Paquita, habitante de la residencia San Juan Grande, celebra hoy su 108 cumpleaños. A pesar de su avanzada edad, sigue participando en las actividades del centro y conserva una memoria sorprendentemente precisa. La celebración ha contado con la presencia de sus hijos, amigos y profesionales del centro, que la han mimado en este día especial.
Nacida el 17 de febrero de 1918 en Las Cabezas de San Juan, Sevilla, Paquita ha vivido épocas históricas como la Guerra Civil y periodos de dictadura, así como tiempos de pobreza y escasez. Durante décadas, ha mantenido una vida activa y llena de trabajo, compaginando el cuidado de sus cinco hijos con su oficio de modista, actividad que realizaba incluso tras las largas jornadas de crianza.
Su historia refleja una vida de esfuerzo constante y superación, en un contexto en el que las mujeres no contaban con las mismas oportunidades que los hombres. Paquita recuerda cómo elegía los encargos de costura más rentables y cómo organizaba su tiempo para atender a su familia mientras trabajaba.
Un ejemplo de vida y fortaleza
Sus hijos —Manolo, Guillermo, Pepe Luis, María del Carmen y Eulalia— y sus dos hermanos forman parte de su entorno cercano, que celebra junto a ella esta fecha señalada. En la residencia, jóvenes compañeros escuchan atentos los recuerdos de Paquita, valorando su testimonio como un ejemplo de dedicación y resiliencia.
Puntada a puntada, una vida marcada por la constancia
A pesar de los momentos difíciles que ha vivido, la mujer ha asegurado en varias ocasiones que se queda con los recuerdos positivos: ver crecer a sus hijos sanos y disfrutar de la compañía de sus amigos actuales.
Paquita simboliza la fuerza de la mujer, la dedicación como madre y trabajadora, y el legado de quienes abrieron camino en épocas complicadas. Su trayectoria personal y familiar deja una huella en quienes la rodean y en la sociedad que ella ayudó a transformar con su esfuerzo y constancia.



