hotel_jerez_cursos_discapacitados_08
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FSC- Inserta/Fundación ONCE imparte un curso denominado “Empleado/a Servicio de Habitaciones”, a alumnas con diferentes tipos de discapacidad. La entidad también actúa de intermediaria entre empresas y discapacitados para facilitarles su posterior inserción laboral.

Ser camarera de habitaciones. Este es el objetivo ahora de una joven licenciada en Filología Inglesa, cuyo propósito va a verse cumplido gracias a un curso de 'Empleado/a Servicio de Habitaciones'. Éste se enmarca dentro del Programa Por Talento, desarrollado por la Fundación ONCE a través de FSC Inserta, con la cofinanciación del Fondo Social Europeo. Los destinatarios son, como esta chica, personas desempleadas que tienen una discapacidad certificada igual o superior al 33 por ciento, o alguna incapacidad laboral, desempleada e inscrita previamente en la bolsa de FSC Inserta.

Los candidatos fueron entrevistados, antes de ser seleccionadas para establecer un perfil profesional. Hace dos años, a Regla, de 51,  le fue diagnosticada artritis psoriásica. Esta dolencia le impide trabajar donde lo ha hecho siempre, en el campo. “Vengo todos los días de Sanlúcar aquí porque necesito trabajar. Mi marido y yo tenemos nuestra paga por dicapacidad, pero con eso no podemos comer, pagar la luz y la hipoteca”, afirma esta otra alumna del curso. Es por eso por lo que  Milagros Córdoba, técnica de gestión de FSC Inserta/Fundación ONCE hace hincapié en que  “hay que valorar las capacidades, no las discapacidades”.

El objetivo del curso es incrementar la inserción laboral de las personas con discapacidad. De ahí que, previamente, FSC Inserta, la entidad de Fundación ONCE para la formación y el empleo, haya realizado un estudio de mercado  para saber qué tipo de puestos de trabajo necesitan cubrir las empresas. Las quince alumnas, comprenden edades y discapacidades muy diferentes, varias, como se mencionaba anteriormente, con estudios superiores.  Sólo dos de ellas tiene experiencia laboral en el mundo hostelero, el resto quiere reinventarse.

Isabel, jerezana de 45 años, madre de cuatro hijos y abuela de una nieta, tiene un reflejo de parálisis en la mano izquierda desde pequeña. Es monitora Infantil titulada y ha trabajado en distintas guarderías. Sin embargo, ahora no sabría por qué decantarse si le dieran a escoger entre trabajar de camarera de pisos o con los niños. Aunque uno de sus hijos pequeños lo tiene claro, “dice que yo no me merezco este trabajo, que él no me quiere ver limpiando. Pero le explico, que es un trabajo muy digno. Yo estoy muy contenta y lo que quiero es aprender”, afirma Isabel.

A lo largo de las cien horas de duración, Cristina Peiró, formadora  del curso, imparte los contenidos: realizar la limpieza y puesta a punto de las habitaciones, a cumplimentar las hojas de trabajo, y cómo comunicar las anomalías detectadas mediante el procedimiento establecido por los superiores. En la parte teórica, además, destinaba unos minutos a que las alumnas se desprendieran del estrés porque, asegura, todas se encuentran en unas circunstancias muy peculiares. Por otro lado, en el hotel donde realizan las prácticas, no sólo les enseña el oficio. “Mi trabajo es motivarlas y hacer que les encante este durísimo trabajo. En las prácticas les insisto en que son currículumns con patas. Aquí las están observando constantemente", cuenta la formadora.

"Son currículums con patas. Aquí tienen que darlo todo porque las están observando constantemente”

Virginia, con una discapacidad fruto de una malformación de nacimiento, lleva toda la vida trabajando en diferentes tipos de empleos. Ella coincide con otra de sus compañeras, Carmen de 50 años, en que a pesar de que saben limpiar y hacer camas, como lo han hecho siempre, en el curso aprenden a hacerlo correctamente, con maña y destreza. “Trabajar hay que trabajar porque la casa hay que sacarla adelante”, repiten todas como un mantra.

Estas mujeres se están abriendo puertas. La posibilidad de trabajar como empleadas de piso es real. La entidad que lo imparte les otorga el título de aprovechamiento y les ofrecen nuevas vías. En última instancia, FSC Inserta cuenta con el servicio de intermediación laboral a través del cual las empresas les demandan perfiles específicos para cubrir puestos vacantes. Según Milagros Córdoba, técnica de gestión de FSC Inserta/Fundación ONCE, “estamos acabando con los prejuicios, poco a poco concienciamos a las empresas de que personas con discapacidad pueden desempeñar un empleo compatible con su discapacidad sin ningún inconveniente”.

Sobre el autor:

María Luisa Parra

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