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Momentos de tensión, apoyo a Juan y gritos de "nazis no" en la calle Larga, 15: "Jerez será la tumba del fascismo"

Empleados de Cerocupación han vuelto a apostarse en el dintel del edificio del que intentan desalojar a este vecino. Unas 50 personas se han concentrado delante del inmueble

  • Concentración a las puertas del edificio de la calle Larga del que intentan desalojar a Juan.

Personal de la empresa Cerocupación, desplazado desde Elche para intentar desalojar a Juan, un vecino de Jerez, ha vuelto a apostarse en el dintel del edificio situado en el número 15 de la calle Larga. La presencia de miembros de dicha empresa ha coincidido con una concentración de personas que han acudido para mostrar su apoyo al inquilino.

Medio centenar de personas se ha congregado a las puertas del inmueble, propiedad de la abuela de Juan, quien ha contratado a la empresa de desokupación para que abandone la vivienda. El vecino afirma llevar 14 años empadronado en el domicilio, en el que permanece mientras continúa el conflicto familiar por su salida.

Gritos de "nazis no" y momentos de tensión en la calle Larga

La concentración ha vivido momentos de tensión cuando varias personas han intentado acceder al edificio. A través de un megáfono, una de las asistentes ha denunciado que los trabajadores de Cerocupación impedían la entrada para entregar alimentos a Juan: "No les dejan entrar para darles comida". Finalmente, las personas que pretendían acceder han podido entrar, pese a la oposición inicial de los empleados de la empresa.

Durante la protesta también se han escuchado gritos de "nazis no", "terroristas" y "Jerez será la tumba del fascismo". Las consignas se han producido mientras los concentrados permanecían a las puertas del inmueble.

Las acusaciones del entorno de Juan sobre el corte de luz y las coacciones

Fuentes del entorno de Juan han denunciado que los trabajadores habrían manipulado y cortado el cable de la electricidad, una actuación que, según sostienen, le impediría disponer de luz. En su relato, han señalado: "Uno de los delitos que han cometido los asaltantes es que le han manipulado y cortado el cable de la luz, con lo cual no tiene luz e inhibe la posibilidad de que alguien le proporcione alimento, y estamos hablando de un delito muy grave que ni siquiera a los okupas de verdad se les puede hacer: nunca se puede cortar la luz; aquí hay delito de coacciones, amenazas, vejaciones e insultos homófobos".

Estas mismas fuentes han vinculado el conflicto con las desavenencias familiares y con el regreso de un tío de Juan al entorno familiar después de ocho años de ausencia. También han sostenido que habría utilizado la orientación sexual de Juan para intentar que abandonara la vivienda.

Las personas del entorno del inquilino han cuestionado, además, la actuación de la empresa Cerocupación y han asegurado que sus trabajadores no habrían acreditado debidamente su intervención. "Esta empresa no tiene CIF, no tiene TIP, ni acudió con abogado ni con vigilante ni con nada que acreditase su intervención", han manifestado. También han denunciado que se estaría impidiendo el acceso a quienes pretenden llevar comida a Juan y han atribuido a esa situación la intención de forzar su salida del inmueble. En su declaración, han reclamado que se escuche a las dos partes antes de publicar información sobre el conflicto.

El proyecto de rehabilitación del edificio, en el centro de las diferencias familiares

Un amigo de Juan ha ofrecido su versión sobre las circunstancias que rodean el enfrentamiento familiar y ha asegurado que conoce a la familia desde hace años y que tiene cierta información sobre lo ocurrido. Según ha explicado, el vecino habría trabajado física y personalmente en un proyecto para rehabilitar el edificio y convertirlo en apartamentos turísticos, aprovechando que el inmueble cuenta con parte de la muralla y un torreón que, según su relato, Juan habría rescatado.

