoyo recibidas, el equipo ha habilitado una página web desde la que los clientes pueden seleccionar y reservar sus helados favoritos como forma de respaldo al negocio. Cada reserva genera un código único que el comprador podrá canjear cuando la heladería vuelva a abrir sus puertas.
Dos colaboradores externos han impulsado la iniciativa de forma desinteresada: Martín Paz, especialista en SEO y estrategia digital, y Juanjo, desarrollador web que continúa al frente de la plataforma.
Apoyo en redes
Desde el entorno del empresario han calificado la respuesta ciudadana de "emocionante e inesperada". Subrayan que va más allá de una transacción comercial y representa una muestra de confianza hacia un proyecto construido durante años a base de trabajo y trato directo con el cliente.
En redes sociales, la iniciativa ha circulado con rapidez, acompañada de mensajes de apoyo y recuerdos de visitas al establecimiento. Muchos usuarios han destacado la importancia de sostener el tejido de pequeños negocios locales.
Rodríguez no había pedido donaciones ni ayudas asistenciales cuando lanzó su primer llamamiento. Lo que reclamaba era una nave provisional, maquinaria en préstamo o un local desde el que reanudar la producción cuanto antes. "Estamos destrozados como familia y como empresarios", afirmó entonces. "Somos trabajadores luchadores".



