En el año en el que se cumplen dos décadas del polémico cierre al coche privado de calle Larga se recupera la idea de seguir ampliando zonas reservadas para el peatón en el centro.

La decisión de Manuela Carmena de restringir al tráfico la Gran Vía madrileña ha reducido un 32% la polución, según un estudio de impacto ambiental de Ecologistas en Acción. Si la alcaldesa de la capital ve “imparable” la peatonalización de una de sus principales arterias, otros ayuntamientos de grandes ciudades españolas mantienen esta apuesta por conquistar espacio para el peatón en detrimento del coche privado. Una batalla que, obviamente, divide siempre a la opinión pública. No obstante, el ejemplo más cercano del éxito a largo plazo de estas medidas, a priori, impopulares se encuentra en Sevilla. El cierre al tráfico de la céntrica avenida de La Constitución solo ha arrojado beneficios desde que se proyectara por el alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín en 2006. En Jerez, este debate recurrente se remonta más de 30 años atrás. En 1984, un imberbe Pedro Pacheco proclamaba: “La calle Larga será un lugar de paseo, no una autopista”.

Doce años después, tras librar una agria contienda con comerciantes y sindicatos, esta vía dejaba de ser la N-IV y se convertía en calle peatonal. En este 2016 que ya expira se han cumplido dos décadas de aquella polémica decisión política cuyos beneficios a nadie se le ocurriría discutir a estas alturas. En paralelo a la efeméride, se reabre el viejo debate de seguir reservando el centro comercial abierto del municipio a los peatones y, como mucho, al transporte público. En los últimos 15 años se han contratado y presentado tres planes de movilidad diferentes para Jerez, con un crecimiento poblacional en ese tiempo de 16.500 habitantes más (212.830 en total), sin que hasta el momento ninguno de ellos se haya puesto en marcha efectivamente. Desde que en 2005 se peatonalizara la plaza del Arenal, poco o nada se ha avanzado. Con Pilar Sánchez con mayoría absoluta, entre 2007 y 2011, se intentó mejorar la frecuencia de paso de los autobuses (una media de 20 minutos en pasar por la parada frente a los 5 o 6 minutos en otras grandes ciudades) y, para ello, se habilitó un carril especial en Porvera y se semipeatonalizó Honda. Un fracaso. Presiones particulares dieron al traste con estas medidas hasta revertirlas. Ya con Pelayo, entre 2011 y 2015, se anunció el proyecto de terminal de autobuses en Esteve: “Debe marcar un hito en el transporte público de la ciudad”. Con una inversión de 1,2 millones, incluía el derribo parcial del edificio del IARA y el consiguiente traslado de los negocios que ahora mismo permanecen arrendados en su planta baja. Las quejas y la división entre partidarios y detractores también dieron al traste con esta actuación.

Desde entonces se vienen ideando soluciones para la movilidad en el centro y planteando, con la boca pequeña, medidas restrictivas para el vehículo privado, como restricciones de tráfico y plataformas únicas con prioridad para el peatón. La única certeza hasta hoy es que tras la peatonalización de la calle Larga, el centro comercial abierto de Jerez pasó a ser el tercero que más facturaba de Andalucía. Está demostrado que tener más coches circulando por la puerta del negocio no es sinónimo de vender más. De hecho, el último estudio de movilidad encargado por el Ayuntamiento indica que 6 de cada 10 coches que transitan por las calles del centro de la ciudad simplemente lo hacen para cruzar de un sitio a otro. El hecho de que los ejes Cuatro Caminos-Puerto-Armas y Corredera-Santa María-Medina-Arcos soporten el paso de entre 10 y 15.000 vehículos diarios sobrecarga el corazón de la ciudad, donde, dice el documento, "actualmente el modelo motorizado privado es demasiado permeable y es preciso establecer nuevos límites y criterios que lo delimiten". ¿Cómo? Tras la propuesta de Izquierda Unida, el gobierno local piensa ahora en semipeatonalizar la plaza de Las Angustias.

Jerez ha desechado tres planes de movilidad en 15 años

Los comerciantes de la asociación Acoje ya han mostrado su predisposición. Sin ir más lejos, su presidenta Nela García, aseguraba hace unos meses en un desayuno informativo con este medio la necesidad de ampliar las calles y plazas peatonales en el centro histórico. “Necesitamos que la forma de pasear por el centro de la ciudad sea más amplia y el ciudadano se conciencie de que no es una calle y dos plazas. Hoy por hoy vas por calle Larga y hay unos comportamientos muy distintos a lo largo del día en cuanto al flujo de personas de esta vía hacia Las Angustias y hacia Plateros". Según se anunció recientemente por IU tras una reunión con Acoje, la puesta en marcha de la peatonalización de Las Angustias deberá llevarse a cabo a través de un debate con todos los colectivos presentes en la Mesa de Movilidad, si bien ya adelantan que la mejor manera de llevar a cabo este proyecto sería acometer una propuesta mixta para la plaza con peatonalización integral, parcial y doblar el sentido de circulación en el lateral que conecta Corredera con Porvenir.

En concreto, se peatonalizaría completamente el espacio que conecta la calles Higueras y Corredera, y parcialmente la zona que une Higueras con Diego Fernández Herrera, de manera que los residentes puedan salir en coche hacia calle Medina, a través de la calle Santísima Trinidad. El otro lado de las Angustias, por Porvenir, se mantendría abierto al tráfico, en doble sentido, para causar el menor perjuicio a la circulación. Según Acoje esto reactivaría el comercio en Doña Blanca, Évora y Levante, e integraría a esta plaza en el centro de la ciudad. En su momento, también se barajaba restringir la calle Corredera al tráfico, reservándola solo para residentes, acceso a parkings y transporte público, tal y como ya ocurre con otras calles tan céntricas como Tornería.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído