"Hay gente con miedo de un río y gente que ama al río, hay que respetar a todos. Hay gente con experiencia y sin experiencia". Lars Walker, el sueco de 63 años que tras dejar el deporte de élite —fue piragüista de la selección nacional de su país— fundó una empresa de turismo activo a orillas de la ribera del Guadalete a su paso por La Corta, la barriada rural de Jerez, se ha visto envuelto sin comerlo ni beberlo en una inesperada polémica tras el paso de las últimas borrascas que han asolado muchos puntos de Andalucía, incluida la campiña jerezana.
El río atmosférico de las últimas semanas aún mantiene a cientos de personas desalojadas de sus hogares. Sin ir más lejos, Lars es uno de los vecinos que ha tenido que buscar cobijo temporal mientras, nunca mejor dicho, las aguas vuelven a su cauce.
Cuatro días después de que su imagen se viralizara por tratar de alcanzar su casa en medio de la riada, con sus perros Cito y Charito en brazos sacándolos de la gran avenida de un caudal que conoce como no muchos en Jerez, este piragüista olímpico y bombero titulado nos cita en el bar Los González, frente a su casa en La Corta, para aclarar lo sucedido.
Se 'jugó la vida' en agua mansa, "en un campo de tomate anegado"
“Primero de todo, quiero pedir disculpas si alguien piensa que puse en riesgo la vida de alguien. No fui consciente en ningún momento de que ni mi vida estuviera en riesgo, ni de la nadie. Estamos hablando de que había un metro y algo de agua, un campo de tomates anegado, eso no era el río y la verdad que era un agua mansa, un nivel 1 en el estándar internacional. Yo he competido en ríos con aguas bravas, niveles 3 y 4 —el máximo es 5, y ahí no se mete nadie en su sano juicio—, por lo que puedo garantizar que no pedí ayuda a nadie porque mi vida no estaba en peligro: la tele lo exageró y magnificó todo sin más contexto”.
'Paddle surf' o piragüismo, un apacible viaje en canoa o remo en barca dragón, turismo activo, recurso educativo, incentivos para empresas, fiestas de cumpleaños… son las opciones que ofrece este empresario y antiguo deportista de élite de Solna, desde su 'club náutico' en La Corta, entre un monasterio con más de 500 años, La Cartuja, y un yacimiento con dos milenios, los molinos romanos de La Corta, ahora totalmente bajos las aguas acumuladas en un río que ha bajado este martes del nivel rojo y ya está por debajo de los 6 metros de cota media a su paso por Jerez.
Un vecino muy querido en la barriada rural
Los vecinos de La Corta llevan conociendo a Lars desde antes de la pandemia, cuando compró en 2019 un viejo edificio fuera de la barriada, ya casi en la ribera. La gente le aprecia mucho en este núcleo rural atravesado por la peligrosa A-2002 y donde residen unos 500 vecinos, diez niños y niñas entre ellos. El hombretón sueco es afable, cercano y ha dado mucha vida a una barriada que fue muy famosa en el pasado por sus ventas y sus angulas, pero que hasta hace no mucho corría riesgo de despoblación.
Allí tiene Lars su casa y su negocio. Un modo de vida que hasta ahora solo le había dado satisfacciones, salvo cuando ha tenido que andar reclamando a la Junta de Andalucia, titular del cauce, que limpie de eneas un tramo del Guadalete donde se acumula mucho sedimento y el agua tiende a frenarse. 16 kilómetros navegables, desde La Ina hasta el azud de El Portal. 10 kilómetros arriba o seis más al Sur. El paisaje embauca. Ni el sedimento que arrastra el río estropea la belleza de la estampa.
