Miércoles Santo en Jerez de imágenes imposibles por el auge turístico, la Salud y una falsa bomba

La jornada comenzó con una salida inédita de Las Tres Caídas exiliada a San Miguel por las obras de un futuro hotel entre Belén y San Lucas, siguió con el consejero de Sanidad visitando Amargura y Prendimiento, y se improvisó al caer la noche tras quedar bloqueado el Arenal por una amenaza de bomba en el parking

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02 de abril de 2026 a las 08:59h

La ocupación hotelera media de esta Semana Santa en Jerez aumenta hasta el 83% y 85% este Jueves y Viernes Santo, respectivamente, y se situará, gracias a las reservas de última hora y sin contar con el aluvión que duerme estos días en viviendas de uso turístico, al mismo nivel de algunos de los puntos turísticos más demandados de la costa.

El boom turístico que vive desde hace ya unos años la ciudad —y que va a más— ha provocado que las obras de uno de los cuatro hoteles que simultáneamente se están levantando en el centro histórico hayan expulsado de su templo, el santuario de San Lucas, a la hermandad de Las Tres Caídas de su templo. 

Aunque en principio solo será por este pasado Miércoles Santo, la del Señor de La Salud en sus Tres Caídas podría decirse que sido la primera víctima de la turistificación en el orbe cofrade. Ha sido insólito que haya tenido que irse a otro barrio y desplazarse varios kilómetros de su emplazamiento original para conseguir procesionar desde San Miguel y esquivar así los enormes pilotajes que sujetan los inmuebles de alrededor de su iglesia, donde se actúa para abrir un futuro hotel de cuatro estrellas. Urbanismo desaconsejó que la procesión desfilara por la zona.

Un coche de caballos turístico pasa por San Miguel antes de la salida de Las Tres Caídas, este pasado Miércoles Santo.   JUAN CARLOS TORO
Jaime Espinar, en el centro de la imagen, con su molía y con su móvil atendiendo últimas urgencias en la vía pública.   JUAN CARLOS TORO

El hecho puntual, sin embargo, ha regalado un momento histórico un Miércoles Santo que ha sido irrepetible en Jerez. Desde más de una hora antes, la plaza de San Miguel se ha llenado de público para disfrutar de la salida de Las Tres Caídas y ver descender a sus tres pasos por calles tan ajenas a esta cofradía como Santa Cecilia y San Agustín.

Caída la noche, en un instante más inédito aún, ha regresado a su templo de acogida desfilando rápido junto al lienzo de muralla de la Alameda Vieja hasta salir a calle Puerto. Con los hachones iluminando el rostro sereno de la venerada imagen de Ramón Chaveli y sus fieles siguiendo sus pasos. 

Felipe Morenés, desde la terraza de su ático en San Miguel.   JUAN CARLOS TORO
Las Tres Caídas, en una atípica estampa de un Miércoles Santo por el Alcázar de Jerez.   MANU GARCÍA
Cargadores de Las Tres Caídas en una parada técnica.   JUAN CARLOS TORO
Camareras del Bar La Notaría, en Cristina, al paso de una hermandad de este Miércoles Santo.    JUAN CARLOS TORO

En ese momento, debido a los tensos momentos que se vivieron unos metros más al centro de la ciudad, con una amenaza de bomba que por suerte quedó en nada en el parking del Arenal, se ha visto obligado a abandonar la procesión el teniente de alcaldesa de Servicios Públicos, Jaime Espinar, que ha vuelto por sexto año consecutivo a cargar en el misterio y que, momentos antes de la salida, aún tenía operativo su teléfono resolviendo contingencias más triviales. En el pecado va la penitencia, dicen.

Precisamente en Santa Cecilia, un caballo de un enganche turístico que acababa de cruzar la plaza entre nazarenos de negro riguroso había depositado una enorme majada que tenía que ser urgentemente retirada. Los turistas del coche de caballos no se percataron del suceso, pero por suerte sí los servicios municipales y el público congregado en la calle. Más arriba, terrazas de bares llenas. Clientes tomando el sol y apurando sus copas.

