"Cuando llego a mi casa me entran ganas de morirme". La frase de Juana Lagares resume seis años de desesperación en una vivienda que se ha convertido en una pesadilla. Esta vecina de la barriada de Los Pinos, en Jerez, denuncia que lleva todo ese tiempo sufriendo filtraciones, humedades y aguas residuales procedentes del piso superior, una situación que no se ha resuelto ni siquiera después de ganar un juicio contra el propietario de la vivienda de arriba.
Lo que comenzó como una humedad puntual terminó convirtiéndose en un problema estructural que afecta al cuarto de baño, al salón y a otras dependencias de la casa. Techos mojados, paredes ennegrecidas, desprendimientos y malos olores forman parte ya de su rutina. "El techo del cuarto de baño se me va a caer porque está chorreando", asegura. En otras ocasiones, dice, el agua cae directamente desde arriba. "Hay veces que cae agua para abajo y otras veces no cae, pero está todo mojado".

Juana explica que el piso superior está alquilado, aunque la responsabilidad recae sobre el propietario. Según su testimonio, el dueño reconoce el problema, pero sigue sin acometer la reparación. "Dice que me lo arregla, pero no lo arregla nunca", lamenta. Incluso asegura que llegó a advertirle de que la denunciaría si volvía a llamar al timbre para avisar de nuevas filtraciones.
Ante la falta de respuesta, acudió a su seguro de hogar, desde cuya asistencia jurídica se presentó una demanda para obligar al vecino a reparar el cuarto de baño. El propietario se allanó al procedimiento, aceptó la reclamación y el juzgado dictó sentencia favorable a Juana, obligándole a ejecutar las obras y a asumir una indemnización. Sin embargo, tres años después, nada ha cambiado.
Su abogado de turno de oficio, Rafael Moreno Cabrera, explica que posteriormente se solicitó la ejecución de la sentencia para forzar el cumplimiento, pero el procedimiento judicial avanza con enorme lentitud. Mientras tanto, la avería continúa activa y los daños se agravan con el paso del tiempo.

El caso ha movilizado también a otros organismos. Según relata la afectada, un inspector de Sanidad de la Seguridad Social llegó a visitar la vivienda en varias ocasiones y emitió informes alertando del riesgo que supone convivir con aguas fecales y humedad persistente. También se personó la Policía Local al menos dos veces para levantar acta de lo ocurrido.
Incluso con descargas eléctricas
Ni la comunidad de propietarios ni el administrador han conseguido desbloquear la situación. Peritos enviados por distintos seguros inspeccionaron la vivienda y concluyeron que la avería no puede solucionarse desde abajo, sino actuando en el cuarto de baño del piso superior. Pero sin permiso del propietario nadie puede entrar a reparar.
Juana asegura que el problema afecta también a su salud. Se declara alérgica a la humedad y a los hongos, vive sola y cada día convive con la angustia de no saber cuándo volverá a caer agua en su casa. "Yo limpio dos veces al día, pero para nada", explica. También afirma que en alguna ocasión ha sufrido descargas eléctricas en la bañera.
Reconoce sentirse agotada. "Tendría que estar disfrutando de la vida y no pasando por esto. Mi casa era mi rincón". Después de medio siglo viviendo en esa vivienda, asegura que nunca había sufrido nada parecido hasta hace seis años. Hoy, lo único que pide es poder recuperar la normalidad en su hogar. "Esto no es vivir", sentencia.


