La comunidad de vecinos de la Plaza San Miguel, en Jerez, ha mostrado su malestar por la situación que, aseguran, se vive en la zona desde la apertura de La Taberna 'Lo Der Willy'. Los residentes denuncian ruido, gritos, veladores por toda la plaza y una falta de descanso que, según explican, se ha vuelto especialmente difícil de soportar.
Uno de los vecinos ha trasladado a este medio que el principal problema está en las molestias continuadas que genera la actividad en el entorno, con una incidencia especial en la población de más edad del edificio. Según detalla, en el bloque hay 14 viviendas y entre 10 y 12 están habitadas por personas mayores.

Sostienen que, pese a contar con ventanas insonoras, el ruido, los gritos y lo que califican de descontrol horario impiden hacer vida con normalidad. Aseguran además que la situación se hace todavía más visible con la llegada de la Semana Santa, cuando la zona gana aún más actividad.
En su denuncia, los vecinos también lamentan la falta de respuesta de la Policía Local. Según recogen, cuando se llama para alertar de la situación, “la policía local no aparece”, una circunstancia que, a su juicio, agrava la sensación de abandono.
“Solo pedimos que se modere el horario”
“Llevamos muchos años, pero esta situación es como si fuese una chicharra. No entramos si tiene licencia o no, pero lo que sí está claro es que no tiene sentido el absoluto descontrol que hay aquí”, señala uno de los testimonios recabados. En esa misma línea, insiste en que se trata de una plaza tradicionalmente tranquila y vuelve a poner el foco en las personas mayores que residen en la zona.
Cuestionan además el modelo de ocupación hostelera del espacio público, convirtiéndose en "un chiringuito de playa montado en el centro, lo veo bien para la playa pero no para pleno centro, nuestra vida está aquí”, afirma. A esa crítica añade otra relacionada con la movilidad y el uso del espacio.

“No puedes entrar con el coche para estacionar y descargar nada más que nos ve, pero a ellos les permiten todo, los clientes también aparcan aquí. Solo pedimos que se modere esta situación”, resume. Los residentes insisten en que no cuestionan la existencia de un negocio de hostelería en la plaza, pero sí piden límites claros. Además, de indicar que la propiedad del local "es mororsa con la Comunidad aunque el ex futbolista no sea el dueño de las instalaciones".
Quejas por el descanso, las copas y el impacto en el patrimonio
“Es un absoluto desmadre, parece que ahora los que sobramos somos nosotros. Si te quejas, somos nosotros los malos. Da vida con un bar, una cafetería pero siempre en un orden, y un horario. Sé que es difícil buscar un equilibrio, pero hay que buscarlo, y sobre todo, siempre dentro de un horario, regulado”, añade otro de los mensajes trasladados por los vecinos.
La comunidad sostiene que el establecimiento abre desde primera hora, entorno a las 11:00 horas, prolongando su actividad “con las copas cuando quiere”, una situación que, recalcan, afecta especialmente a los residentes de más edad del edificio, que ven alterado su descanso diario.
Junto al problema del ruido, los vecinos también llaman la atención sobre la imagen del entorno, al tratarse de un espacio vinculado a la Iglesia de San Miguel y a su patrimonio. En este sentido, critican que “la fachada, patrimonio histórico de nuestra ciudad, muestra enfrente un cartel muy poco estético”.
La protesta vecinal pone así el foco en la convivencia en uno de los enclaves más reconocibles de Jerez, donde los residentes reclaman más control, moderación de horarios y una respuesta que permita compatibilizar la actividad hostelera con el descanso vecinal y la conservación del entorno.




