Sor-Lucía-Caram-17
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La expectación era máxima. Desde primera hora de la mañana se formaron colas en la Atalaya, nadie quería quedarse fuera. Con todas las sillas ocupadas y gente de pie en los laterales comenzó la esperada intervención de Sor Lucía Caram, la monja dominica contemplativa más famosa del país. Presenta un programa de cocina y es habitual su aparición en programas de debate como Las Mañanas de Cuatro. Cada vez que interviene en algún acto no deja a nadie indiferente, como ha ocurrido en Jerez. Se moja y no tiene miedo a decir lo que piensa, tanto en temas políticos como de toda índole. "Digo lo que digo porque no recibo subvenciones", comentó, provocando la risa de los presentes.

Antes de empezar su conferencia tuvo que intervenir. Los gritos de algunos asistentes, muchos de ellos afectados por el ERE municipal, interrumpieron a la delegada de Bienestar Social, Isabel Paredes, que intentó capear el temporal como pudo. "Hay que tomar medidas trágicas; la solución no es cruzarse de brazos", dijo Paredes ante los reproches de los ex trabajadores municipales. Poco después de comenzar la conferencia de Sor Lucía, la delegada abandonó la sala entre abucheos.

"¡Te queremos!", gritó un asistente nada más subir al estrado Sor Lucía. "Gracias por la acogida y el cariño, vuestras vidas son mi causa", respondió. En una intervención que duró poco más de hora y media, la monja habló de la crisis, de los numerosos casos de corrupción del país, del sistema capitalista "sin entrañas", de la politización de la justicia, y hasta de la consulta catalana (vive en Manresa). Una monja revolucionaria, que durante su discurso no paró de incitar a la movilización social. "La política es demasiado importante como para dejarla sólo en manos de los políticos", dijo, y llegó a calificar de "escandaloso" el hecho de que un presidente del Gobierno comparezca ante la prensa a través de una pantalla de plasma. Aunque matizó: "No son todos los políticos, apostemos por los que quieren hacer las cosas bien". "Hay que reventar el sistema de los partidos políticos desde dentro; la mayoría se afilia a un partido porque quiere servir a la gente".

El 15-M supuso para Sor Lucía un antes y un después en España. "La gente empezaba a estar cabreada. La ciudadanía no podía ser ajena a lo que pasaba". Por ello piensa que "la crisis sacó a patadas de su casa a mucha gente", aunque "para que la indignación sea eficaz nos tiene que llevar a la movilización activa. La realidad no se transforma de forma individual, exige constancia, generosidad. Tenemos que ser actores y promotores del cambio". Las tarjetas opacas de Caja Madrid (black cards), la Operación Púnica, el caso Pujol, el tercer grado concedido a Jaume Matas... No eludió ningún tema polémico. No se dejó nada en el tintero. "Cada uno que pague por sus actos", proclamó. "El sistema está gravemente enfermo, es urgente un cambio radical. No podemos dejar que nos roben la esperanza y nos maten la alegría".

Sor Lucía forma parte de la Fundación Rosa Oriol, que ayuda a familias necesitadas a comer. "Estamos hartos de tener que recurrir a la caridad, queremos trabajo, pero mientras llega que se aumenten las ayudas sociales", pidió. "Me dice una compañera que el pastel está mal repartido, pero hay que cambiar también la receta. El capitalismo neoliberal no tiene entrañas. No puede ser el puto capital, el puto dinero, el que rija nuestro destino". Incluso cuestionó las bajadas estacionales del paro: "Baja porque se han creado puestos basura. Necesitamos un pacto nacional por el empleo urgente". Y tampoco se libró el poder judicial: "No es un poder independiente; se garantiza la legalidad pero no la justicia".

Para la ciudad tuvo palabras de aliento: "Hay que vender Jerez como un activo para que la gente venga y poder luchar contra este 40% de paro". Incluso recurrió a un artículo de Federico Mayor Zaragoza (presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex Director General de la Unesco) que concluye diciendo: "No lo olviden: ahora el pueblo ya tiene voz. Procuren que no tenga que recurrir al grito". Para Sor Lucía, "la indignación es el primer paso", por lo que espera que "estalle la paz de una vez por todas", pero "sin renunciar al diálogo".

Durante el turno de preguntas habló de la privatización del agua de Jerez y al ser cuestionada por la última encuesta del CIS dijo: "No sé si la alternativa es Podemos, pero no es legítimo despreciarlos. Los miraría con respeto". Un afectado por el ERE le preguntó qué opinaba de la "doble moral" de dedicar rotondas a la Virgen y firmar despidos para trabajadores municipales (en clara alusión a la alcaldesa). "El Papa dice que el culto vacío no sirve para nada. Solo se está bien con Dios cuando se opta por la justicia", apuntó. Hasta puso en el estrado una camiseta de la plataforma de afectados del ERE al terminar su intervención: "Me llevo en el corazón a Jerez y a los trabajadores del Ayuntamiento que están sufriendo".

También criticó a la propia institución a la que pertenece: "La Iglesia se ha ido alejando del mensaje central del evangelio. Es imposible servir a Dios y al dinero, porque servirás a uno o a otro". Al terminar casi no la dejaban bajar del escenario. Todos querían hacerse una foto con ella o charlar un rato. "Me ha dado un beso y la mano, ya me voy yo contenta", exclamaba una señora saliendo de la Atalaya. "¡Y tengo también un autógrafo suyo que me trajo mi hermano!", añadió ilusionada. [divider] La conferencia, titulada Maldita crisis, bendita oportunidad, ha sido organizada por #1MayoEmprende en colaboración con la asociación de comerciantes Acoje, el Ayuntamiento de Jerez, Almudena Plaza y la empresa Salvartes.

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