La tensión vuelve a crecer en la barriada de La Asunción, en Jerez. Este viernes 27 de marzo un hombre anónimo ha retirado, sin motivo aparente, la pancarta colocada por los vecinos en la pasarela del Hospital de Jerez. El gesto ha provocado un profundo malestar entre los residentes, que no salen de su asombro ante lo ocurrido.
La pancarta había sido instalada días atrás por la Asociación de Vecinos La Integración como símbolo de protesta y para exigir justicia para la barriada, en un contexto marcado por la paralización de unas obras de rehabilitación que siguen sin resolverse. Según denuncian, en ese proyecto se habrían “perdido” más de un millón de euros sin que los trabajos se hayan completado.
El acto de retirar la pancarta ha sido recibido como un golpe más para los vecinos, que aseguran no entender qué ha podido motivar a esta persona. Los vecinos se preguntan: “¿A quién le molestaba?”. Desde la barriada reclaman, al menos, que quien la retiró la devuelva, recordando que fue pagada con el dinero de todos.
Además, han lanzado un mensaje directo al autor del gesto: "¿Tanto te molestaba? Si te sintieses estafado e ignorado como se siente todo un barrio que harias? Como te sentirias si tus protestas nos importasen un pimiento? Solidaridad, apoyo, ayuda, colaboracion, sabes el significado de alguna de estas palabras?".
Los vecinos se sienten "estafados"
La colocación de esta pancarta formaba parte de una acción reivindicativa para visibilizar la situación que atraviesa el barrio. Desde la asociación vecinal insisten en que se trata de una medida de presión ante la falta de respuestas por parte de las administraciones públicas, en un proceso que actualmente se encuentra judicializado.
Mientras la justicia sigue su curso, los vecinos aseguran que ellos continúan sufriendo las consecuencias en su día a día. Denuncian problemas graves en las viviendas, como techos que caen, el miedo constante ante episodios de lluvia y una sensación generalizada de abandono.
Los residentes se describen como “traicionados, abandonados y estafados”, una percepción que, lejos de disminuir, parece intensificarse tras lo ocurrido con la pancarta.



