Hay historias pequeñas que, de pronto, dicen mucho. La de Lucía y Belén Muñoz, dos jóvenes de Ardales de 21 y 19 años que estudian en Málaga, es una de ellas. El pasado 6 de abril, ambas se encontraron una cartera tirada en una calle del barrio de Miraflores con documentación en su interior y un total de 1.332,50 euros.
La escena, como ellas mismas reconocen, tuvo también su punto de sorpresa y de tentación. Pero la decisión fue inmediata: hacer lo correcto. En lugar de quedarse con el dinero o marcharse, optaron por esperar primero por si alguien regresaba a recogerla y, al ver que no aparecía nadie, decidieron ponerse en contacto con la Policía para devolverla a su dueño, un trabajador de 42 años.
“Veníamos de comprar y de camino a nuestros pisos vimos que había una cartera en el suelo con bastante dinero. Nos esperamos a ver si alguien venía a recogerla y viendo que no, la cogimos. Nos pusimos muy nerviosas y llamamos a nuestros padres, seguidamente a la Policía. Pensábamos llevarla, pero nos dijeron que venía una patrulla a nuestro barrio”, relata a este periódico Lucía Muñoz, estudiante de Magisterio Infantil, que caminaba junto a su prima, alumna de un grado superior de Integración Social.
La joven explica además cuál fue el impulso que marcó su reacción. “Sentimos empatía porque si se nos perdiera a nosotras nos gustaría que hicieran lo mismo”, afirma. El gesto, sencillo en apariencia, acabó convirtiéndose en una historia de civismo que no ha pasado desapercibida.
Una cartera con dinero, documentación y un dueño que no sabía cómo la había perdido
Según explicó la Policía Local en un comunicado, dentro de la cartera había, además del efectivo, varios documentos personales, entre ellos tarjeta de crédito, permiso de conducir y tarjeta sanitaria. A partir de ahí, los agentes realizaron las gestiones necesarias para localizar al propietario del objeto perdido. Una vez identificado, el dueño fue contactado y citado en dependencias del GIAA. Cuando se personó allí, se le hizo entrega de la cartera con todos los efectos recuperados.
Según la información difundida, el hombre se mostró sumamente agradecido y manifestó que desconocía de qué manera había perdido la cartera. Para Lucía y Belén, la satisfacción no estuvo solo en haber actuado correctamente, sino también en conocer para qué estaba destinado ese dinero. Según cuenta Lucía, supieron después que el importe “era para reparar una furgoneta para personas con diversidad funcional”, un detalle que dio aún más sentido a su decisión.
El reconocimiento a un comportamiento “ejemplar”
La actuación de ambas jóvenes no quedó ahí. Su comportamiento fue reconocido de manera expresa por su actitud cívica. “Nos llamaron para darnos las gracias, y el día después el subinspector nos dijo que fuéramos allí, donde nos dieron un detalle y nos estuvieron enseñando un museo”, cuenta Muñoz sobre el agradecimiento que recibieron tras devolver la cartera.
A ese reconocimiento institucional se sumó también el del propio propietario, que se puso en contacto con ellas para agradecerles personalmente lo ocurrido. El gesto de las dos primas, que empezó como un hallazgo inesperado en una calle de Miraflores, terminó convirtiéndose en un ejemplo de honestidad que ha resonado más allá de su entorno.


