Pocos habrá en Jerez que no conozcan la historia de Rocío Vázquez, la joven de Los Albarizones a la que la Nochevieja de 2007 le cambió la vida. Pasaban apenas veinte minutos de la medianoche cuando Rocío salía de casa de sus padres, donde estaba reunida con sus hermanos para festejar la entrada del nuevo año, cuando un "cohete tipo trueno" impactó en su ojo izquierdo desfigurándole la cara. Perdió el ojo y parte de la audición del oído izquierdo. Desde entonces le han realizado trece operaciones, a la que habrá que sumar otra más en septiembre, esta vez para tratarle el lagrimal y el tabique nasal. Tras casi seis años de espera, el juicio se celebró en octubre del año pasado y los dos acusados quedaron absueltos. El ministerio público y la acusación particular pedían 2 y 3 años de cárcel para M.C.G. (con antecedentes penales) y su hijo F.J.C.P. por un presunto delito de lesiones con imprudencia, pero finalmente el Juzgado de lo Penal número 1 de Jerez consideró que las pruebas testificales practicadas durante la vista eran “contradictorias respecto de la autoría”.

Rocío y su familia no se lo podían creer. Tras varios años de calvario, operaciones y noches sin dormir, los presuntos responsables de la pérdida del ojo de la joven salían impunes. Aunque Paqui, la madre de Rocío, no se rinde. Quiere justicia. Y no dudará en acudir al Tribunal Supremo para buscarla. "Recurriré al Supremo, llegaré donde haga falta, pero esto no puede quedar así", asegura. La absolución de los dos acusados fue un palo "muy duro, muy duro...", repite cansinamente, más aún "después de todo lo que habíamos pasado y de lo que quedará". Para la madre de la joven, el juicio "fue de vergüenza", ya que los acusados dijeron que se les había olvidado los hechos al haber "pasado mucho tiempo" y según cuenta Paqui, "hacían lo que querían". Incluso cuenta que los acusados le llegaron a pedir las costas del juicio. "A mí me piden las costas y me amarro en la puerta del juzgado", apunta Paqui.

Los padres de Rocío no pueden más. Han puesto su casa de Los Albarizones en venta porque quieren poner tierra de por medio. A La Granja o La Marquesa, cerca de donde vive su hija. Rocío realiza actualmente un curso de la ONCE, por el que recibe menos de 200 euros. Cuenta con un 48% de minusvalía reconocido por la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. Aparte de eso, sus únicos ingresos son los 200 euros de manutención que le pasa su exmarido por la hija de 14 años que tienen en común. Cuando se produjo el suceso trabajaba de ayudante de cocina, empleo que tuvo que dejar. "Mi hija económicamente se ha quedado sin nada, sin ganas de trabajar, tras cada operación metía la cabeza debajo de la almohada...", explica Paqui. En los últimos meses servicios sociales les ha ayudado. Con su nueva pareja, con la que lleva unos dos años, ha tenido un niño, "que es el que le está dando una poquita de vida", cuenta su madre. "No voy a estar tranquila, lo de mi hija no es un arañón en la cara". Paqui se agarra a un clavo ardiendo. Su abogada le dijo que había una pequeña posibilidad de reclamar y que se le diera la razón, "y yo la quiero".

Sobre el autor:

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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