Otra forma de envejecer es posible en Andalucía: "Me han quitado 40 años de encima"

La Atalaya ha acogido el III Encuentro de Centros de Participación Activa de Andalucía, con más de 300 mayores, mientras usuarios y responsables relatan a lavozdelsur.es cómo estos espacios han transformado sus vidas y han roto prejuicios

Mujeres mayores del Centro de Participación Activa La Palma de Cádiz preparándose para actuar.
14 de abril de 2026 a las 19:46h

La música de los mayores ha llenado el espacio de los Museos de la Atalaya en Jerez durante la mañana de este martes. El coro de La Granja ha abierto el III Encuentro de Centros de Participación Activa de Cádiz con sevillanas dedicadas a Andalucía, a Jerez y a las bulerías, arrancando los primeros 'olés' entre los asistentes. El recinto se ha llenado hasta obligar a colocar más bancos para dar cabida a los mayores llegados desde distintos puntos de Andalucía, en una escena que ha anticipado lo que iba a ser la jornada.

El encuentro ha reunido a más 300 personas mayores en una cita que ha combinado convivencia, actividad cultural y presencia institucional. Sin embargo, más allá del programa oficial, lo que se ha respirado ha sido un ambiente de cercanía y de vida compartida. Conversaciones cruzadas, reencuentros y ganas de participar han ido ocupando los espacios entre actuación y actuación, dando forma a una imagen muy alejada de los estereotipos tradicionales sobre la vejez.

En ese contexto, los centros de participación activa han aparecido no como un recurso puntual, sino como una pieza clave en la vida de muchas personas. La jornada ha servido para visibilizar un modelo que se ha ido consolidando en los últimos años y que ha transformado la forma de envejecer. Un modelo basado en la actividad, la convivencia y la posibilidad de seguir construyendo rutinas con sentido.

Los Museos de la Atalaya acogen el III Encuentro de Centros de Participación Activa. MANU GARCÍA

Un encuentro para convivir y sentirse parte de algo

La consejera de Inclusión Social, Juventud, Familia e Igualdad, Loles López, ha explicado el sentido del encuentro poniendo el foco en las personas. "Esto lo hacemos para que disfruten, para que sonrían, para que conozcan a otros compañeros y vivan nuevas experiencias", ha señalado durante su intervención. La cita ha reunido a mayores de distintos rincones de Andalucía en dos días pensados para compartir tiempo y actividad.

El esfuerzo por participar ha sido evidente en muchos casos. "Hemos salido a las cinco de la mañana desde Granada", ha contado María Ángeles Fernández, que ha viajado junto a otros compañeros para no perderse el encuentro. La jornada ha estado marcada por ese compromiso que no siempre se percibe desde fuera, pero que define la implicación de quienes forman parte de estos centros.

La consejera ha insistido en la necesidad de reconocer el papel de las personas mayores en la sociedad actual. "Tenemos que darles las gracias por todo lo que nos han dado, por los valores que nos han enseñado y por el ejemplo que han dejado", ha afirmado. En su discurso ha destacado conceptos como el respeto, la fortaleza y la capacidad de cuidar, que han sido esenciales en la construcción de la sociedad.

Ese reconocimiento no se ha quedado en el plano institucional, sino que ha encontrado reflejo en la propia dinámica del encuentro. La convivencia entre participantes, el intercambio de experiencias y la participación activa han reforzado la idea de que estos espacios tienen un valor que va más allá de lo organizativo.

Jerez como escenario y modelo de políticas para mayores

La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, ha subrayado la importancia de que la ciudad haya acogido este encuentro. "Trabajar de la mano con la Junta de Andalucía permite multiplicar todo lo positivo que tienen las políticas dirigidas a los mayores", ha explicado, destacando la colaboración institucional como elemento clave.

En su intervención, ha recordado que el 18% de la población jerezana lo han formado personas mayores, un dato que ha condicionado la planificación de servicios específicos. La ciudad ha contado con tres centros municipales de participación activa: San Benito, la zona sur y El Abuelo, que han funcionado como puntos de referencia para este colectivo.

