El Ayuntamiento de Jerez ha puesto en marcha la segunda fase de su campaña anual de recogida de naranjas del viario público. Tras las fiestas navideñas, los trabajos se han reanudado para recorrer todas las barriadas de la ciudad y retirar el fruto de alrededor de 10.000 naranjos, según cifras de Medio Ambiente. Una tarea que se suma a la primera fase realizada en noviembre, centrada en las calles del recorrido de la cabalgata de los Reyes Magos, con un objetivo muy sencillo: que no sirvieran para lanzársela a nadie, incluyendo a Sus Majestades.
Las naranjas recolectadas —procedentes de árboles urbanos— tienen una peculiaridad: no son aptas para el consumo. Son naranjas amargas que terminan utilizándose para productos tan distintos como pólvora, cosméticos, alimentos para animales o biogás, en una empresa de Utrera encargada de su comercialización.
La Delegación de Servicios Públicos y la concesionaria de Parques y Jardines, OHL-Ingesan, gestionan esta recogida anual. Así se mejoran seguridad, higiene y salud pública. Si caen al suelo, esas naranjas pueden provocar resbalones, sobre todo en zonas peatonales y comercios, además de generar suciedad persistente en el pavimento. También pueden pudrirse en plena vía, atrayendo insectos y generando malos olores, con el consiguiente impacto en la convivencia diaria.
El Ayuntamiento recuerda que la colaboración ciudadana resulta clave para facilitar el trabajo de los operarios y agradece a comerciantes, hosteleros y vecinos en general su apoyo durante el proceso. Desde el Consistorio subrayan que la empresa de gestión de parques y jardines realiza estas labores según lo estipulado en el correspondiente pliego de condiciones.
Una campaña que se repite cada año y que, aunque puede pasar desapercibida, forma parte del mantenimiento habitual del paisaje urbano jerezano, donde miles de naranjos decoran calles y avenidas… hasta que llega el momento de la cosecha más peculiar de la ciudad.


