La Asociación de Vecinos del Centro Histórico ha expresado sus primeras quejas por los efectos de la motorada –y sobre cómo la afronta el Ayuntamiento de Jerez– por cómo se vivió en el centro de la ciudad la tarde noche del jueves, después de la caravana que recorrió la Avenida y luego tomó progresivamente Porvera y otros puntos del centro. A juicio de su presidenta, Tamara Jiménez, la situación vivida “fue un absoluto despropósito, preludio de lo que viviremos durante el fin de semana. Conciertos hasta altas horas de la madrugada en zonas residenciales, cortes de calles en un día laborable y pérdida de aparcamientos en Porvera y Alameda Vieja sin que se ofrezcan alternativas", dijo.
Estos problemas de aparcamiento fueron generalizados en otros puntos del centro de la ciudad. Por ejemplo, M.G., vecino de San Miguel, relató a lavozdelsur.es que estuvo estuvo cosa de una hora buscando aparcamiento después de salir de su trabajo sobre las ocho de la tarde, debido a la evidente reserva abusiva de espacio que el Ayuntamiento dejó para las motos.
Giménez fue también muy crítica con los permisos para la instalación de barras en las calles –hay autorizadas tanto barras para los bares que desarrollan normalmente su negocio como para otras ex profeso, caso de las que se han colocado en las plazas en las que va a haber conciertos o en las que se concentran los food truck–, ya que, desde su punto de vista, todo esto “termina convirtiendo, una vez más nuestro centro histórico, en un gran botellón”, según su opinión.
Con ese “una vez más”, Giménez se refiere sobre todo a las Zambombas –las zambombas de nuevo cuño, se podría decir, impulsadas por el Ayuntamiento de Jerez independientemente de quien gobierne, ya que fue el PSOE el que comenzó la expansión de las mismas y el PP el que no solo la ha hecho suya, sino que la ha ampliado– y otras festividades en las que se utiliza el casco histórico más como un parque temático (valga el tópico) que como una zona de alto valor patrimonial.
“Estamos cansados de este ninguneo constante y solicitamos que, durante el desarrollo de eventos se respete la vida y el descanso de los vecinos. Una vez más, los vecinos somos los que sufrimos las consecuencias del todo vale, lo que acaba convirtiendo nuestro centro histórico en una carpa más de feria”, una situación que la presidenta de la asociación de vecinos no tuvo ningún reparo en decir que es “al más puro estilo Bienvenido Mr. Marshall”, esa mezcla de España casposa y absurda que retrataba García Berlanga en sus películas.


