Trillo - Fiebre amarilla 1
Trillo - Fiebre amarilla 1

En estas semanas de confinamiento en los que las noticias nos traen cada día el aumento de personas contagiadas por el coronavirus y las tristes cifras de muertos, hemos recordado otras terribles epidemias que asolaron nuestra ciudad.

Una de las más letales fue la conocida como Epidemia de Fiebre Amarilla de 1800. Aunque se repitió también en 1804, 1819 y 1820 causando centenares de bajas, la de 1800 fue, DEVASTADORA.

El doctor José Rodríguez Carrión, en un libro dedicado a la citada epidemia, cifra en 5.491 los muertos que causó en Jerez, aproximadamente el 12% del total de la población. Casi uno de cada 8 jerezanos de la época murió a consecuencia de esta terrible EPIDEMIA.

Fiebre amarilla en Sevilla.

Para conocer de primera mano como afectó a la ciudad hemos querido traerles el relato que de ella ofrece D. Juan de Trillo y Borbón en su obra: Libro en donde están apuntadas todas las novedades acaecidas en esta ciudad de Xerez de la Frontera desde el año de 1753 y algunas otras que han ocurrido fuera de ella publicado en Jerez en 1890.

Del relato de Trillo entresacamos algunas de las frases más reveladoras, que nos ayudan a hacernos una idea de las dimensiones de esta catástrofe humanitaria:

“Todo pasajero que venía a Jerez...por cualquier lado que intentaba entrar se le impedía hasta que lo verificara por la Alcubilla donde se registrara su salud y se le examinara el pasaporte, rechazándose al que venía enfermo o no”.

Lazareto en las Cuatro Norias.

“No había cementerio, parroquia, convento o capilla que no estuviesen llenos de cadáveres".

Se hizo un lazareto en las Cuatro Norias y un camposanto en la Laguna del Jabonero.

Hubo un día, en octubre, en el “que murieron 335 personas”.

La ciudad tuvo que “hacer cuatro carros y embargar cinco carretas para sacar los cuerpos de las casas, porque eran tantos que había algunos que estaban fétidos por haber varios días de haber fallecido”.

“Era una confusión ver gemidos y llantos de viudas, viudos, huérfanos, hijos, padres, huyendo unos de los otros, sin querer asistirse por no contagiarse, ver los carros y carretas cargados de muertos por esas calles, como si fuesen gavillas de paja.”

“Se experimento en esta ciudad el azote del contagio desde el 26 de agosto hasta el 21 de diciembre.”

“Del cuerpo del Ayuntamiento murieron 21, contando en ellos el Corregidor, el Alcalde Mayor, catorce veinticuatros, cuatro Jurados y un diputado del común.”

No dejen de leer, completo, este sorprendente y terrible testimonio...

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