Reunión-ASPO-01
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Jerez ya se pone a punto para recibir esta noche a los Reyes Magos. Una fiesta que, si algo tiene de auténtico, es sin duda la ilusión que despierta en los más pequeños de la casa, que cuentan los días que faltan para que los deseos de sus cartas se conviertan en realidad. Pero es, y así lo reconocen algunos padres, una fiesta obligatoria: "Hay muchos juguetes que ni siquiera utilizan. Digamos que se ha convertido en una fiesta obligatoria, pero como tenemos niños queremos darles la misma ilusión que tuvimos nosotras". Sin dejar de lado los regalos, un grupo de madres reconoce que hay que educar también en la solidaridad, y en no perder de vista otras realidades que viven en el mismo mundo que habitamos aunque no veamos todos los días: "Antes de que vengan los Reyes, hay que vaciar el cuarto. Y dar juguetes a aquellos niños que no pueden tenerlos y que también les hace falta".

Un mundo, mil tradiciones

A lo largo y ancho del mundo, la Navidad se celebra de maneras muy distintas: Santa Claus, Sinterklaas, y todas las variantes con las que se llama a San Nicolás, representado según la tradición anglosajona y centro europea como un entrañable abuelo que viene del Polo Norte para agasajar a niños y mayores con regalos para el día 25 de diciembre. En Italia, el día navideño para recibir regalos es este día cinco, la víspera de la Epifanía, cuando la Befana, una bruja que se perdió siguiendo a la estrella fugaz que le diría dónde había nacido el Niño Jesús, llega a todos los hogares italianos para dejar a los niños buenos juguetes y caramelos. Y cebolla o ajo a los no tan buenos.

En nuestro país incluso varían las tradiciones entre algunas comunidades autónomas y otras. En el País Vasco, Navarra y el País Vasco francés hoy llegará el Olentzero, un carbonero que baja de los Montes Vascos con el propósito, siempre, de dejar regalos. Todas estas tradiciones han sido eficazmente aprovechadas por las estrategias comerciales para hacer caja de ellas. Es, probablemente, el momento del año en el que más se consume, en el que más dinero se gasta, en el que más se piensa en gastar, y en el que la cantidad es siempre insuficiente. Se esté más o menos de acuerdo, esta es una fecha que se espera con la ilusión de que al menos se hayan acordado de nosotros.

Oriente, dos milenios después

En nuestro país, y en otros muchos de tradición católica, la festividad de los Reyes Magos conmemora la venida de tres reyes o sabios al pesebre de Belén donde, días atrás, habría nacido el Niño Jesús. Aquel lugar que vio nacer la tradición, Belén, es hoy escenario de uno de los conflictos más largos y sangrientos que ha vivido la humanidad. El Belén que conocemos de oídas por este día de Reyes se encuentra hoy en Cisjordania, una de las dos mitades junto a Gaza en las que está dividida Palestina.

La Palestina histórica, el país de nacimiento de la religión católica, pero vinculado también al judaísmo y al Islam, no es ni siquiera un país. En 1948 fue ocupado por millones de personas que venían profundamente traumatizadas por uno de los episodios más condenables de la Historia moderna: El exterminio nazi de la población judía. La comunidad internacional entendió que, una vez clausurados todos los campos de refugiados de la Alemania nazi, aquellos refugiados tenían derecho a vivir en paz.

Fueron enviados a Palestina, donde se fundó el actual Estado de Israel. Pero Palestina era el hogar de otro pueblo que acababa de vivir el fin de la ocupación colonial del Imperio británico. En 1942, el pueblo palestino encaminaba sus pasos hacia la creación de un Estado palestino sólido, sin la tutela de la metrópolis colonial. Sus aspiraciones fueron abortadas por la llegada de los fundadores del Estado de Israel. Así fue como comenzó, a grandes rasgos, el conflicto que recurrentemente aparece en nuestros telediarios.

La última noticia destacada que nos llegó de esta parte del planeta fue este verano. El 8 de julio las fuerzas de ocupación del Gobierno de Israel comenzaron a bombardear por aire y tierra la Franja de Gaza. Gaza es un territorio de 385 kilómetros cuadrados; aproximadamente un cuarto de Jerez. Y en esa pequeña franja de tierra vive más de millón y medio de personas. En un territorio cuatro veces mayor, vivimos sólo algo más de 212.000 jerezanos. Una sola bomba sobre Gaza es un seguro de segar cientos de vidas. 49 días de ataques, que fueron los que duró la operación Margen Protector, dieron para lanzar muchas bombas. 49 días después, más de 2.000 palestinos habían muerto a causa del fuego israelí. De ellos, unos 500 eran niños.

Habiba Mohamed, de la Plataforma Jerez con Palestina, pone sobre la mesa la realidad de la infancia palestina, cuya situación contrasta con la nuestra más si cabe en estas fechas: "Los niños lo que necesitan es tener infancia. Realmente no tienen infancia. Desde muy pequeños están viendo cómo es la situación en Palestina. Se hacen mayores demasiado pronto. Sus preocupaciones son sus familiares, sus amigos y su país. Un país que realmente no es suyo, porque no les dejan que sea suyo". La niñez es un periodo crucial en la formación de las personas. Laura Sevilla, de ASPO (Asociación Solidaria con los Pueblos Oprimidos), lo explica así: "Viven un proceso de socialización en un clima de constante inseguridad y de miedo. Tienen que desarrollar sus habilidades sociales, de comunicación, sus relaciones de amistad en una situación de no saber qué va a pasar mañana y quién va a seguir viviendo. El niño es la persona adulta del futuro".

Queridos Reyes Magos: Paz

Además de los daños personales, la operación Margen Protector destruyó viviendas, hospitales y colegios, como el de la UNRWA (Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos). La vuelta a la normalidad se hace difícil sobre un escenario devastado. Llueve sobre mojado: El camino hacia la paz se rehace cuando los ataques no han cesado aún. Aunque no aparezca en los telediarios, los palestinos de la Franja de Gaza continúan viviendo con miedo, con la incertidumbre de no sobrevivir. Viven en una situación de bloqueo por tierra y mar, que impide la llegada de comida, de bienes de primera necesidad y de energía. Aunque no aparezca en los telediarios, los palestinos son víctimas de una guerra física y psicológica: el factor del miedo es explotado por las fuerzas de ocupación israelíes. Los aviones de guerra sobrevuelan el cielo gazatí cada poco tiempo para recordar a sus habitantes que la guerra sigue en pie, que el conflicto sigue abierto. En un contexto así, si los niños de Gaza, de Palestina, o de otras comunidades desterradas, como el Sáhara, pudieran escribir su carta a los Reyes Magos, puede que todos coincidieran: Vivir en Paz. En su carta a los Reyes de Oriente, Habiba Mohamed deja hueco para el pueblo palestino: "El pueblo palestino se merece libertad". Igual que Alba Fernández, de Jerez con Palestina, que pide para este año "justicia social". O Manolo Fernández, de Intermón-Oxfam, que hace extensivo su deseo a todos los ciudadanos del mundo, sin olvidar Palestina. Para todos ellos demanda "dignidad".

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