La Zambomba ya no es solo un instrumento. La 24ª edición del Diccionario de la lengua española, que la Real Academia Española acaba de presentar este vieres con más de 6.000 novedades entre palabras y acepciones nuevas, incorpora la fiesta navideña de Jerez.
La nueva acepción, una década después de que comenzara la reivindicación de una acepción más allá del instrumento, la define así: "Reunión o fiesta típica de Jerez de la Frontera, en España, que se suele celebrar antes de Nochebuena y en la que se interpretan a coro villancicos, romances, etc., aflamencados, al son de una zambomba y, a veces, de otros instrumentos". En honor a la verdad, y habrá que subsanar el fallo en próximas ediciones, según la declaración de la Zambomba como Bien de Interés Cultural (BIC) hace once años, esta fiesta típica también tiene su cuna en la vecina Arcos de la Frontera.
Hasta ahora el diccionario solo recogía la zambomba como el “instrumento rústico musical, de barro cocido o de madera”, que produce “un sonido fuerte, ronco y monótono” al frotar su caña con la mano humedecida, y como interjección. La nueva definición figura junto a la del instrumento, que se mantiene.
Una década de reivindicación
La inclusión llega tras años de insistencia. El historiador Manuel Ruiz Romero envió a la RAE la primera carta para solicitarla el 5 de octubre de 2016. "Está documentado", subraya. En ella pedía que se recogiera la zambomba como una manifestación antropológica "jerezana o, mejor dicho, gaditana, pues incluye también la declaración a Arcos", reconocida como Bien de Interés Cultural, navideña y aflamencada.
Desde entonces, cuenta a este periódico, ha tratado el asunto personalmente con el que entonces era vicedirector de la Academia y hoy es su director, Santiago Muñoz Machado. A sus cartas se sumaron un envío masivo de correos electrónicos y una campaña impulsada desde lavozdelsur.es, además de las réplicas de “mucha gente” en las redes sociales de la propia RAE. "Ha sido una pelea larga", resume.
Ruiz Romero cree que la inclusión es importante porque "pone en valor lingüístico" una modalidad de expresión popular que se vive "particularmente en Andalucía la Baja". Aun así, critica el tiempo que ha tardado: "Lamentablemente, han tenido que pasar diez años, una década, para que la RAE se dé cuenta de la importancia que tiene". También reprocha a la institución que suela "prestar más importancia a términos anglosajones o a modismos vulgares que al andaluz", algo que considera "lamentable en los tiempos que corren".
Su valoración final, en todo caso, es positiva: ahora la Zambomba "no solamente es un instrumento, no solamente es una exclamación", sino que tiene una nueva definición. Y eso ayuda, añade, a evitar "el mal uso de la palabra", como decir zambombá o zambombada.
De la IA al ramen
La Zambomba comparte estreno con más de 6.000 novedades. El ámbito tecnológico es el que más aporta:
Tecnología: IA, como sigla y sinónimo de inteligencia artificial, ciberataque, ciberseguridad, desconfigurar, renderizar, resetear, QR y cúbit. Comunicación digital: influencer, pódcast, post y fotogalería. Identidad y discriminación: trans, racializar, gordofobia y edadista. Salud: codependencia, desfibrilar, ELA, enterovirus, listeriosis y superbacteria. Medioambiente: ecoparque, ecotasa, macrogranja, turistificación y ecoansiedad. Junto a ellas, el gentilicio inuit. Dinosaurios: brontosaurio y tricerátops. Gastronomía: técnicas como la esferificación, localismos como comidería o tiradito, platos como el poke y el ramen, y el té roibos. Transporte, de marcado carácter panhispánico: ciclorruta, cocotaxi y fotomulta. Coloquialismos que han entrado a fuerza de uso: cumple y porfa. También mataleón, la “llave de lucha que consiste en sujetar por detrás el cuello del adversario con el brazo hasta inmovilizarlo”.
