Tras dos años purgando sus penas en categorías 'amateurs', el equipo azulino ya saborea el ascenso a Tercera. Tres históricos del club relatan a lavozdelsur.es sus recuerdos y sentimientos más allá de la división en la que milita.

Es el muerto que más veces ha resucitado. Al Xerez Club Deportivo quieren enterrarlo todos los años cuando llega el verano y la parca de la liquidación de la Sociedad Anónima Deportiva aparece en el horizonte. Así de claro lo vieron hace ya tres años destacados aficionados y exfutbolistas xerecistas, que para evitar quedarse huérfanos de fútbol decidieron fundar un nuevo club que sustituyera al veterano CD. Sin embargo, no contaban con que ese moribundo fuera a seguir dando guerra y al final, el vejestorio ha terminado por sacarle los colores al jovenzuelo. Mientras el FC, a priori uno de los equipos más fuertes de la División de Honor, se ha quedado a las puertas del ascenso, el CD tiene todo en su mano para cantar el alirón este domingo 28 de mayo.

Desde luego, dista un mundo del último ascenso que vivió el equipo azulino. Aquella vez fue a Primera División, en un Chapín lleno a reventar y con televisiones, radios y periódicos de toda España pendientes de su proeza. Ahora, si no se produce una catástrofe, será ante el modestísimo Lora del Río, equipo de un pueblo sevillano cuya población, poco más de 19.000 habitantes, no llegaría a llenar Chapín, y que además no se juega nada porque ya ha descendido de categoría. Es más. Confirmados ya cinco autobuses de aficionados jerezanos, más los que vayan en sus vehículos particulares, es casi seguro que habrá más apoyo al equipo visitante que al local. Todo está dispuesto, por tanto, para que el Xerez CD, después de dos años peregrinando por divisiones prácticamente amateurs, vuelva de nuevo a categoría nacional.

Por este motivo, lavozdelsur.es ha querido pulsar la opinión de tres voces autorizadas del Xerez CD, tres exfutbolistas azulinos que han marcado época en el club y que, en mayor o menor medida, han vivido y han lamentado la caída, del cielo a los infiernos, del que siempre será, por historia, el primer club de la ciudad.

El presidente de honor

Rafa Verdú (Madrid, 1927) es un exfutbolista de otra época. Jugó ese fútbol en blanco y negro que llama tanto la atención a las nuevas generaciones acostumbradas a futbolistas de pelo engominado, tatuajes y pechos rasurados. Extremo derecho, jugó en campos ya desaparecidos como el Metropolitano —nada que ver con el Wanda, futuro campo del Atlético de Madrid— o Les Corts, antigua casa del FC Barcelona, donde precisamente debutó con el primer equipo del Real Madrid para marcar un gol decisivo para el conjunto blanco, que se marchó de la capital catalana con un triunfo por dos goles a tres.

Verdú, presidente de honor del Xerez CD desde hace más de una década, llegó a Jerez en 1953, donde firmó por el equipo azulino militando en Segunda División. Pronto se enamoró de la ciudad y desde entonces supo que aquí se quedaría. Por el equipo lo ha dado todo, desde ceder el dinero del traspaso de su hijo al Real Madrid al Xerez, hasta ver cómo la Seguridad Social le embargaba en 2010 su modesto piso de La Asunción a cuenta de las deudas que la entidad tenía —y tiene— con el organismo público.Desde que el Xerez lo nombrase presidente de honor, pocos partidos se ha perdido de su equipo, tanto en casa como fuera. Así que Rafa ha pasado de pisar estadios de primer orden como el Bernabéu, Camp Nou o el Vicente Calderón, en la época que el equipo disfrutó de las mieles de la Primera, a modestísimos campos donde se disputan partidos de categoría regional. “Lo he pasado muy mal estos años. Jerez es una ciudad que se conoce en todo el mundo y no se merece lo que le ha pasado”, lamenta en su domicilio, mientras afirma que el problema del club es que “aquí nunca ha habido unión. En Jerez, de siempre, ha habido problemas. Y cuando el club estuvo en Primera, que fue un éxito rotundo, deberían haber echado una mano la Diputación de Cádiz, el Ayuntamiento y hasta los comerciantes y empresarios de la ciudad”.

Rafa, a pesar de su avanzada edad, sigue disfrutando del fútbol, aunque las cosas hayan cambiado mucho con respecto a los años dorados en Primera. “Ir con el Xerez me da entre pena y alegría. Ahora conozco pueblecitos que no conocía, pero para mí es el mismo orgullo representar al Xerez en el Bernabéu que en el campo del Lora”. Hasta el punto siente los colores que añade: “Yo disfruto más comiéndome un bocadillo con los jugadores en la plaza del pueblo después del partido que en hoteles de Primera División. Saber que juegan sin apenas cobrar es darte cuenta del amor por los colores que sienten”.

