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En la barriada de La Plata, los vecinos llevan varios años esperando unas obras de rehabilitación que no llegan. El pasado lunes, varios operarios del Ayuntamiento apuntalaron un paso que conecta la calle Arrumbadores con Atalaya por riesgo de desprendimiento. El motivo lo explica el presidente de la asociación de vecinos, Antonio Ramos: "Por ahí pasan camiones, que se quedan encajonados y están tocando ya las vigas... los vecinos tienen un miedo de escándalo". Ramos explica que es muy común encontrar "a algún camionero despistado que viene a descargar a la plaza de Abastos y cruza por aquí", con el consiguiente susto para las personas que viven justo encima del paso, que ven cómo el suelo tiembla cada vez que se queda atascado algún vehículo bajo sus casas.

Tras el apuntalamiento de la zona, ¿cuál será el siguiente paso? "No lo sabemos", contesta Ramos. "En principio el Ayuntamiento ha optado por cortar la circulación del puente, poner la calle con circulación para ambos lados... y esperemos que la actuación no se quede solo en el apuntalamiento, sino que se arregle". La señal que indica que la altura máxima de los vehículos que deben pasar por este puente entre bloques (estimado en 2,6 metros) es a menudo ignorada por muchos conductores que prefieren arriesgarse a pasar antes que dar la vuelta. La asociación de vecinos lleva casi una década advirtiendo de las deficiencias que presenta la barriada, aunque por el momento muy pocas han sido tenidas en cuenta. La comunidad de vecinos del bloque afectado ha acudido tanto al Ayuntamiento como a la Junta de Andalucía para solicitar inversiones para la rehabilitación de los edificios en mal estado de La Plata, "pero ninguno de los dos ha hecho nada", comenta Antonio Ramos. Ambas administraciones aluden a la falta de presupuesto para no acometer las obras de mejora que necesita la barriada. "Aquí  alguien tiene que tomar cartas en el asunto, ya sea el Ayuntamiento o la Junta, que está escamoteándose y mirando para otro lado", añade Ramos.

Algunos bloques de la barriada están incluidos en el programa de rehabilitación singular de edificios de la Junta, por lo que La Plata ha sido reformada parcialmente. Este programa asume el 50% de los gastos en caso de reparación, ayuda que podría aumentar un 25% para cada vecino en caso de cumplir una serie de requisitos, asumiendo así el 75% del coste de la obra. Eso sí, desde que empezó la crisis, las actuaciones han llegado con cuentagotas. En la actualidad, de los 84 bloques que la componen, todos ellos con más de medio siglo de antigüedad, quedan más de un 40% por rehabilitar. Ramos considera que optar por la rehabilitación singular y no integral de la barriada "fue una mala designación" que ahora están pagando los vecinos. El representante vecinal asegura que "hay bloques pendientes solamente de la firma del convenio, con el proyecto y las subvenciones aprobadas, pero llegó un momento en el que no había un duro en la Junta y quedó todo paralizado".  

Ramos apunta que la diferencia entre La Plata y La Constancia es que la rehabilitación de la segunda es competencia casi íntegramente de la Junta, y en La Plata "intervinieron tanto el Ayuntamiento como la Junta". ¿Se pueden comparar los casos de ambas barriadas? "Nosotros decimos que es dinero público que viene de Europa y tienen que atender nuestras llamadas, porque estamos viviendo en precario". Aunque apunta que en La Plata "también se están cayendo techos", como es el caso de un vecino que tiene apuntalado uno de los dormitorios de su vivienda. El representante vecinal, aunque sostiene que el Ayuntamiento "se está portando medio bien" con la barriada, cree que La Plata "merece más atención", ya que está en muy malas condiciones: "habría que reparar el acerado, parte del pavimento, quitar algunos árboles podridos y tapar alcorques..."

Otra de las reivindicaciones de los vecinos es la eliminación de algunos de los arcos que dan acceso a varios bloques de viviendas de La Plata. La escasa altura de estos arcos propicia que, en caso de emergencia, no puedan acceder a estas viviendas ni ambulancias ni coches de bomberos. "A la plaza Virgen de Loreto tuvo que venir el 061 a retirar un enfermo en camilla hace poco, pero no pudo entrar, tuvo que aparcar en la calle Pizarro y bajarlo en camilla", explica Ramos. Por casos como este solicitan que se eliminen al menos 17 de los 32 arcos que existen en toda la barriada.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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