El delegado de Urbanismo, Francisco Camas, deja entrever que el monumento será retirado: "Defenderemos los intereses del Ayuntamiento frente a los de una empresa privada".

La multinacional francesa Michelin ha comunicado al Ayuntamiento de Jerez que no aportará más dinero para mantener la enorme escultura de su Bibendum, icono de la compañía de neumáticos, en su rotonda de acceso norte a la ciudad. Así lo confirmó recientemente el responsable municipal de Urbanismo, Francisco Camas, quien afirmó al mismo tiempo que desde el ejecutivo socialista "defenderemos los intereses del Ayuntamiento frente a los de una empresa privada". Con esta declaración, el edil da a entender que el monumento, que ya forma parte del paisaje de la ciudad aunque realmente promocione a una marca privada, será retirado en marzo del año que viene, cuando cumple el acuerdo que hace una década firmó el Consistorio con Michelin. "Ellos en principio no tienen la intención de invertir más, consideran que ya es una imagen de Jerez pero no quieren seguir invirtiendo, por lo que nosotros defenderemos los intereses de la ciudad, no de una marca comercial", aseguró Camas en declaraciones recogidas por Radio Jerez.

El enorme Bibendum que corona la entrada a Jerez desde la AP4, con dos toneladas y 7 metros de altura, forma parte de un contrato con Michelin a cambio de condonar una deuda municipal. ¿De dónde procede esa deuda? Una orden judicial obligaba al Consistorio, entonces gobernado en solitario por la socialista Pilar Sánchez, a saldar una deuda con la firma francesa Michelin por un dinero que esta puso para respaldar el que iba a ser el parque temático del motor Speed Festival. Michelin, que puso 300.000 euros, no encontró compensación por este desembolso, por lo que tuvo que conformarse con una solución intermedia ante una administración local en bancarrota. La solución precisamente pasaba por instalar el icono de la marca de neumáticos en uno de los acceso principales de la ciudad. Pero no de cualquier forma. La escultura, que se sitúa en una rotonda cedida por el Ayuntamiento, cuenta con una altura de 6,75 metros que, una vez situada sobre su peana, alcanza los 9,25. Es obra del escultor madrileño Gonzalo Martín quien dio forma a cada uno de los bloques de poli-estireno que representan las diversas partes de la emblemática figura.

El acuerdo se pactó por diez años y ese convenio expira prácticamente dentro medio año. Pese al despropósito, el imaginario colectivo de los jerezanos se ha habituado a la rotonda y, de hecho, es conocida por todos como rotonda de Michelin. Diez años después de aquella decisión, que no estuvo exenta de polémica, es evidente que la escultura se ha integrado en el paisaje cotidiano de la ciudad. Pero es, desde luego, no tiene nada que ver con que tenga que seguir ad eternum. La relación del Ayuntamiento y Michelin viene de lejos y se remonta a la creación en 1985 del propio Circuito de Velocidad, donde una de las 16 curvas que lo conforman lleva el nombre de la enseña gala. Tanto tiempo después, ahora su mítico Bibendum se enfrenta al desahucio. O al menos eso es lo que se pactó hace casi una década. 

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