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Francisco Pacheco y sus hermanos tienen que pagar 90.000 euros por el impuesto de sucesiones tras renunciar a la herencia de su padre.

Francisco Pacheco perdió a su padre en abril de 2010 y éste le dejó a él y a sus tres hermanos el hotel Ávila, situado en la calle del mismo nombre, en pleno centro de Jerez. La Junta de Andalucía tasó el valor del edificio en más de 1,4 millones de euros tras aplicar al valor catastral unos coeficientes multiplicadores para calcular su "valor real", pero lo cierto es que el inmueble, pocos años después, se ha vendido en una subasta por 185.000 euros.

Este jerezano y sus hermanos tienen que pagar, ahora, el impuesto de sucesiones por un patrimonio que les ha dejado de pertenecer y tienen que luchar contra órdenes de embargo de todos sus bienes y un sinfín de deudas e intereses —que no paran de crecer—. La historia la destapa ABC, que es quien cuenta que el servicio de recaudación de la Diputación de Cádiz ejecutó la subasta porque los parientes directos del fallecido no podían hacer frente a los 400.000 euros que la Agencia Tributaria de Andalucía les reclamaba.

"Esto no es una herencia, es una pedrada, un robo a mano armada", se queja Francisco Pacheco, que relata que intentaron vender el hotel pero no pudieron. Ahora la vivienda familiar de Francisco y el local de su negocio están embargados. "Tengo que cobrarle en mano a mis clientes para que Hacienda no me quite el dinero. Céntimo que tengo en el banco, céntimo que me quitan", relata en ABC, donde añade: "Nosotros no queríamos sacar beneficio de esta herencia, sólo saldar la deuda y quedarnos en paz".

La abogada de Francisco, Carmen Julia García Mesa, pedirá a la Agencia Tributaria una revalorización de todos sus bienes "en base a hechos posteriori", ya que se adjudicó el inmueble por una cantidad ocho veces inferior al valor fijado en la liquidación del impuesto de sucesiones. "Queremos pedir la nulidad de la operación por baja temeraria", señala. La familia Pacheco también recibió el 50% de un apartamento en El Puerto —valorado en 142.000 euros—, además de un garaje y la vivienda habitual de su padre de Jerez, que tuvieron que vender para pagar los 90.000 euros del impuesto de sucesiones.

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