Nómada, la escuela de Yeyo Hinojo en Jerez donde quien prueba se queda: enganchar a adultos cansados del 'gym'

El centro deportivo ofrece clases para grupos pequeños donde se aprende a moverse con seguridad y eficacia, combinando fuerza, coordinación y ejercicios adaptados a cada necesidad

Yeyo Hinojo, en uno de los ejercicios que realiza con sus alumnos y alumnas en Nómada, su escuela en Jerez.
Yeyo Hinojo, en uno de los ejercicios que realiza con sus alumnos y alumnas en Nómada, su escuela en Jerez. MANU GARCÍA
28 de enero de 2026 a las 19:34h

Nómada, Escuela de Movimiento, nació con una premisa clara: acompañar a personas con vidas sedentarias a reconectar con su cuerpo a través de un método de entrenamiento alejado del modelo tradicional de gimnasio. El proyecto está liderado por Yeyo Hinojo, fundador y responsable del centro, que plantea una forma distinta de entender la actividad física, centrada en la salud, la pedagogía y la experiencia personal más que en el rendimiento o la estética.

La iniciativa parte, en buena medida, de la propia vivencia de su impulsor, que durante años se sintió ajeno a los gimnasios convencionales. "Todos hemos tenido la experiencia de ir a un gimnasio y que haya sido un desastre: no te has sentido acogido, nadie te ha dicho qué hacer y has salido con el hombro o la cadera hechos polvo", explica. Frente a esa realidad, el objetivo de Nómada es "que eso no ocurra" y ofrecer un espacio donde el entrenamiento sea comprensible, seguro y adaptado.

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Una clase impartida en la escuela Nómada de Jerez.   MANU GARCÍA
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Yeyo Hinojo, posando con uno de sus instumentos de fuerza.   MANU GARCÍA

El foco del proyecto está puesto en el trabajo de fuerza entendido desde una perspectiva amplia y accesible. "La idea es ayudar a la gente a que se reconcilie con el entrenamiento de fuerza, que a muchos nos suena mal o nos parece aburrido", señala Yeyo. El perfil de alumnado es mayoritariamente adulto, con edades que van desde los 35 hasta los 69 años, personas que arrastran molestias propias del paso del tiempo y buscan mejorar su calidad de vida.

Basta con estar presente en el inicio de una sesión para presenciar que el ambiente es relajado, pero exigente. Un grupo que se conoce y donde hay complicidad entre sus miembros, sin que ello esté reñido con aprovechar el tiempo al máximo.

"No somos un centro de entrenamiento al uso"

Lejos de prometer resultados rápidos en términos de peso o estética, el enfoque de Nómada se centra en la salud a largo plazo. "Para perder peso el impacto del ejercicio es pequeño; la clave está en la alimentación", apunta su responsable. Sin embargo, defiende que un trabajo de fuerza de calidad "va a incidir en la salud de las articulaciones, en la longevidad y en la capacidad de mantenerte independiente hasta edades muy avanzadas".

El proyecto abrió sus puertas hace tres años, tras un cambio radical en la trayectoria profesional de su fundador, que anteriormente trabajaba como diseñador gráfico e ilustrador. "Empecé a entrenar fuerza y en seis meses mi vida cambió de tal forma que me obsesioné con esto. Quería ayudar a otras personas a que les pasara lo mismo", relata. Esa transformación personal fue el germen de un centro pensado, en gran medida, para el perfil que él mismo representaba años atrás.

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Hay ejercicios diseñados para cada alumno, aunque la clase sea grupal.   MANU GARCÍA
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El profesor, explicando un ejercicio en una sesión.   MANU GARCÍA

Nómada se define como una escuela de movimiento más que como un gimnasio. "No somos un centro de entrenamiento al uso ni un sitio de no pain, no gain’", subraya Yeyo. El componente pedagógico es clave: "Es enseñar a tu sistema nervioso las mejores opciones que tiene para moverse con salud", explica, en un entorno cuidado, con grupos reducidos y una atención muy personalizada.

Las clases combinan el trabajo colectivo con adaptaciones individuales según las necesidades de cada alumno. "Es un trabajo en grupo, pero individual", resume su creador, que destaca la importancia de la confianza en el propio cuerpo. "Para mí es más importante la confianza que cualquier otro condicionante físico", asegura, incluso por encima de la fuerza o la edad.

La calidad como sello distintivo

El proceso de incorporación comienza siempre con una sesión de evaluación en la que se analizan aspectos posturales, de movimiento y emocionales. A partir de ahí, la mayoría de los alumnos se integran en un grupo general, mientras que quienes llegan con lesiones o miedos específicos siguen programas de adaptación más progresivos. Actualmente, el centro cuenta con entre 60 y 65 alumnos y un crecimiento deliberadamente pausado. "Nuestro sello distintivo es la calidad. Nuestra sensación es que casi no tenemos bajas. Si tenemos bajas es por temas de compatibilidad con el trabajo. pero nuestra experiencia es hiperbuena porque persona que llega, persona que se queda. Y la verdad es que tenemos unos alumnos súper fieles porque también creo que nosotros hacemos un trabajo muy bueno de hacerles sentir a gusto".

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Sesión de trabajo en la Escuela Nómada de Yeyo Hinojo.   MANU GARCÍA

Para Yeyo, el valor del proyecto se mide, sobre todo, en las historias personales de quienes pasan por Nómada. "Lo que más me llena es cuando la gente te dice que vuelve a poder coger a sus hijos, que puede caminar con más confianza o que recupera independencia", cuenta. Relatos cotidianos que, a su juicio, reflejan mejor que cualquier cifra el impacto de una forma distinta de entender el movimiento y el entrenamiento.

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Francisco J. Jiménez

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