Juan José Zarzana, el peso ligero de Santiago y San Mateo: "Yo era de esperar a que el otro pique y dar la contra"

Recién jubilado del Ayuntamiento, entró tras una charla con Pedro Pacheco mientras le daba un reconocimiento por ser campeón de España. "Si no saben dónde dar, aún aguanto bien un golpe en la barriga", dice a sus 65 años

Juan José Zarzana, frente al saco de boxeo.
Juan José Zarzana, frente al saco de boxeo. Autor: Manu García

Juan José Zarzana (Jerez, 1955) nació en Santiago pero se crió entre Sagrada Familia y San Mateo. Aún mantiene agilidad en el crochet y el gancho. Uno es el lateral. El otro, el que va desde abajo en busca de la mandíbula. "Me vais a hacer sudar y todo", dice después de la entrevista para la foto. Fue campeón de España amateur, en peso ligero. Tenía que estar en 60 kilos. Ahora lleva unos pocos más encima porque hace 40 años que es preparador. A los 23 años, cuando Pedro Pacheco le dio una placa por su logro deportivo, le dejó caer al entonces alcalde que lo que quería era un trabajo. Tenía 23 años y muchos combates encima, que no peleas, matiza, porque esas son en la calle. Pasó a ser celador del Ayuntamiento de Jerez en instalaciones deportivas, "y como celador me he jubilado", hace tres meses. Aún no ha podido disfrutar de su jubilación. Lo hará cuando vuelva la actividad deportiva, y vuelva a ser preparador, en la esquina. "Yo tampoco me la jugaría en abrir", dice sobre cuándo volverá al Club Don Príncipe que dirige y que tiene instalaciones en el Ruiz Mateos. Cuando pase esto, y mientras la salud aguante, ahí seguirá preparando a boxeadores amateur, junto a su hijo, que también es entrenador. Si alguno tiene que dar el salto al profesionalismo, él estará encantado. Pero igual que él decidió mantenerse en las competiciones regladas por las federaciones sin ir más allá para quedarse en Jerez, disfrutará con tantas lecciones que da la vida desde un gimnasio o un ring. "Pon que la entrevista es en el gimnasio de mi sobrino, el gimnasio Fasora,de defensa y el único de Krav Maga".

¿Le quedó pendiente una fiesta de jubilación en el Ayuntamiento?

No, la fiesta la pienso hacer con los chavales y las chavalas del gimnasio.

Antes del covid, ¿andaba preparando a alguien en concreto?

Yo tenía previstas veladas. Ahora me tocaba hacer una en estas fechas. Pero no se puede, hay que ser responsables. 

¿Hay afición en Jerez?

Sí, hombre. De la provincia, donde más afición hay es en Jerez. Y donde más boxeadores victoriosos. Antonio León llegó a ser campeón de España en profesional, yo lo fui de categoría élite. 

¿Ha comido muchas latas de atún para prepararse, que dicen que es dieta de boxeadores? 

No, yo no. Sí he sabido prepararme porque estuve en la Selección Nacional. 

Para ser diferente tienes que ser diferentes. Otros se iban a discotecas. Yo me levantaba a las siete

Empezó dando golpes en el polideportivo Santa Fe, donde hacían muchas veladas de boxeo.

Yo los veía y decía a mi padre "opá, yo a ese le pego". Tenía 15 o 16 años.

¿Y era verdad que le podría haber pegado a algún tiarrón de esos que habría sin haberse preparado aún?

Yo creía que sí. No es lo mismo pelear que boxear. Cuando tienes inteligencia, prevalece.

¿Dónce empezó a pelear?

En el gimnasio de Pacheco, que no tiene nada que ver con el alcalde, que estaba en El Arroyo. Era el entrenador. Yo tenía madera. Pero no es pelear, es boxear. Hay gente que dice que tiene cientos de pelas, pero no, yo lo que sabía era boxear. Donde destaqué fue con el equipo. Hicimos un buen papel en el campeonato de Andalucía. Cuando fui a hacer la mili a Tenerife me gané a un hombre, Santiago Santana, con mi sinceridad, un hombre que había sido boxeador. Primero fui plata en el Campeonato de España, luego bronce y luego oro ya licenciado. Tenía 23 años.

¿Por qué lo dejó?

Por dos cosas. Le hice una promesa a mi abuelo. Me decía con gestos que pelear no, ya en la cama malo. Y luego, al darme el premio a mejor deportista Pedro Pacheco en Jerez, le dije que quería trabajar aquí. Me lo ofredieron y gracias a eso me quedé aquí. No todo el mundo es de Jerez, les decía yo en Tenerife a mis compañeros. Yo me quise quedar aquí. En Tenerife, el presidente era dueño de una fábrica de tabaco y me ofrecía contratos de seis meses. Pues me quedé aquí.

¿Algo de las películas de boxeo es verdad?

Son películas. Es imposible que con esos impactos esa persona siga en pie. Es mentira todo. En boxeo, cuando te llega una mano... Los combates que gané en Tenerife eran todos por KO.

Pero eso de levantarse a las cuatro de la mañana para correr como Rocky...

Yo si me levantaba a las siete. Para ser diferente tienes que ser diferentes. Otros se van a discotecas y tú tienes que estar en la línea esa. En el boxeo, existe cuidarte, tus relaciones, tu comida, y yo me sacrifiqué.

Luego ha sido más años fraile que monje, como preparador. ¿Qué le falla a un chaval que apunta alto?

Les ofrecen cosas a lo mejor, como irse del gimnasio, y después no es lo que era. Aunque ya va fabricado por nosotros. Porque cuando Pacheco terminó, nos quedamos nosotros. Unos señores hablaron conmigo porque necesitaban un preparador, así que me saqué la licencia. A partir de ahí, compatibilicé mi trabajo con mis horas fuera en el gimnasio.

Zarzana poniéndose los guantes. FOTO: MANU GARCÍA
Zarzana poniéndose los guantes. FOTO: MANU GARCÍA

Ha visto a algunos que no pudieron llegar.

Teníamos a uno que le decían El Pavito, pero cogió un camino equivocado. Hemos tenido a Javi López que por unos pocos de percances, después de ser campeón de Andalucía, le recomendé dejara el boxeo. 

En este deporte, si no te espabilas...

Yo he visto a chavalotes jóvenes preparados coger a los veteranos y se las han dado. Porque no tiene la preparación que tenía con menos años. Luego dicen los jóvenes que les han ganado a un campeón.

¿Cuál es su récord?

Tengo una licencia con 50 y tantos combates. La otra me la quitaron en Alicante por un percance. Me quisieron dar por perdido un combate. Me hicieron una trastada. Pero ya había sido campeón.

¿Pero qué pasó?

Que no miran por uno. Al ganador le quitaron un combate y ya fuera. Pero yo había sido ya campeón de España.

¿Usted qué estilo tenía?

Técnico. Golpeaba mucho a la contra. Esperaba las manos del contrario y cuando veía el momento metía la contra. A mí es el boxeo que me gusta. Te acercas para que pique el contrario. Sueltas una mano y según veas qué mano va a meter metes tú el crochet o la contra. Eso es el boxeo bueno.

Entró y salió de celador en el Ayuntamiento.

Me quisieron poner de encargado y me pidieron una cosa que no me gustaba. Así que salí de celador.

Soy de deportes individuales. Cuando estás arriba, estás tú solo

¿Con qué se queda?

Con los deportistas, amigos. Miguel Soto, Mejías el árbitro... Amistades sanas. Yo soy un loco de animar cuando compiten. Chavales de baloncesto, o de fútbol sala que se echaron a perder y cuando me ven nos damos un abrazo. Y he encontrado directores muy buenos, muy buenos, que no han querido pelotas y chivatos al lado. Gabi Selma, Reyes... personas que eran muy personas. Pero manda el que más fuerza tengas, Porque, o te vendes, o te echan para el lado, y eso ha pasado a trabajadores, y con sindicatos.

¿Ha sido feliz siempre en el Ayuntamiento?

El más feliz del mundo. ¿Sabe usted lo bonito que es ver a los deportistas de chicos y poder darles consejos de corazón? He estado enamorado de mi trabajo. Luego, lamentablemente, he visto a gente poner el culo antes que el corazón.

¿Siguió trabajando hasta que le tocó con esto del coronavirus?

A los que tenemos enfermedades nos echaron para el lado. Yo tengo hipertensión y azúcar, muy controlado. Pero coincidió todo porque me jubilé en junio.

¿Ha hecho pesas en el confinamiento?

No, pesas no. He hecho mis cosas en la azotea, corres y la gimnasia física. Mis abdominales, mi ejercicio. No lo he dejado.

¿Todavía si alguien le da un puñetazo en la barriga lo aguanta?

Sí, si no saben dónde dar, sí. No hay que ser fuerte para que la persona se agache. Es el bazo, el hígado y la mandíbula. Cuando te dan ahí, te tumban. Yo tuve un percance cuando boxeé en internacional con Michel Solís. Al preparador hay que hacerle caso y me dijo que fuera a por él. Fallamos los dos la derecha. Luego los dos pegamos un crochet, íbamos a hacer el mismo movimiento, pero él tenía los brazos más largos y llegó antes. Clavé la rodilla. Escuché los 10. No quedé inconsciente. Cuando no escuchas es porque tu riego sanguíneo no llega a la cabeza en condiciones. Por mucha preparación que tengas, si te dan bien, los árbitros se dan cuenta de que te tienes que ir al rincón.

¿Qué se aprende del boxeo?  

A valorar a la gente, y no a los que te venden por detrás. A valorar lo que comes. Este deporte requiere mucho cuidado.

¿Qué tiene que aprender este país ahora que tenemos la rodilla en el suelo?

Que los políticos se centren más. No todo lo que dicen estoy en desacuerdo siempre, pero se tienen que centrar. Por las criaturitas muriendo y la gente sin comer.

Ellos no ponen la cara para los golpes.

Eso se ve. No digo que este presidente u otros políticos que tenemos algunas veces no tengan razón. Pero hay que pensar en la gente que vive con 400 euros. Y trabaja todo el día. Yo he trabajado desde los 10 años. Porque mi madre se quedaba preñá al acabar la cuarentena. Yo se lo decía, ¿otra vez? Pues eso no se valora, y me duele. En el boxeo se valora más que en otros deportes. La cuestión económica, el camino que coge uno. Eso en el boxeo se ve.

No es usted futbolero. 

No. Los admiro por lo que hacen. Pero yo soy de deportes individuales. Que lo que sea te lo ganes tú. Mira a Nadal, lo que ha ganado él solo.

Bueno, luego agradecen a los entrenadores, a la familia...

Ya. Pero cuando estás arriba, estás tú solo. 

Juan José Zarzana, durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA
Juan José Zarzana, durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA

 

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