cai_de_miarma
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La chirigota de Juanlu Cascana sobrepasa, incluso, a la comparsa de Juan Carlos Aragón y protagoniza una agradable sorpresa en la sesión inaugural de la última semana de preliminares.

Huele a día grande en los alrededores del Falla. La cola para entrar en el teatro comienza pronto y los nervios se apoderan de los aficionados que esperan para verse, de una vez por todas, en el templo más importante de la ciudad durante el mes de concurso. La vida tiene estas alegrías, y Cádiz en carnaval se acoge a la mayor de las libertades con el deseo de disfrutar de las coplas, en este caso, de Juan Carlos Aragón, el plato fuerte de la noche que inaugura la última semana de preliminares del COAC.

La sesión comienza con La Mari, un coro que representa a un personaje eminentemente gaditano. Quieren y cuidan a su ciudad por encima de todas las cosas, algo que es de agradecer hoy día. Y es que el orgullo de la tierra sale a flote con cada copla que entona la agrupación de Sevilla Pecci. Además, combativos en ambos tangos. En el primero se acuerdan de aquellos aficionados fanáticos -a los que rechazan- que no respetan al resto de agrupaciones. En el segundo, de los autores que escriben letras contra las violaciones pero en la vida cotidiana no las combaten. Los cuplés, eso sí, reguleros. En cualquier caso, un chute de gaditanismo en toda regla para un coro que avanza en comparación con el año anterior.

Y si combativo venía el coro, más combativa viene la comparsa de Chipiona. Como salidos de un cómic –con un efecto muy bien conseguido- se presentan sobre las tablas criticando desde el comienzo el poder establecido. En el primer pasodoble repasan, de forma magistral, la trayectoria del Juan Carlos Aragón comparsista, puesto que el grupo es joven y ha crecido con las comparsas del Rubio, su maestro. El teatro se cae en aplausos y ellos lo agradecen. En el segundo critican que Carmen Franco haya fallecido sin hacer ruido a pesar de haber vivido con un patrimonio “manchado de sangre”. La independencia de Cataluña y las redes sociales son los temas escogidos para sus cuplés, muy de comparsa… A pesar de todo, lo mejor de la agrupación: el tipo.

Pero es la primera chirigota de la sesión la que pone el Falla bocabajo desde la presentación. Cái de miarma (7,20), dividida entre sevillanos y gaditanos, cae de pie desde el inicio y, con un repertorio repleto de buenos golpes, se mete al público en el bolsillo cuando apenas se ha abierto el telón. Además, se agradecen los pasodobles de temática original con los que concursa en preliminares: al propio peaje –de cachondeo pero con mensaje- y a la Uchi. Algo más regular en los cuplés, pero lo compensa con un popurrí magistral en el que participa, incluso, el Canijo de Jerez. Ojo con esta agrupación, que de seguir en esta línea podría ser la gran sorpresa del concurso.

Frío – calor. Es la sensación que se experimenta al pasar de la chirigota de Cascana a la comparsa de Jaén. Farolas que piden al dios Momo que los convierta en humanos. Quizás por el acento, quizás por la calidad de las letras, quizás por el octavilla… O por todo a la vez. El caso es que las noches de carnaval son buenas, a diferencia de la comparsa. Con la chirigota posterior, Los que miran por encima del hombro la sensación es exactamente la misma. El humor brilla por su ausencia durante todo el repertorio. Son muy altos, pero no serán aptos (por el bien de la modalidad). Tendrán que seguir intentándolo, pero no es la mejor agrupación para preceder a la comparsa de Juan Carlos Aragón, desde luego…

Los mafiosos intentan cambiar el carnaval desde dentro y a la manera de los que mandan en él. Una presentación al más puro estilo de Juan Carlos introduce un repertorio que ya se ha ganado una considerable ovación de los que en esta sesión abarrotan el Falla. Con un homenaje a la música en el primer pasodoble, defiende que da la felicidad “que no da ni el amor ni el dinero”.  La segunda letra puede ser, a día de hoy, el mejor pasodoble que se haya entonado este año en el Falla, dedicado a la conciencia andaluza para que despierte de una vez por todas. Los cuplés de Juan Carlos nunca decepcionan y en este caso no iban a ser menos. El PP, cómo no, y Rafa Nadal y Fernando Alonso son sus protagonistas. Una simpática tanda que precede a un popurrí que decepciona entre los aficionados. No es su mejor comparsa, desde luego.

El Falla parece en este concurso la mítica serie de Manolo y Benito Manos a la obra. Y es que la sesión la cierra El constructor (que no tiene nada que ver con El ingeniero) y ya solo faltaría un arquitecto que ordene todo esto. No suena mal, y de hecho los autores llegaron el año pasado a cuartos de final con Los de la charca, aunque no con este grupo. Constructores, dicen, de muros de incultura e idiotez que encierran a Cádiz hasta hacerlo cada vez más pequeño. Especialmente emotivo el primer pasodoble, dedicado a los grandes carnavaleros, para quienes reclaman un reconocimiento "para que no vuelva a pasar lo de Manolo Cornejo". Se puede escuchar, pero en el popurrí es prácticamente inevitable desconectar.

 

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