El TSJA ha confirmado una sentencia de cinco años de cárcel por abusar de su hermana menor en Jerez. En un intento desesperado por eludir la prisión, el hombre llegó a afirmar que la niña sentía un "gusto placebo" por él, una declaración que los magistrados han calificado, sin ambages, como una auténtica "desfachatez". Los hechos, ahora ratificados en apelación, ocurrieron en Jerez. El condenado se desplazó desde Palma de Mallorca hasta la ciudad para auxiliar a su padre, que sufría una grave patología. Sin embargo, lo que debía ser un periodo de apoyo familiar se convirtió en una pesadilla para la hija menor de la pareja de su padre, una niña que en aquel momento apenas tenía 11 años.
El relato de los hechos probados describe una mecánica de abuso basada en el aprovechamiento de su relación como hermanos. El acusado buscaba los momentos de soledad en la vivienda familiar, situaciones que se daban con frecuencia debido a la situación del hogar. Mientras el padre se encontraba hospitalizado por su dolencia y la madre de la pequeña estaba fuera de casa por motivos laborales, el condenado encontraba el escenario perfecto para dar rienda suelta a su "ánimo libidinoso".
Todo ocurría el sofá del salón. Mientras simulaban ver la televisión, el condenado obligaba a la menor a sentarse encima de él. Allí, la sentencia especifica que realizaba tocamientos tanto por encima como por debajo de la ropa, centrándose en los pechos y la zona genital de la niña, llegando incluso a realizar "presiones directas" sobre los órganos sexuales. La agresión no terminaba ahí, ya que también la forzaba a darle besos en la boca.
La verdad salió después y no fue una denuncia espontánea, sino el resultado de la vigilancia materna. La madre de la menor detectó algo sospechoso a través de la red social Instagram, lo que la llevó a interpelar a su hija. Fue entonces cuando la menor rompió el silencio y narró los episodios que había sufrido a manos de su propio hermano.
El "juicio sobre el juicio" y el veredicto final
A. intentó tumbar la condena inicial de la Audiencia Provincial de Cádiz alegando que se había vulnerado su presunción de inocencia. Su defensa cuestionó la credibilidad de la víctima, señalando supuestas contradicciones. Pero el TSJA ha sido tajante en su respuesta. Tras un análisis que definen como "exhaustivo, analítico y reflexivo", los magistrados han concluido que el testimonio de la menor es "sólido y consistente".
El tribunal aclara que las variaciones en las declaraciones de la víctima a lo largo del tiempo no son contradicciones, sino "adiciones de detalles y pormenores" que, lejos de restar veracidad, refuerzan el relato. Además, la Sala ha querido destacar la inconsistencia de la defensa del acusado, especialmente tras esa frase sobre el "gusto" que pretendía presentar los abusos como algo consentido o deseado por la víctima, algo que el tribunal rechazó de plano.
A. ha sido condenado como autor de un delito continuado de abusos sexuales. Además de los cinco años de prisión, se le imponen ocho años de inhabilitación para cualquier profesión que implique contacto con menores y cinco años de libertad vigilada. No podrá acercarse a su hermana a menos de 200 metros ni comunicarse con ella durante un lustro, y deberá indemnizarla con 600 euros por los daños morales causados.





