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Con un pequeño bote revestido por un traje de ganchillo, lleno de pequeños círculos de madera con números, se jugaba al bingo en la peña taurina Juan José Padilla, que se encuentra en Torresblancas. Se jugaba, porque desde que el martes de la semana pasada se llegara la Policía, concretamente la unidad adscrita a la Junta, y requisara los cartones de la veintena de personas mayores que, según ellos, estaban jugando en esos momentos, no se ha vuelto a jugar. "¿Eso es malo? ¿Nosotros estamos haciendo daño?", se pregunta Ana Bernal, madre del diestro jerezano, que cuenta que el bingo no era más que una distracción para muchas personas mayores del barrio que echaban allí la tarde entre cartón y cartón. Para poder jugar al bingo hay que tener autorización de la Junta o hacerlo con cartones por valor de menos de 20 céntimos y que el importe total de todo lo jugado al día no sea mayor de 42,76 euros. En la peña taurina jugaban a cinco céntimos el cartón, dos euros la línea y diez el bingo.

La rutina era más o menos la misma todos los días. Después de comer y recoger la casa, a eso de las cinco, la peña se iba llenando de socios, sobre todo mujeres mayores, que se reunían casi todos los días para tomar café o ver la tele mientras hacían tiempo para que llegaran eso de las seis de la tarde. A esa hora es cuando empezaban a jugar al bingo. Para muchos las dos horas que jugaban no era más que una forma de abstraerse de sus problemas. "Hay muchos viudos, viudas y personas que están solas que me preguntan: ¿Ahora qué hago yo?", dice la encargada de llevar la barra. "Es una terapia", repite Ana Bernal. "Jamás ha habido una denuncia, esto es que han querido hacer daño", asegura tajante la madre del torero. Niega que hubiera más de 50 personas en el momento de la decomisación de los cartones, como se ha publicado. "Yo no estaba, pero si llego a estar me tienen que llevar en ambulancia", dice. Entre sollozos cuenta que a su hijo "lo están reconociendo ahora... Ha tenido que perder el ojo y el oído... ¿Y encima le van a quitar la peña? Eso es de ser malo, malo quien haya denunciado", dice alzando la voz y sin poder aguantarse las lágrimas. "Mi hijo es muy bueno para que le hagan esto", apostilla. A los peñistas les ha dolido que se haya publicado que tenían un "bingo clandestino". "¿Acaso somos delincuentes", se preguntan. "Además, clandestino no era porque las puertas estaban abiertas para todo el mundo. Aquí sólo jugábamos para distraernos", dice una de las socias.Los cartones los ponían ellos mismos, no los vendía la peña. "Aquí cada uno trae los suyos", dice la encargada del local. Hechos con cartulinas, en folios o impresos en la papelería más cercana. "Jugaban a lo mejor de dos en dos, y si no les gustaban, pues iban cambiando y sacaban otros dos", explican. "Nos preguntaron que dónde estaba el micrófono y la televisión con la que cantamos las bolas", dice la encargada, que no puede evitar que se le escape una sonrisa cuando cuenta cómo le explicaron a la Policía que allí se cantaba a viva voz y con un pequeño bote "comprado en los chinos". Tras más de 20 años de existencia, la peña vive ahora con la incertidumbre de saber qué pasará. Por el momento no han recibido multa aunque esperan que les llegue "una carta" para informarles de las consecuencias de esta actuación.

"Aquí todo está en regla", se encarga de puntualizar Ana, la madre del torero. En la peña, inaugurada cuando Juan José Padilla tomó la alternativa (en la plaza de toros de Algeciras), se conserva la cabeza del toro de aquella tarde de junio de 1994 en la que el diestro jerezano debutó como matador. En las paredes del local no hay apenas un hueco libre. Están decoradas con fotos de la trayectoria de Padilla, con carteles de algunas de sus corridas por toda la geografía española y el extranjero, recortes de periódicos (Tres orejas para Padilla, reza una portada del Diario de Navarra) y por un traje de luces y un par de capotes que el torero ha cedido a la peña. Hasta los manteles de las mesas tienen el mismo color rojo y amarillo de los capotes y, por las fechas en las que estamos, del techo cuelgan guirnaldas y bolas de Navidad. Y también hay reproducciones de la Virgen del Rocío. "Juan José hace el camino todos los años", dice la madre, quien lamenta que este incidente "mancha el nombre de mi hijo".

Escucha las declaraciones de algunos socios de la peña taurina y de la madre del torero pinchando aquí.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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