La Zambomba ya no es solo un instrumento. La 24ª edición del Diccionario de la lengua española, que la Real Academia Española acaba de presentar este vieres con más de 6.000 novedades entre palabras y acepciones nuevas, incorpora la fiesta navideña de Jerez.
La nueva acepción, una década después de que comenzara la reivindicación de una acepción más allá del instrumento, la define así: "Reunión o fiesta típica de Jerez de la Frontera, en España, que se suele celebrar antes de Nochebuena y en la que se interpretan a coro villancicos, romances, etc., aflamencados, al son de una zambomba y, a veces, de otros instrumentos". En honor a la verdad, y habrá que subsanar el fallo en próximas ediciones, según la declaración de la Zambomba como Bien de Interés Cultural (BIC) hace once años, esta fiesta típica también tiene su cuna en la vecina Arcos de la Frontera.
Hasta ahora el diccionario solo recogía la zambomba como el “instrumento rústico musical, de barro cocido o de madera”, que produce “un sonido fuerte, ronco y monótono” al frotar su caña con la mano humedecida, y como interjección. La nueva definición figura junto a la del instrumento, que se mantiene.
Una década de reivindicación
La inclusión llega tras años de insistencia. El historiador Manuel Ruiz Romero envió a la RAE la primera carta para solicitarla el 5 de octubre de 2016. "Está documentado", subraya. En ella pedía que se recogiera la zambomba como una manifestación antropológica "jerezana o, mejor dicho, gaditana, pues incluye también la declaración a Arcos", reconocida como Bien de Interés Cultural, navideña y aflamencada.
Desde entonces, cuenta a este periódico, ha tratado el asunto personalmente con el que entonces era vicedirector de la Academia y hoy es su director, Santiago Muñoz Machado. A sus cartas se sumaron un envío masivo de correos electrónicos y una campaña impulsada desde lavozdelsur.es, además de las réplicas de “mucha gente” en las redes sociales de la propia RAE. "Ha sido una pelea larga", resume.
Ruiz Romero cree que la inclusión es importante porque "pone en valor lingüístico" una modalidad de expresión popular que se vive "particularmente en Andalucía la Baja". Aun así, critica el tiempo que ha tardado: "Lamentablemente, han tenido que pasar diez años, una década, para que la RAE se dé cuenta de la importancia que tiene". También reprocha a la institución que suela "prestar más importancia a términos anglosajones o a modismos vulgares que al andaluz", algo que considera "lamentable en los tiempos que corren".
Su valoración final, en todo caso, es positiva: ahora la Zambomba "no solamente es un instrumento, no solamente es una exclamación", sino que tiene una nueva definición. Y eso ayuda, añade, a evitar "el mal uso de la palabra", como decir zambombá o zambombada.
De la IA al ramen
La Zambomba comparte estreno con más de 6.000 novedades. El ámbito tecnológico es el que más aporta:
Tecnología: IA, como sigla y sinónimo de inteligencia artificial, ciberataque, ciberseguridad, desconfigurar, renderizar, resetear, QR y cúbit. Comunicación digital: influencer, pódcast, post y fotogalería. Identidad y discriminación: trans, racializar, gordofobia y edadista. Salud: codependencia, desfibrilar, ELA, enterovirus, listeriosis y superbacteria. Medioambiente: ecoparque, ecotasa, macrogranja, turistificación y ecoansiedad. Junto a ellas, el gentilicio inuit. Dinosaurios: brontosaurio y tricerátops. Gastronomía: técnicas como la esferificación, localismos como comidería o tiradito, platos como el poke y el ramen, y el té roibos. Transporte, de marcado carácter panhispánico: ciclorruta, cocotaxi y fotomulta. Coloquialismos que han entrado a fuerza de uso: cumple y porfa. También mataleón, la “llave de lucha que consiste en sujetar por detrás el cuello del adversario con el brazo hasta inmovilizarlo”.
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