Málaga se prepara para dar un paso decisivo hacia el futuro tecnológico. La ciudad andaluza albergará un ordenador cuántico de 317 qubits, el modelo Origin Wukong, que se convertirá en el más potente de España y la posicionará en el mapa europeo de la computación cuántica, situándola además en la vanguardia del conocimiento en este campo.
La infraestructura se instalará en el Centro de Supercomputación y Bioinformática (SCBI) de la Universidad de Málaga (UMA), gracias a un convenio de colaboración firmado este lunes. El acuerdo ha sido suscrito por el rector de la institución académica, Teodomiro López, y el presidente de la empresa Quantum Labs, Javier Romero, en un acto que ha contado con la presencia del consejero andaluz de Industria, Energía y Minas, Jorge Paradela, según ha informado la propia universidad.
El pacto establece las bases para la instalación y operación de un sistema cuántico avanzado basado en tecnología superconductora de la compañía Origin. Este equipo se ubicará en el Málaga TechPark, reforzando el ecosistema de innovación local y consolidando a la ciudad como un enclave estratégico en el desarrollo de tecnologías emergentes.
El nuevo sistema no solo destaca por su potencia. Incorpora un diseño de ultra-baja vibración junto a tecnologías avanzadas de control y medición cuántica, lo que exige una infraestructura altamente especializada. Entre los requisitos técnicos se incluyen sistemas de refrigeración criogénica y una potencia eléctrica estimada de hasta 80 kilovatios.
Nuevas líneas de investigación
Quantum Labs será la encargada de asumir el acondicionamiento técnico del espacio, así como la instalación, operación y mantenimiento del equipo. Por su parte, la Universidad de Málaga facilitará las instalaciones necesarias dentro del SCBI y garantizará el soporte institucional para el desarrollo de las actividades vinculadas a este proyecto.
La puesta en marcha de este ordenador cuántico abre la puerta a nuevas líneas de investigación en ámbitos clave como la inteligencia artificial, la fotónica, la ciberseguridad, la programación o la simulación de sistemas complejos. También tendrá impacto en áreas como la química computacional, generando oportunidades de colaboración con el tejido científico y tecnológico.
Con este movimiento, Málaga no solo refuerza su papel dentro del panorama nacional, sino que aspira a convertirse en un referente europeo en el ámbito de la computación cuántica.


