Lleva 15 años trabajando en la sección de embotellado y, ahora, tras la negociación del próximo convenio colectivo del sector, se puede quedar sin el plus de antigüedad, una partida fija hasta hace cinco años —que se congeló con la entrada de la crisis— que supone entre el 18 y el 21% del salario y que en su caso sumaría más de 140.000 euros durante toda su vida laboral. “No voy a renunciar a ellos”, dice Manuel Cabeza, miembro del comité de empresa de Fundador. Esta bodega, junto a otras grandes del Marco de Jerez —como Estévez, Williams & Humbert, González Byass, Lustau, Sánchez Romate, Osborne o Barbadillo— pretenden eliminar este complemento fijo y convertirlo en variable según las cifras de ventas.

Pero ni Manuel ni muchos trabajadores del sector bodeguero piensan renunciar a ello. Por eso, en la madrugada del martes al miércoles, han iniciado una huelga de un mes. La duración final dependerá de la voluntad de ambas partes para negociar. La patronal, Fedejerez, que aglutina a la mayoría de bodegas del Marco, pretende también que permanezca congelada la bolsa de eventuales, otra medida tomada en el albor de la crisis.

Pero ahora, cuando todas las bodegas presentan beneficios, los trabajadores quieren recuperar lo que consideran que es un derecho adquirido. “No estamos pidiendo nada raro”, dice Cabeza, que se pregunta: “Las pequeñas bodegas quieren, ¿por qué no las grandes?” De hecho, las firmas de menor tamaño están llegando a acuerdos con sus trabajadores. En Fundador, donde trabaja Manuel, han secundado los paros casi toda la plantilla, prácticamente los 140 trabajadores que tiene entre producción y administración.

“En el Sercla (Sistema de Resolución Extrajudicial de Conflictos Laborales de Andalucía) hemos estado intentando negociar, negociar y negociar, y la patronal tiene consignas diferentes: imponer y rebajar las condiciones económicas y laborales de los trabajadores”, sostiene Francisca Romero, secretaria general de FITAG (Federación de Industria y Trabajadores Agrarios) de UGT, que asegura que las grandes bodegas “no quieren que los beneficios reviertan en los trabajadores”.

“La columna vertebral de las bodegas —señala Romero— está totalmente parada”. Lo dice en la entrada a las instalaciones de Estévez, en la antigua N-IV, ahora avenida Reina Sofía, donde un nutrido grupo de trabajadores lleva apostado desde primera hora de la mañana. Allí, con sombrillas y todo tipo de utensilios para soportar el calor, impiden que entren camiones. Aunque llega un momento en el que hay un pequeño incidente, que se salda con la presencia de antidisturbios. “La huelga es un éxito”, señala Manuel Barea, de CCOO, presente en la huelga protagonizada por los empleados del sector, aproximadamente unos 900 están llamados a secundar los paros. La mayoría, insisten desde los sindicatos, lo hacen. “Está paralizada la producción al 100%”, insiste Barea, que censura que las grandes firmas quieran “quitar de un plumazo” los derechos adquiridos por los empleados.

“Solo pedimos que respeten lo que tenemos”, dice un trabajador presente en la puerta de Bodegas Estévez. Él, que lleva diez años dedicado al embotellado, reclama el mantenimiento del plus de antigüedad. Los empleados con su categoría, cuenta, suelen ganar unos 1.200 euros, por lo que teme perder poder adquisitivo si prospera la demanda de la patronal.

“En dos semanas de huelga pierden más dinero que lo que estamos pidiendo”, señala un trabajador que se manifiesta frente a Williams & Humbert. “La gente de mono (de trabajo) somos los que estamos aquí”, proclama otro de los manifestantes. 74 trabajadores, entre producción y administración, tiene la bodega. Solo uno y 15, respectivamente, acuden a su puesto de trabajo. Normalmente en producción trabajan unos 50, por lo que la jornada, se presupone, no es muy fructífera para la firma.

La crisis, señalan miembros de sindicatos, “ha reforzado” a las grandes bodegas, que “se niegan a repercutir sus beneficios en los empleados”. La patronal, Fedejerez, mantiene por el momento el pulso ante la "innecesaria e inoportuna" convocatoria de paros, que “daña la imagen del sector”, según recoge Diario de Jerez, que publica las palabras del presidente de la federación de bodegas, Evaristo Babé, que señala que la patronal, “lejos de bloquear la negociación como se ha dado a entender, persigue la modernización de un modelo, que ha fallado en los últimos 30 años, para garantizar el futuro del sector y el empleo”.

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