Silencio en la calle Justicia tras el crimen machista a martillazos en la comunidad rumana del número 15

La Policía trata de esclarecer los hechos tras detener al presunto homicida, vecino de una finca donde conviven en infraviviendas alquiladas varias familias de Rumanía

Finca donde han ocurrido los hechos, en la calle Justicia.
Finca donde han ocurrido los hechos, en la calle Justicia.

Todos los vecinos (los pocos vecinos) que residen en la calle Justicia, una de las principales calles del intramuros jerezanos, saben de la existencia de la comunidad rumana del número 15. No son ocupas ni se meten con nadie, dejan claro. Y nadie parece haber oído que a primera hora de la mañana de este jueves uno de sus integrantes mataba a su pareja, impedida en una silla de ruedas, a martillazos.

"He salido a las ocho para trabajar y he visto la ambulancia, pero he oído nada", declaraba un vecino. "No he escuchado absolutamente nada", comentaba otra vecina próxima al inmueble, una finca "llena de infraviviendas" arrendadas a diferentes familias rumanas que en algunos casos subsisten como pedigüeños o dedicados a la chatarra, según relata un conocido de las mismas, que generalmente hace las veces de traductor de español y que no ha querido prácticamente hacer declaraciones sobre las circunstancias que han podido rodear al crimen. Eso sí, ha dejado claro que las familias no eran ocupas, sino que pagan alquileres que rondan los 180 euros al mes.

"Son muy ruidosos, parece que pelean, pero es su torrente. Acudimos a la ventana por si hay que llamar porque entre ellos son problemáticos, pero la verdad es que no son conflictivos con nosotros. Ellos son respetuosos con nosotros y nosotros con ellos, yo les ayudo si puedo; esta mañana mismo le he dado a una de las niñas dinero porque tenían que ir a Cádiz, supongo que al Anatómico Forense", ha comentado a lavozdelsur.es una de las vecinas próximas al número 15 de la calle Justicia. Hasta Cádiz ha sido trasladado el cadáver de la víctima, de 53 años, para practicarle la autopsia.

A las ocho menos diez de este mañana la Policía recibió varios avisos, probablemente desde del interior de la finca en la que conviven un número indefinido de personas —"son varias familias", dice el enlace con las mismas—, al oír los gritos de la mujer, "con unos diez hijos" y cuya pareja, de 55 años, ha intentado suicidarse después de propinarle martillazos hasta matarla. Posteriormente, ha sido detenido sin que hasta el momento haya sido puesto a disposición judicial.

La Policía ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos y descubrir la circunstancias del fallecimiento de la mujer, y se está a la espera de la realización de la autopsia que determinará las causas de la muerte.

La víctima es conocida del centro de Jerez por ponerse a pedir en determinadas zonas. "Yo la he visto mucho tiempo pidiendo en Puerta de Sevilla y en la puerta de Primor (en la calle Larga)", declaran los vecinos, desmintiendo el rumor que había corrido de que la víctima era la rumana impedida que pide junto al Gallo Azul.

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