García-Pelayo ha puesto el acento en la escucha como base de la acción política. "Todo lo que hacemos, lo hacemos tras escuchar a los mayores", ha señalado, en referencia al Consejo Local del Mayor. De ese órgano han surgido planes y actuaciones diseñadas a partir de las demandas reales de los propios usuarios.

También ha destacado el papel de la dependencia como uno de los pilares de la atención a las personas mayores. Actualmente se han atendido a unas 4.400 personas, con previsión de alcanzar las 5.000 a final de año, en un servicio que ha generado alrededor de 1.500 empleos, en su mayoría ocupados por mujeres.

Centros que han transformado rutinas y etapas de vida

Las cifras han servido para contextualizar, pero han sido las historias personales las que han dado sentido al encuentro. Lola Porquiche ha explicado cómo su vida ha cambiado tras incorporarse a un centro de participación activa. "Esto es como si me hubieran quitado 40 años", ha afirmado con rotundidad a lavozdelsur.es.

Su experiencia ha estado marcada por un punto de inflexión claro. "Estuve cinco años cuidando a mi madre con demencia y necesitaba un cambio importante en mi vida", ha recordado. Ese cambio ha llegado a través de actividades cotidianas que han acabado transformando su día a día. "Me apunté a baile, a gimnasia, y como soy muy disfrutona, esto me ha venido de maravilla", ha explicado.

Lola Porquiche, una de las mayores cuya vida dio un giro cuando empezó a acudir al Centro de Participación Activa.   MANU GARCÍA
La consejera Loles López y la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, este martes en el acto.   MANU GARCÍA

La participación no se ha limitado a lo individual, sino que también ha implicado a su entorno. "Animo a mis amigas a que se apunten, porque merece la pena", ha añadido. A sus 70 años, ha definido esta etapa como una de las más plenas. "Ahora estoy viviendo una etapa muy buena de mi vida", ha señalado. Su testimonio ha reflejado una realidad que se ha repetido en muchas de las personas presentes en el encuentro.

Actividad diaria, talleres y aprendizaje continuo

La vida dentro de los centros se ha caracterizado por una actividad constante que ha ido mucho más allá del entretenimiento puntual. Maricarmen Verdugo, presidenta del CPA de Palma del Río, ha descrito esa rutina con claridad. "Estamos todos los días haciendo cosas, no paramos", ha explicado a este medio. Los talleres han abarcado un amplio abanico de intereses. Desde manualidades y sevillanas hasta informática, lectura, gimnasia o yoga, las actividades han respondido a las demandas de los propios usuarios.

Más de 300 mayores acuden al III Encuentro de Centros de Participación Activa en Jerez.   MANU GARCÍA

"Hay de todo y el ambiente es muy bueno", señala, visiblemente orgullosa de cómo han ido ampliando a lo largo de los años. La participación ha sido elevada en todos los casos, hasta el punto de generar listas de espera en algunos talleres. Esa demanda ha evidenciado el interés creciente por este tipo de espacios, que han dejado de ser marginales para convertirse en lugares centrales en la vida de muchas personas.

Ana González, directora del centro, ha confirmado esta evolución. "Cada vez tenemos más socios, más talleres y más gente participando", ha indicado. Para ella, el centro ha funcionado como un espacio de encuentro que ha permitido combatir la soledad no deseada.

Un cambio de mentalidad que ha abierto puertas

Uno de los aspectos más repetidos en las conversaciones ha sido el cambio en la percepción social de estos centros. "Antes había prejuicios, ahora cada vez menos", ha explicado Ana González, que ha observado esa evolución en los últimos años. El perfil de los usuarios también ha cambiado de forma significativa. "Antes se veía como un sitio donde ir a pasar el rato, ahora es un lugar donde aprender y hacer cosas", afirma. Ese cambio ha ampliado el alcance de los centros.

Gran afluencia de público en el III Encuentro de Centros de Participación Activa celebrado en Jerez.   MANU GARCÍA

María de los Ángeles Fernández ha coincidido en esa lectura. "Antes se pensaba que esto era para mayores sin actividad, ahora se ve todo lo contrario", ha explicado. La apertura mental ha sido clave para normalizar estos espacios. Jesús Ferrer, de 78 años, ha reconocido que su incorporación llegó tras cierta duda inicial. "Fui porque me animó mi mujer, pero luego me he quedado", ha contado. Su experiencia ha reflejado ese tránsito del prejuicio a la participación activa.