"Iba con neopreno y chaleco salvavidas. Un piragüista nunca va a un río sin chaleco"
Pero llegaron los ES-Alert y Lars decidió que, como indicaba el mensaje, si no podía dejar su casa, al menos se pusiera a salvo en la planta alta. “Es lo que hice. No tuve más indicación. No fui consciente de que estuviera haciendo nada malo, aunque entiende que parte de la comunidad haya podido pensar otra cosa. Yo tenía muchas cosas que controlar para que no se fueran las plataformas y otros elementos flotantes, como los barcos dragón. Había mucho viento y había que asegurar que no se fueran. Es toda mi vida, todo lo que tengo. Además, un amigo de una empresa me presta una máquina que he usado en el Guadalete para mantener limpio el cauce de eneas, vale más de 100.000 euros y está colgada ahí entre los árboles. Estoy preocupado porque no me dejaron asegurarla”.
Abundando en el episodio que vivió, y que le ha dado una fama no buscada, Lars cuenta que el pasado viernes, “cuando volvió a subir el agua, fui a quitar dos coches junto a la venta Las Angulas, fui en piragua y tontamente me caí después de que esta chocase contra la barandilla de protección del yacimiento arqueológico. Tiré las llaves fuera de la valla donde no llegaba el agua y ya luego mi objetivo era volver a casa a cuidar los materiales, la máquina y a mis perros. Iba con neopreno y chaleco salvavidas. Un piragüista nunca va a un río sin chaleco. No había riesgo".
Pero la mala suerte es que estuvo la tele grabando y, sin contexto, "magnificaron algo que no tenía por qué exagerarse tanto. En ese momento un policía me empezó a gritar muy agresivamente. Me estresé. Lo primero que pensé fue: Tengo que cuidar a mis perros. Y me fui nadando, pero con mi experiencia, sé que podía flotar hasta un punto concreto. El campo no tiene obstáculos. Crucé por la valla, pasé la casa y llegué al final donde quería llegar, donde no había ramas. No fue casualidad. Esa zona forma lo que se llama agua mansa (backwater/eddy). Es una contracorriente por el freno de los árboles, básica en mi deporte”.
Así las cosas, al empresario dueño del Puerto de Jerez, que tiene un proyecto con una gran bodega jerezana para lanzar un área recreativa que dará mucho que hablar en lo que a turismo de naturaleza y generación de empleo y riqueza se refiere, se le crucificó en las redes, con decenas de críticas y hasta insultos, en un juicio sumarísimo que partió en tiempo real del programa de Toñi Moreno en Canal Sur y que, a día de hoy, le mantiene fuera de su hogar y su negocio.
"Lo que nadie sabe es que yo soy bombero, examinado en Suecia a los 50 años. Volví a Suecia después de haber creado una empresa de aventura en la Costa del Sol. Compré un camping y me examiné como bombero para trabajar también allí. Para mí, no he arriesgado la vida de nadie ni la mía. Yo estaba atando y reatando la máquina, porque el viento y la corriente la estaban empujando. Esa máquina vale 120.000 euros. Es mi vida, mi negocio y mi casa".
"La gente se asusta y juzga rápido sin experiencia de río"
"Lo que ha dicho Canal Sur —añade Lars— es una barbaridad: sacaron un vídeo fuera de contexto. La gente se asusta y juzga rápido sin experiencia de río. Yo insisto: yo no estaba en el río, el río está lejos. Era un campo inundado, sí, pero sin obstáculos en la parte donde yo me movía. Espero que el sentido común gane. Entiendo que la gente se preocupe, y lo siento por dar preocupación. Pero en ningún momento pedí ayuda ni provoqué una situación de riesgo para nadie. Si alguien se mete en una barca de rescate en un metro de agua en un campo de tomate y eso es un riesgo de vida, entonces no deberían hacerlo".
Consciente de los comentarios negativos que ha recibido, un vecino de La Corta bromea con el sueco: "Bueno, ¿y la publicidad que le han dado a tu negocio?". "No sé yo si ese precio merece la pena", responde Lars. "Yo creo que esa fórmula de que hablen mal de ti, pero que hablen, es la de Donald Trump, ¿no? No creo que sea muy positivo eso", dice después de haber pasado lo peor de la tormenta.
