La pintora jerezana Cristina López ha cerrado recientemente su participación en la exposición colectiva dedicada a Eugène Delacroix que se ha celebrado en París, una experiencia que, según reconoce, llevaba años esperando. La muestra, ya finalizada, reunió a artistas franceses y gaditanos en un proyecto cultural que ha servido para estrechar lazos entre ambos territorios a través de la pintura y que ahora tendrá continuidad en Cádiz y otros destinos vinculados a la ruta del pintor francés.
¿Es complicado participar en un proyecto de este calibre? "Fácil no es porque yo llevo toda la vida queriendo exponer en París y hasta ahora no ha sido posible", explica López al recordar cómo se gestó su presencia en la capital francesa. El proyecto nació a partir de la iniciativa de Karine Grossman, "una parisina enamorada de Cádiz", que se puso en contacto con una asociación gaditana con la idea de unir a pintores de ambas ciudades para recrear el itinerario artístico de Delacroix por la provincia.

La experiencia comenzó en octubre, cuando los artistas parisinos viajaron a Cádiz para compartir varios días de trabajo y convivencia. "Estuvimos un fin de semana compartiendo pintura, hicimos bocetos, hicimos cada uno una pintura y nos trajimos la idea de qué queríamos sacar de ese fin de semana", relata la artista. De aquel encuentro surgieron las obras que posteriormente se exhibieron en París, con piezas de pequeño formato realizadas específicamente para la muestra.
López formó parte de un grupo reducido de creadores gaditanos seleccionados para el proyecto. "Me ha hecho mucha ilusión", afirma. Tras el paso por Francia, la exposición viajará ahora a Cádiz, donde podrá verse en el Baluarte del Orejón del 9 al 24 de abril.

La obra de Cristina López se mueve actualmente entre el impresionismo y la abstracción, en una etapa marcada por la búsqueda personal. "Se me puede englobar en un estilo impresionista. Últimamente, como yo soy muy espiritual, estoy haciendo un estilo algo más abstracto", explica. La artista reconoce que su lenguaje pictórico ha ido cambiando con el tiempo y que ahora se siente más cómoda en una pintura menos figurativa, aunque sin renunciar del todo a sus etapas anteriores.
Ese giro creativo está vinculado también a experiencias personales recientes. "En mi vida ha habido un cambio, que fue cuando hace un año me caí, me fracturé la tibia y el peroné", relata. A ello se sumó el fallecimiento de su padre, un duelo que, según explica, terminó aflorando durante el proceso de recuperación. "En las obras últimas quizá vea mucho a mi padre… es como si necesitara mostrar algo", dice, al describir una pintura más libre que le permite expresar emociones sin las limitaciones de la figuración.
Varios proyectos a la vista
La artista defiende el valor emocional de la pintura frente al avance tecnológico y la inteligencia artificial. "Las pinturas tienen alma", sostiene. "Algunas veces pinto y me quedo súper cansada. Eso no te lo puede dar ninguna máquina", añade, convencida de que las texturas y la carga emocional de una obra nacen de un proceso humano imposible de replicar. Para López, la imperfección también forma parte del resultado artístico y aporta una identidad propia a cada creación.
Quienes quieran acercarse a su trabajo pueden hacerlo en su galería-estudio situada en la avenida Caballero Bonald de Jerez, donde pinta habitualmente y muestra obras de distintas etapas. "Tengo todo tipo de obras", explica. Además, mantiene trabajos en galerías fuera de la provincia y prepara nuevas exposiciones colectivas, entre ellas La luz del amor, prevista en la Casa de Iberoamérica de Cádiz.
Tras su paso por París, la artista mira ya a nuevos proyectos, entre ellos la continuidad internacional de la ruta de Delacroix, que podría llevar a los participantes a Tánger en los próximos meses, en una nueva etapa de un proyecto que sigue creciendo.