Más allá del ejercicio: el impacto emocional

El valor de los centros no se ha limitado a la actividad física o cultural. María Florido, monitora, pone en relieve el impacto emocional que han tenido en las participantes: "Hay días que vienen más apagadas, con dolores o preocupaciones, pero cuando empiezan a bailar se les olvida todo". Ese cambio de ánimo ha sido uno de los efectos más visibles. La posibilidad de compartir tiempo con otras personas, hablar y sentirse acompañadas ha tenido un impacto directo en su bienestar.

Mujeres mayores del Centro de Participación Activa La Palma de Cádiz, junto a su monitora de baile flamenco.   MANU GARCÍA

"Se relacionan, aprenden y se apoyan", resume la monitoria. El centro ha funcionado como un espacio donde se han construido vínculos que han ido más allá de las actividades programadas. Además, la rutina ha aportado estabilidad en una etapa de la vida en la que los cambios suelen ser frecuentes. Tener un lugar al que acudir y un grupo con el que compartir ha sido clave para muchas personas.

Nuevas oportunidades en una etapa distinta

Las historias recogidas reflejan trayectorias marcadas por el trabajo y las responsabilidades. Muchas de las mujeres presentes han coincidido en que ahora están viviendo una etapa que antes no tuvieron. "Antes no podíamos hacer estas cosas, ahora sí", han señalado varias participantes. La jubilación ha dejado de ser un final para convertirse en una oportunidad de recuperar tiempo propio.

El Coro de la Granja, en el III Encuentro de Centros de Participación Activa en Jerez.   MANU GARCÍA

El encuentro ha reforzado esa idea a través de la convivencia y las actividades compartidas. La participación ha sido activa en todos los momentos, desde las actuaciones iniciales hasta el cierre de la jornada. La actuación de Mary Paz Torres con su monólogo ‘Señora Escolástica’, junto al grupo flamenco llegado desde Cádiz, ha puesto el broche final a una jornada marcada por el disfrute y la participación.

Un modelo que responde a una nueva realidad social

El crecimiento de estos centros ha respondido a cambios estructurales en la sociedad. El envejecimiento de la población y la transformación de las familias han generado nuevas necesidades que estos espacios han ayudado a cubrir.

"Antes la familia estaba más presente, ahora la vida es distinta", han explicado algunos participantes. En ese contexto, los centros han adquirido un papel complementario que ha resultado fundamental. No han sustituido los vínculos familiares, pero sí han ofrecido espacios de socialización que han mejorado la calidad de vida de los usuarios. Esa función ha sido especialmente relevante en casos de soledad.

Mayores llegados desde Granada para acudir al III Encuentro de Centros de Participación Activa en Jerez.   MANU GARCÍA

Además, su impacto ha ido más allá del ámbito individual, generando empleo y contribuyendo a la vida comunitaria de los entornos en los que se han desarrollado.

Voces que resumen una forma de envejecer

Las voces recogidas a lo largo de la jornada construyen un relato coral que ha ido más allá de los discursos oficiales. Lola ha resumido su experiencia con una frase clara: "Esto me ha cambiado la vida". Su testimonio ha reflejado el impacto directo de estos espacios. Maricarmen, por su parte, ha puesto el acento en el ambiente. "La gente viene, se siente bien y repite", señala, destacando la importancia de la convivencia.

La alcaldesa ha insistido en el compromiso institucional. "Trabajamos para mejorar la vida de los mayores escuchándolos", ha afirmado, situando la escucha como eje de las políticas públicas. Mientras, la consejera ha cerrado con una idea que ha atravesado toda la jornada. "Tenemos que cuidar a quienes nos han cuidado", sintetizando el sentido de un encuentro que ha puesto en el centro a quienes siguen teniendo mucho que aportar.

Sobre el autor

Míriam Bocanegra

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