Nacho Moreno, padre de Falsarius chef, y Paloma Puya abren en la portuense Vistahermosa su café bar Verbena, que promete ser un punto y aparte dentro de la oferta hostelera de la localidad.

Ha sacado de más de un apuro a estudiantes, solteros y a todos aquellos negados para los fogones. Su llamada “cocina para impostores” ha sido toda una revolución desde que en 2007 apareciera en internet un original blog en el que las conservas se convertían en el mejor aliado para preparar deliciosos platos con un toque canalla y original. El éxito de la web, concebida en principio como un mero archivo de recetas para su propio autor, acabó teniendo cada vez mayor trascendencia, hasta el punto de trasladarse a los libros, a la televisión y a la radio. “Un golpe de suerte”, dice Nacho Moreno, guionista radiofónico y de comics metido desde hace casi diez años en la piel del archiconocido Falsarius Chef y que desde el pasado mes de julio regenta junto a Paloma Puya el café bar Verbena, en una primera planta en plena zona de ocio de la portuense urbanización de Vistahermosa.

La pareja nos recibe en su coqueto local, de aires mediterráneos en el que predominan el blanco y el azul turquesa y en el que destaca su inmensa terraza con preciosas vistas a la Bahía de Cádiz. Sentados a la mesa, en unas cómodas sillas de ratán blanco y con una suave brisa de poniente que mitiga el calor de agosto, Nacho cuenta que llevan ya catorce años establecidos en El Puerto de Santa María. Conocido por ser durante muchos años pareja artística de Ricardo Martínez en la tira cómica del diario El Mundo, con quien también creó el personaje de cómic Goomer, no lo duda al explicar el porqué ese cambio de la capital de España al sur de Cádiz. “Llega un momento en el que te das cuenta que Madrid es un coñazo para vivir. En El Mundo fueron doce años muy intensos y prácticamente no tenía vida propia. Mi hija casi ni me conocía y hasta preguntaba quién era el señor que de vez en cuando llegaba a casa”.

Falsarius chef nació en El Puerto. “Un día me senté delante del ordenador y cuando estaba creando el blog y me pidieron el nombre me salió casi sin pensarlo: ‘Falsarius chef, cocina para impostores’. Al principio era mi archivo de recetas y nos metíamos solo Paloma y yo, hasta que me di cuenta de que cada vez tenía más seguidores”. De ahí, al éxito. Pronto lo llamaron de Cuatro para que tuviera un espacio en televisión –“fue ahí donde tiré de las gafas y la narizota para mantener un poco el anonimato”-; Montserrat Domínguez también contó con él para una sección del programa ‘A vivir que son dos días’ y todo eso sin contar el éxito de sus libros. Del primero hubo nueve ediciones y ya se han publicado otros cinco. “Ni lo pensé como negocio ni como trabajo, pero al final ha sido un golpe de suerte”.Pero detrás de ese personaje con gafas y narizota carnavalera, gorro de cocina y mandil negro, está un verdadero apasionado de la cocina. “En casa Nacho es el cocinillas. Siempre le ha gustado cocinar con trucos. En el supermercado se evade mirando latas y productos”, relata Paloma, autora de libros de literatura infantil, escultora y en gran parte artífice de la original decoración de Verbena, que a pesar de su reciente apertura se está convirtiendo en un referente en El Puerto. “Nos ha llamado la atención que, sin pretenderlo, está viniendo la gente que queríamos que viniera, un público uniforme y de buen rollo”, dice Nacho.

Pero, ¿qué encontramos en Verbena? La pareja avisa. “El que busque un restaurante como tal no lo va a encontrar aquí”. “Hemos querido introducir el concepto de café bar, algo muy típico por ejemplo en Madrid, pero que aquí en el sur no está muy extendido. Es algo distinto”, explica Paloma, que añade que su negocio está dirigido “a gente ‘SIC’: sensible, inteligente y culta, que aprecie un sitio diferente, con música diferente, en el que puedes tomarte una tapa o una copa escuchando a Sinatra, a Dean Martin…”. Nacho va más allá. “Esto es como nuestra casa y como tal, queremos que el que venga se sienta como en casa, que sean nuestros invitados”.En la cabeza de ambos llevaba tiempo revoloteando la idea de montar el café bar, aunque reconoce Nacho que primero tuvo que convencer a Paloma. Lo que sí tenían claro es que no querían un sitio cerrado. “La apuesta era montar un local que nos motivara, si no, no lo montábamos”. Y tras mucho buscar, surgió “casi por sorpresa”, el de Vistahermosa. “Esto estaba vacío. Nos costó encontrar al dueño y luego convencerlo, porque no lo quería alquilar. Esto era un criadero de gatos”. Ese local desangelado ha dado lugar a un coqueto espacio con dos zonas diferenciadas. La interior, con suelo de mármol en el que el blanco de sus paredes es la tónica predominante, y la exterior, con su magnífica terraza, cubierta en parte con un sombrajo, al más puro estilo de algunos chiringuitos de playa, del que cuelgan bombillas de colores, como las verbenas. ¿De ahí el nombre? En parte sí, aunque Paloma explica que la verbena también es una planta que en la antigua Roma se usaba como símbolo de paz.

La original decoración se debe, en gran parte, a Paloma. Junto a Nacho recorrieron tiendas de antigüedades y mercadillos de media provincia para buscar sillas, mesas, lámparas y demás objetos que pudieran servir para el local. “Paloma es una artista del tuneo”, reconoce Nacho, y lo comprobamos al ver cómo por ejemplo unos cabeceros de cama se han convertido en un espejo o en la pizarra donde apuntar las tapas del bar.En cuanto a la cocina, la carta de Verbena la ha ideado Nacho. “La he cambiado 22 veces en 25 días”, dice medio en broma. La idea es que cambie conforme la temporada. La de verano es corta y refrescante, con predominio del salmorejo, ensaladas y platos fríos “que es lo que apetece ahora, porque aunque yo soy muy de platos de cuchara, no es plan de matar a nadie con estas calores”. Así, encontramos guiños a Cádiz, como las tortillitas de camarones; el yakitori gaditano, que es una brocheta de huevos de chocos; el pavia&chips, una vuelta de tuerca al fish&ships británico pero al estilo gaditano. “Nos gusta un concepto de cocina trotamundos, coger los platos de fuera y traerlos a Cádiz con el gamberrismo de Falsarius”. Eso sí, el que venga buscando latas no las va a encontrar, aunque sí haya algunos platos que tengan un guiño a ellas. “Ya nos han reñido por eso mismo”, reconoce, aunque para contentar a sus seguidores ahí está el postre grecolatino, yogur griego con melocotones y piña de lata en almibar. Eso sí, para postres, en Verbena recomiendan el arroz con leche y el tocino de cielo, que definen de “espectaculares”.

En cuanto a los vinos, encontramos jereces, verdejos, riberas, riojas y tintos de la tierra de Cádiz. Nacho además reconoce que quiere recuperar el brandy, “que era la copa que se tomaba en España de toda la vida”. Y a partir de septiembre promete que trabajarán los guisos y que contarán con una barra de pintxos en honor a su tierra, el País Vasco, pero con toques gaditanos. Para ello ya está en contacto con distintas conserveras de la provincia para que le suministren el producto.

Junto a Paloma y Nacho, el equipo del café bar lo conforman otras cinco personas, con el jerezano Luis Marabert al frente de la cocina y con Carlos Salazar como encargado, con amplia experiencia en el Bar Jamón o El Rincón del Chirri. “Él ha puesto la experiencia y nosotros la torpeza”.

Verbena abre en verano de martes a domingo en horario de 13 a 16 y de 21 a cierre. El teléfono para reservar mesa es el 647 807 359

Sobre el autor:

Jorge Miró

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