"Disfruto más ahora comiéndome un bocadillo con los jugadores en la plaza del pueblo que en hoteles de Primera División"

A Rafa Verdú le cuesta hablar del Xerez FC, pero es modélico a la hora de hablar del nuevo club. “Lo respeto, pero no comparto el sentimiento que tienen muchos que han sido xerecistas y del CD de siempre”. Y señala que “a los que me dicen que no quieren seguir al CD porque no quieren darle un duro a Ricardo García —presidente del Xerez CD— me da rabia. No saben que Ricardo ya pinta poco. Quien sostiene al club son los padres de los futbolistas y algunos aficionados que sacan dinero hasta para pagar a los árbitros”.

¿Aguantará el equipo, mínimo, un año más? “A mí me han dicho que en Tercera podemos participar aunque tengamos la deuda. Si subiéramos a Segunda B, como SAD, ya sería más complicado”, señala esperanzado.

El capitán

Jesús Mendoza se ofende cuando le preguntamos de qué quipo es: “¿Después de tantos años me lo preguntas?”. Icono de la afición tras 14 temporadas en el club, excapitán del equipo, recordarle que se llegó a sacar el abono del Xerez FC en su primer año de vida no le sienta bien. “Después de la reunión que tuvimos en el Ruiz Mateos pensamos que iba a desaparecer, pero luego hemos visto que había vida y que seguimos ahí”.

Mendoza, que incluso ha llegado en estos últimos años a dirigir al primer equipo, afirma que en el Xerez “se veía venir lo que ha pasado”, tras años de problemas extradeportivos y con presidentes más pendientes de hacer negocio que de dejar al equipo en una buena posición en la tabla clasificatoria. Sin embargo, mira al presente, y recuerda que la actualidad la marcan los futbolistas, que “han sufrido mucho más de lo que la gente se puede imaginar. Han tenido dos pares y ahora van a tener la recompensa del ascenso”.El jerezano, que en la medida de sus posibilidades procura no perderse un partido, estará en Lora disfrutando con el resto de aficionados, y piensa que al Xerez todavía le quedan vidas que gastar. “Va a seguir compitiendo, yo creo que sí. El Xerez tiene recursos y estos cuatro años que se han perdido han servido para saber estar en las malas y reconducir la situación”. Sin embargo, no oculta la división que se ha producido en el xerecismo. “Si hubiéramos estado todos unidos la situación hubiera cambiado, pero poco a poco se puede ver la luz a final del túnel. La esperanza es lo último que se pierde”.

Tras infinidad de ascensos a Segunda, y el último a Primera, ¿habría que celebrar el que coloca al club en Tercera? “Claro que sí, y ponerle a los jugadores un autobús descapotable. No es fácil lo que han hecho estos jugadores, de verdad. Se lo merecen. Y si hubiera autobús y me dejaran, me monto con ellos”.

El goleador en Primera

Si hay un gol que recuerdan los aficionados de todos los que el Xerez CD marcó en su efímero paso por la Primera División, ese es, sin duda, el que un cántabro, de nombre Mario, le marcó en el Camp Nou al mejor Barcelona de todos los tiempos. Mario Bermejo fue pieza clave en ese equipo que casi hizo la machada de mantenerse en la primera categoría del fútbol nacional, con Gorosito en el banquillo. Además de ser el máximo goleador de aquel Xerez, los xerecistas le recuerdan por su profesionalidad y todavía son muchos los que le profesan un gran cariño a pesar de los años que han transcurrido desde que abandonó la entidad.

Bermejo, miembro hoy de la secretaría técnica del Celta de Vigo, ha seguido la actualidad del Xerez CD desde la distancia, aunque reconoce que no sin dificultad, debido a la poca información que hay en estas categorías tan inferiores. En este sentido, reconoce que las redes sociales le echan una mano, y afirma que “el recuerdo grato es mutuo. Tengo buenos amigos en Jerez y a través de Facebook siempre te hacen recordar la etapa que viví allí. Todos mis recuerdos son buenos, tanto deportivos como personales”.Para el exfutbolista “es triste y lamentable que el club haya llegado a esta situación debido a personas que lo que menos les interesa es el tema deportivo e incluso ni el administrativo, solo por el lucro” y considera que lo que ha ocurrido “se veía venir, aunque nunca sabías cuándo iba a pasar. El Xerez dependía totalmente de lo deportivo, y sabías que mientras estuviera en Primera o Segunda podía subsistir, pero que en el momento que bajara iba a estallar por las deudas”. Y recuerda que “estando en el Xerez como jugador hubo cuatro o cinco presidentes, algo que es anómalo. Cuando no existe una buena organización y buena fe, evidentemente las cosas no pueden salir bien”.

Bermejo también tiene conocimiento de la fundación del Xerez FC. “Lo respeto totalmente y me parece incluso hasta lógico, la afición estaba harta de ser ninguneada y manipulada por este tipo de personajes que siempre han estado rodeando al club. La gente trata de mantener el espíritu que había para trasladarlo a un equipo propio erradicando la lacra de los dirigentes. No sé si es lo más adecuado o no, pero entiendo la decisión y me parece genial. Esperemos que ambos clubes puedan progresar y llegar a una situación como la que había antaño. A los dos le deseo lo mejor, al CD porque le guardo un inmenso cariño y al otro nuevo porque hay gente que tiene ilusión de que vaya hacia delante y con ganas de estructurar un equipo con claridad, sin trasfondo y sin ánimo de lucrarse”.

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