El amigo ha añadido que, una vez que Patrimonio habría aprobado la posible finalización de las obras, un tío de Juan habría intervenido para paralizar el proyecto. "Yo no soy nadie, solo un amigo que desde hace años conoce a la familia, conoce a la víctima, tiene ciertas nociones de lo que ocurre a nivel interno y cierta percepción del interés de una de las partes tras años de ausencia", ha señalado.

Personal de la empresa Cerocupación, desplazado desde Elche para intentar desalojar a Juan, un vecino de Jerez, ha vuelto a apostarse en el dintel del edificio situado en el número 15 de la calle Larga. La presencia de miembros de dicha empresa ha coincidido con una concentración de personas que han acudido para mostrar su apoyo al inquilino.

Medio centenar de personas se ha congregado a las puertas del inmueble, propiedad de la abuela de Juan, quien ha contratado a la empresa de desokupación para que abandone la vivienda. El vecino afirma llevar 14 años empadronado en el domicilio, en el que permanece mientras continúa el conflicto familiar por su salida.

Gritos de "nazis no" y momentos de tensión en la calle Larga

La concentración ha vivido momentos de tensión cuando varias personas han intentado acceder al edificio. A través de un megáfono, una de las asistentes ha denunciado que los trabajadores de Cerocupación impedían la entrada para entregar alimentos a Juan: "No les dejan entrar para darles comida". Finalmente, las personas que pretendían acceder han podido entrar, pese a la oposición inicial de los empleados de la empresa.

Durante la protesta también se han escuchado gritos de "nazis no", "terroristas" y "Jerez será la tumba del fascismo". Las consignas se han producido mientras los concentrados permanecían a las puertas del inmueble.

Las acusaciones del entorno de Juan sobre el corte de luz y las coacciones

Fuentes del entorno de Juan han denunciado que los trabajadores habrían manipulado y cortado el cable de la electricidad, una actuación que, según sostienen, le impediría disponer de luz. En su relato, han señalado: "Uno de los delitos que han cometido los asaltantes es que le han manipulado y cortado el cable de la luz, con lo cual no tiene luz e inhibe la posibilidad de que alguien le proporcione alimento, y estamos hablando de un delito muy grave que ni siquiera a los okupas de verdad se les puede hacer: nunca se puede cortar la luz; aquí hay delito de coacciones, amenazas, vejaciones e insultos homófobos".

Estas mismas fuentes han vinculado el conflicto con las desavenencias familiares y con el regreso de un tío de Juan al entorno familiar después de ocho años de ausencia. También han sostenido que habría utilizado la orientación sexual de Juan para intentar que abandonara la vivienda.

Las personas del entorno del inquilino han cuestionado, además, la actuación de la empresa Cerocupación y han asegurado que sus trabajadores no habrían acreditado debidamente su intervención. "Esta empresa no tiene CIF, no tiene TIP, ni acudió con abogado ni con vigilante ni con nada que acreditase su intervención", han manifestado. También han denunciado que se estaría impidiendo el acceso a quienes pretenden llevar comida a Juan y han atribuido a esa situación la intención de forzar su salida del inmueble. En su declaración, han reclamado que se escuche a las dos partes antes de publicar información sobre el conflicto.

El proyecto de rehabilitación del edificio, en el centro de las diferencias familiares

Un amigo de Juan ha ofrecido su versión sobre las circunstancias que rodean el enfrentamiento familiar y ha asegurado que conoce a la familia desde hace años y que tiene cierta información sobre lo ocurrido. Según ha explicado, el vecino habría trabajado física y personalmente en un proyecto para rehabilitar el edificio y convertirlo en apartamentos turísticos, aprovechando que el inmueble cuenta con parte de la muralla y un torreón que, según su relato, Juan habría rescatado.

El amigo ha añadido que, una vez que Patrimonio habría aprobado la posible finalización de las obras, un tío de Juan habría intervenido para paralizar el proyecto. "Yo no soy nadie, solo un amigo que desde hace años conoce a la familia, conoce a la víctima, tiene ciertas nociones de lo que ocurre a nivel interno y cierta percepción del interés de una de las partes tras años de ausencia", ha señalado.

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