Intramuros reflorece por un fin de semana

El Festival Intramuros llenó de color las calles de San Mateo. FOTO: MANU GARCÍA
El Festival Intramuros llenó de color las calles de San Mateo. FOTO: MANU GARCÍA

¿Cuántos de aquí tienen un jardín?, pregunta la ecoartista brasileña Janice Martin megáfono en mano. Tras ella, cajas de madera repletas de plantas y flores, y un grupo de mujeres de rojo que integran, junto su cómplice, el artista visual y productor cultural valenciano Domingo Mestre, la performance-happening-acción púbica, Jardines en movimiento. Janice viene a la plaza del Mercado de Jerez desde su Porto Alegre natal, la megaciudad brasileña donde nacieron los Presupuestos Participativos hace casi 20 años y donde el autogobierno ciudadano permitió pasar del caos más absoluto al orden, del fango a la salubridad, de lo marchito a las flores.

"En mi país está todo nevado, por eso valoramos tanto las flores y las plantas. Son la vida", responde una turista nórdica que, caminando junto a su pareja, se ha topado con la actividad programada en la primera edición del Festival de Cultura Alternativa, dedicado en esta ocasión a las mujeres de intramuros. "¡¡¡¡Las flores son la vida…!!!!", replican Janice y Domingo casi al unísono, ambos ataviados con una falda larga roja. La brasileña va a más, casi lanzando la proclama de un festival incipiente, balbuceante, pero cargado de futuro: “No vamos a parar; Jerez se mueve; Jerez quiere ser más hermosa aún”.

De alguna manera, su concurso en esta muestra se convierte en el símbolo de la misma. Dar vida donde solo hay desolación. Pintar de colores todo eso que luce gris derrumbe. A los organizadores, el Ayuntamiento y, especialmente, los concejales de Izquierda Unida, les preocupa la asistencia de público —que ha ido de menos a más en el fin de semana—, que muchos no se hayan enterado o que no les entusiasme la propuesta, pero prefieren pensar que "estamos sembrando y que esto es algo que supone pensar a largo plazo", cavila Raúl Ruiz-Berdejo, portavoz de la formación política. Luego, en su cuenta de Facebook, da también las gracias “por hacer suya la iniciativa” a los integrantes de Ganemos Jerez —"Esto hay que venir a apoyarlo", nos cuenta la edil Elena Rodríguez al acceder a la plaza desde la calle San Ildefonso—. Ellos, y muchos otros, han echado un cable para cuadrar que todo salga perfecto en el festival que acoge el punto más antiguo del núcleo urbano, y la zona, probablemente, más degradada de la ciudad, como apunta Alejandro González, ex presidente de la asociación del centro histórico. Implicado desde hace años en la recuperación de intramuros, portavoz de esa "masa crítica que cada vez se va haciendo más grande" —como refiere la arquitecta jerezana Irene Luque, colaboradora de Koolhaas en Holanda, durante su conferencia en el Museo Arqueológico—, González no tiene más que agradecer el esfuerzo por esta apuesta que debe ir germinando en años venideros.

"Me parece de justicia —relata en el grupo de Facebook ‘Salvemos el centro histórico de Jerez’— reconocer a los que han apostado por el festival Mujeres de Intramuros. Y me parece justo por dos motivos: por apostar por la cultura como eje vertebrador de la sociedad; y por apostar por la zona más deprimida de Jerez con diferencia, como creo que es el barrio de San Mateo, tan carente de todo en general”. “Ha sido todo un éxito y hay que perseverar en el intento. No miréis ni gastos, ni nada por el estilo: el dinero se ha invertido en Jerez y para Jerez, y yo desde aquí lo agradezco”. El evento, aparte de dinamizar la zona con talleres infantiles, magia, pasacalles, conferencias, batucadas, música, rutas teatralizadas, mercadillos y degustaciones gastronómicas, también ha servido para homenajear a una de esas heroínas que luchan toda la vida, en este caso, por su barrio y sus vecinos —los censados no llegan a 5.000 en este área de la ciudad—, la jerezana María Bejarano. Un acto, “en agradecimiento a toda una vida dedicada al barrio, para el barrio y desde el barrio”. Antes que ella, la compañía Tras el Trapo teatralizó la vida de otras grandes mujeres que contribuyeron a salvar de la muerte súbita al corazón de la ciudad: la maestra del XIX Josefa Abdona, cuyo principal propósito fue cambiar la paupérrima escolarización de las niñas de la ciudad como beneficio personal y social; o Alcaidesa, personaje histórico medieval, viuda del alcaide Simón de Carneros, que trazó en 1325 un original plan para evitar que la ciudad cayera en manos de un poderoso ejército que se dedicaba a robar ganado y capturar hombres y mujeres para venderlos como esclavos.

Los desafíos a los que se enfrenta ahora el intramuros jerezano son, por fortuna, bien distintos. "Solo es cuestión de voluntad muchas veces", asegura el ingeniero agrónomo Jesús Parra. Con más gatos que habitantes, con 27 de cada 100 edificaciones en estado ruinoso, con un 42% de población vulnerable, con una desocupación e infrautilización edificatoria que alcanza al 53,47% de sus 100 manzanas, en este casco viejo jerezano hay 1.843 árboles y, al menos durante un fin de semana, sus calles y plazas también han dado flores.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído