La cabalgata del emisario de los Reyes Magos, encarnado por María Espejo, desfila con dos carrozas, 200 figurantes entre bailes y malabares, y reparte cartas para los Reyes Magos, juguetes y narices de payaso. 

La glorieta de Manuel Azaña se abriga de centenares de personas expectantes por la salida de la cabalgata del Gran Visir. Los globos de helio de la Patrulla Canina, Pocoyó o la reina Esla de Disney luchan contra la fuerte ventolera. Los presentes, ataviados con bufanda y gorro, forman un pasillo para dejar paso a las dos carrozas que van a circular desde el taller de fiestas municipal hasta el Alcázar de la ciudad. Como de costumbre, los niños consiguen las primeras filas de las dos bandas que se forman a cada lado para poder ver de cerca todo el espectáculo que han preparado especialmente para ellos. Van dando pequeños pasos hacia delante y cierran, sin quererlo, el paso que previamente había compuesto el dispositivo policial. No obstante, los padres o los abuelos, siempre atentos desde '"las gradas", vigilan con tesón que los niños no rompan ese cordón imaginario que se forma. Los más pequeños están inquietos, saltan, agitan todo el cuerpo y visten una amplia sonrisa.

Puntuales, se abren las puertas del taller municipal y comienzan a desfilar diversos figurantes del grupo Brotons disfrazados de temática morisca y haciendo malabares. Un enorme alacrán hinchable va a sus espaldas interactuando entre el público. Muchos niños, ante las inmensas patas del escorpión, se agachan atemorizados. Chillan y ríen a la vez. Así comienza la función. Luego, tratándose de la cabalgata del Gran Visir, encarnada este año por la presentadora y directora de su propia escuela de actores, María Espejo, aparece un gran número de participantes que son alumnos de su escuela. Un grupo de pequeñas beduinas de entre diez y doce años interpretan un número de baile que han aprendido con la jerezana que representa al Gran Visir.

En esta ocasión el cortejo del emisario de los Reyes Magos va acompañado por una carroza de Alicia en el País de las Maravillas flanqueado por los esbirros de la Reina de Corazones, y de personajes Disney. Desde el comienzo de la cabalgata suenan temas de películas míticas de esta productora como Hércules o Aladin. Mientras la gente corea las populares canciones, princesas y villanas como Mérida, Esmeralda, Cenicienta, Aurora, Cruella de Vil, o por qué no, también figuras de DC como Batman, saludan a los ciudadanos y se meten en el papel interpretando el carácter de cada personaje. "Qué raros son los seres de este mundo, ¿no?", pregunta Maléfica a una parte de la marabunta.Entre los casi 200 figurantes camina también un carro de caballos que porta unos cuantos regalos y carretillas con narices de payaso, libros sobre el Alcázar de Jerez y cartas que reparten a los pequeños espectadores para que los próximos 3 y 4 de enero las entreguen personalmente al Gran Visir. Y al final de todo el cortejo, por fin, la carroza que preside María Espejo. A esta la escoltan unos bellos ángeles con ojos azules y alas blancas que mueven conforme avanzan. La presentadora anima y lanza besos a sus compañeros justo antes de salir del taller y nada más aparecer arroja una gran variedad de regalos a un público que alza los brazos esperando caramelos y juguetes. La gente se descontrola, y muchos se llevan las manos a la cabeza ante la dureza de los caramelos que caen del cielo como piedras. Fernando Andrés López (Melchor) tampoco ha querido perderse la cabalgata de su emisario y la sigue de cerca acompañado de los otros dos Reyes Magos.

En esta cita los padres van cargados con grandes bolsas y reservan los paraguas para la cabalgata del 5 de enero. Eso sí, nadie se quiere perder ambos eventos, como por ejemplo la familia de Juan Carlos Moreno. Este jerezano lleva viviendo siete años en Ágreda, un pueblo de Soria. Cuenta que se trasladó al Norte de la península por trabajo, y que desde que se fue sus dos hijos nunca habían podido ver las cabalgatas de su ciudad natal. "Ellos estaban deseando bajar a Jerez, les encanta, y las cabalgatas de aquí no tienen nada que ver con las de Ágreda", expresa. Dice que allí tiran caramelos desde furgonetas, que no hay tanto espectáculo. Juan Carlos Moreno ha visto la salida del desfile, pero ahora se dirige hacia calle Ancha para volver a verlo. Es un ritual que otros muchos ciudadanos copian. Bajan por calle Muro para volver a ver lo mismo desde otro emplazamiento. ¿El objetivo? Divertirse y volver a casa bien cargados de caramelos. 

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