Manué de la Momi, cargador de las Tres Caídas, canta tras un relevo este Miércoles Santo.   JUAN CARLOS TORO

La plaza de San Miguel, por ahora lejos de las garras de la turistificación

Desde la azotea de la antigua casa familiar de Begoña, una mujer que lleva sus 43 años disfrutando de las vistas de una de las grandes catedrales de la ciudad, asegura que esta zona del centro “no tiene muchos pisos turísticos, sí hay más si se avanza hacia Pedro Alonso u otras zonas de San Miguel”. Ella, junto unos familiares y otros vecinos de la finca, disfruta de la salida tan especial. “No cambio vivir en el centro por nada”, reconoce. 

En la estancia contigua, en el ático del edificio, Felipe Morenés y de Giles graba con su móvil la salida del crucificado de La Salud, una talla del siglo XVIII atribuida a Diego Roldán y que fue titular de la antigua Cofradía de Dolores de la que las Tres Caídas es continuadora.

El Marqués de Villarreal de Burriel y ganadero de caballos de pura raza hispano-árabes no solo nos abre la última planta del edificio para registrar mejor el momento histórico, sino que aprovecha para mostrar al cronista y al fotoperiodista el pequeño museo que tiene en un ático que compró “para no perder el contacto con mi barrio de San Miguel. Esta luz es muy especial”.

Pedro Garrido, Niño de la Fragua, tras cantarle una saeta al Señor de la Flagelación.    JUAN CARLOS TORO
El joven Manuel Monje canta un año más, un Miércoles Santo más en Santiago, al Prendimiento.   ESTEBAN
Saetas en calle Ancha a Jesús del Prendimiento.   ESTEBAN

Abajo, saltan las primeras de las muchas saetas que regalará una jornada de Miércoles Santo donde conforme avanza la tarde-noche mejora la climatología: el viento amaina y el frío se va despidiendo dando paso a una enorme luna llena, la primera de la primavera.

Una hora antes de que Pedro Garrido Niño de la Fragua, flamante ganador de la última edición del señero concurso nacional de saetas de la Peña Buena Gente, ensanche la garganta al paso de la Flagelación y la Amargura a la altura del Teatro Villamarta, el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, acude a los Descalzos, donde cuenta que fue monaguillo de niño, a visitar a la hermandad antes de su salida procesional.

El consejero de Sanidad, en la casa de la Flagelación y la Amargura

Acompañado de la alcaldesa María José García-Pelayo, Sanz llega a un Miércoles Santo donde Las Tres Caídas ha repartido salud por las calles de su ciudad natal y donde a él, como responsable del Servicio Andaluz de Salud, le toca que las listas de espera se rebajen, los profesionales respiren y la atención a los pacientes recupere los niveles perdidos. Todo eso, sin perder de vista que en poco más de mes y medio estaremos votando en las elecciones andaluzas. 

Sanz y García-Pelayo, en los Descalzos, este pasado Miércoles Santo.   MANU GARCÍA
La Flagelación por la Alameda Vieja, tras desviar su recorrido de vuelta por la falsa amenaza de bomba en el Arenal.   MANU GARCÍA
El consejero Antonio Sanz, al caer la noche este pasado Miércoles Santo, atascado en una bulla en plena calle Larga.   MANU GARCÍA

Horas después, casi tiene que ponerse el chaleco de Emergencias ante la amenaza en un parking subterráneo de la plaza del Arenal bloqueado por la UPR de la Policía. Todo quedará en un susto, pero las bullas y las aglomeraciones de público dejan al consejero de Sanidad atascado al final de calle Larga con Cristina.

Calle arriba, Santiago, donde la fiesta del Prendimiento parece haber seguido a su aire, entre oraciones cantadas, presencia masiva de público y otro gran barrio que busca renacer impulsado por el auge turístico en la ciudad. 4.34 horas de la madrugada del Jueves Santo: concluye, tras la entrada en Santiago del palio de la Virgen del Desamparo, un Miércoles Santo de imágenes imposibles e impensables.

Sobre el autor

Paco Sánchez Múgica

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