Lars Walker, piragüista olímpico y propietario de Puerto Jerez, ha querido despedirse de una manera especial y sentida de su amigo Alberto Martín Castilla, el piragüista de 61 años fallecido este pasado lunes en el río Guadalete a su paso por Jerez.
Tras no dar señales durante unas tres horas después de haber salido a remar desde el embarcadero de la barriada rural de La Corta, sus familiares y amigos empezaron a preocuparse por Alberto, cuyo cuerpo fue encontrado por otra piragüista.
"Era uno de los piragüistas más activos que he conocido"
“Conozco a Alberto desde 1989 y era un verdadero nerd. Era uno de los piragüistas de 61 años más activos que he conocido. Ayer le ayudé en el muelle, donde se sentó en su roman sail (kayak de maratón superligero) y remó como siempre. Le había dicho a su hermana que tardaría una hora y media”, ha apuntado Lars en un escrito publicado en sus redes sociales.
El sueco del Guadalete, como es conocido, cuenta que fue a hacer varios recados durante la mañana y cuando volvió, sobre las doce del mediodía, Alberto todavía no había regresado. “Fui a dar otra vuelta a la gasolinera y llené el tanque para el barco. Cuando regresé, tomé el barco y me dirigí al río. Después de casi cuatro kilómetros, me encuentro la canoa –de Alberto– en la quilla derecha y sin mucha agua. Entonces pensé que él habría caminado para sentarse más arriba del río y que luego el viento se había llevado el kayak lejos de él”.
En su relato, Lars añade que “dejé el kayak en la playa y seguí mirando río arriba. Mientras tanto, había llamado al 091 denunciando su desaparición. Cuando llegué una milla más lejos hasta un puente, la Policía se paró allí y se acercó a mí. Me saltó en el bote y seguimos buscándolo juntos. Mientras tanto, una mujer había salido a entrenar con su hija y cuando volvimos a conducir río abajo, nos dijo que había visto algo. Encontramos a Alberto sin vida flotando en el agua”.
A la espera de los resultados de la autopsia
“No fue fácil verlo –detalla Lars–, ya que solo había un pedazo de su cabeza y un poco de sus hombros. En ese punto, el río tiene unos 15 metros de ancho. Me parece increíble que Alberto no hubiera llegado a tierra si hubiera caminado por error. Podrían haber sido siete metros si se hubiera quedado en medio del río. Todavía estamos esperando noticias sobre cómo fue todo, ya que aún no le han comunicado los resultados de la autopsia a su hermana”.
Lars todavía trata de asimilar lo ocurrido: “Todo parece muy surrealista. Alberto siempre llevaba un chaleco salvavidas cuando remaba, pero ayer no”.




