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El recrudecimiento del conflicto palestino-israelí durante los últimos días, con la incursión terrestre de las fuerzas israelíes en la franja de Gaza, ha generado numerosas muestras de solidaridad con el pueblo palestino, ya que los bombardeos por parte de Israel han ocasionado la muerte de casi 260 palestinos desde que se intensificaron las hostilidades hace casi dos semanas. "La franja de Gaza es la mayor prisión del mundo al aire libre", así define la zona Virginia Sevilla, miembro de las brigadas internacionales de Unadikum, una asociación nacida para "romper el bloqueo que sufren los territorios ocupados palestinos en la franja de Gaza" y que realizan labores de escudo humano en la zona.

Virginia Sevilla estuvo hace unos meses en Gaza y hace "una llamada a los pueblos del mundo para que denuncien esta situación". Estando allí se produjo la muerte de la joven Hala Abu Sbikhah, de tan sólo tres años de edad, que falleció en la Nochebuena del año pasado en Maghazi tras ser tiroteada por el ejército sionista de ocupación israelí mientras merendaba en el patio de su casa. Sus dos primos de cuatro y seis años y una tía de la niña resultaron heridos. "Ibas viendo cómo caían bombas en la franja (de Gaza)", cuenta Virginia, que intervino esta semana en los Miércoles Cultura del 15-M celebrado en la plaza del Arenal y que estuvo presentado por José Mejías, miembro de Attac Jerez. La situación es insostenible y la activista dio varios datos para que los presentes se hicieran una idea de lo que es Gaza en estos momentos. La industria pesquera, fundamental para la economía de la zona, llegó a congregar a unos 10.000 pescadores antes del bloqueo (2007), aunque en estos momentos sólo queda un tercio. Aunque en los Acuerdos de Oslo (1993) se establece que tienen derecho de pesca hasta un límite de 20 millas náuticas, en la actualidad no faenan en más de tres, y en ocasiones, sólo en una milla.

 

En cárceles israelíes hay más de 5.000 presos palestinos, entre ellos muchos niños. "La tortura forma parte del día a día de las cárceles", asegura Virginia, quien cuenta que muchos presos son obligados a estar durante ocho horas en cuclillas y luego otras seis horas sentados mientras les golpean las piernas. Y luego vuelta a empezar. Gaza cuenta ahora mismo con nueve campos de refugiados que albergan a 78.000 personas, que viven en casas de 3x3 metros. "La situación es límite", advierte Virginia. La activista asegura que "los palestinos piden tener voz en Occidente". Los cortes de luz son frecuentes en Gaza, y se prolongan durante 12, 14 e incluso 16 horas. Además, "queda agua para dos años porque se han cargado los acuíferos", cuenta la activista.

Por ello piden desde Unadikum que protejan a la población civil palestina, que se lleve a la justicia a los responsables de esta "masacre" y que los gobiernos español, andaluz y jerezano rompan todos los acuerdos que puedan tener con Israel. "No más apretones de manos con Israel en nombre de todos los andaluces", pide Sevilla, quien añade: "No queremos ver a cómplices del genocidio por la ciudad. Pedimos a los partidos políticos y sindicatos posicionarse y a los movimientos sociales a movilizarse expresando su repudia ante los hechos aberrantes que comete el régimen de ocupación israelí". La charla de Virginia Sevilla terminó con la proyección de varios vídeos grabados en tierras palestinas en los que se podía ver cómo caían bombas a plena luz del día.

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