El incendio en el Hospital de Jerez sigue rodeado de incógnitas dos meses después: la Junta insiste en que nada falló; la oposición le exige explicaciones con informes oficiales sobre las causas del suceso y el caos originado.

En la misma mañana del incendio, la madrugada del pasado 24 de mayo, el consejero de Salud, Aquilino Alonso, se apresuraba a visitar el Hospital de Jerez y a felicitar y felicitarse por la “rapidez” y la “coordinación” en la evacuación del centro sanitario público. Horas antes, en la medianoche, un fuego que era descubierto de forma fortuita en un almacén de material fungible del área de Urgencias obligaba al desalojo de 200 pacientes. Que no ocurriera una tragedia aquella madrugada fue un milagro. El Servicio Andaluz de Salud, interpelado por el PP en el Parlamento, sigue sin arrojar luz sobre un suceso que, dos meses después, mantiene abierto en canal el debate sobre si fallaron los sistemas de seguridad y autoprotección en el centro sanitario o es que simplemente no estaban activados y/o actualizados. La Fiscalía, a la que acudió el sindicato policial CEP, tampoco se ha pronunciado hasta la fecha sobre la denuncia realizada por presuntas negligencias e irregularidades en los protocolos de alerta de un hospital que, asegura esta central, carece de plan de evacuación. Según denuncia el concejal del PP, José Galvín, que fue durante años enfermero del centro jerezano, tampoco se hacen simulacros periódicos ni se forma al personal a la hora de actuar en caso de incendio.

En el pasado pleno de junio, Galvín recordaba: “En el año 90, junto con el ingeniero industrial del hospital, maestros industriales, uno mecánico y otro de electricidad, y el que está hablando, fuimos los que elaboramos el plan de evacuación del Hospital de Jerez, el nuevo, porque el antiguo no lo tenía. Estuvimos en Sevilla una semana con una empresa que nos daba el asesoramiento para hacer este plan de evacuación”. Más de dos décadas después, en el Hospital de Jerez se han realizado obras de modernización en edificios que han modificado el estado original del complejo sanitario, de ahí que se plantee ahora si ese plan de actuación ante emergencias se ha actualizado. La Junta no dice nada. Hace un mes, el pleno municipal también instó al Gobierno andaluz —con el voto a favor de todos los partidos salvo la abstención del PSOE— a que diese explicaciones.

Pidieron que informase de la evaluación del incendio, entregase la memoria de 2015 en lo que concierne al Plan de Autoprotección del centro, así como de sus posibles modificaciones, especialmente la referida al plan de evacuación. La respuesta oficial es que no falló nada. Sin más. El consejero respondía recientemente al parlamentario andaluz del PP, Antonio Saldaña, restando veracidad a la denuncia de la CEP y aludiendo a un informe de una empresa externa que la Junta contrató después de que se produjese el incendio, “pero del que no ha aportado dato alguno acerca de la empresa que lo ha elaborado”, se queja Saldaña.

“Creemos que es fundamental tener la información de lo ocurrido ese día, si funciono o no, o cómo ocurrió, para que en un futuro no tengamos que lamentar ninguna tragedia”, ha mantenido la concejal de IU, Ana Fernández. El portavoz de Ciudadanos, Carlos Pérez, va más allá: “Lo más sencillo de decir es que algo ha fallado en este hospital, y tenemos la necesidad, tanto los ciudadanos como los grupos políticos, de saber qué ha pasado, y si hubiera responsables, pues, por supuesto, depurar responsabilidades”. Experimentado en los pasillos del centro de la avenida Reina Sofía, Galvín descarta que el hospital cumpla “cualquier plan de evacuación”. “Hay que hacer un simulacro de vez en cuando, ¿desde cuándo no se hace aquí? ¿Cómo se sabe cómo hay que movilizar a un enfermo para sacarlo, que no puede ir en un ascensor, que hay que bajarlo por una escalera? Hay que enseñarle al personal eso, eso no se hace en este hospital; ya llevo 8 años fuera de allí, pero es que antes tampoco se le enseñó, sólo al principio se hicieron unos cursos, una charla tanto por el personal técnico como por nosotros, de enfermería, el departamento que le correspondiera, para asesorar al personal cómo tener que actuar, cómo funciona un extintor, qué tipo de extintores debe de usar, cómo hay que movilizar al enfermo, por dónde hay que salir”.

Aquella madrugada “la gente corría como pollos sin cabeza”. Solo la suerte evitó daños personales irreparables. El humo inundó el hospital. “Hubo pacientes con movilidad reducida acumulados en las salidas de incendios y gran dificultad o imposibilidad para evacuar personas encamadas e, incluso, había carencia de oxígeno, ya que hubo que cortar el suministro. Las ventanas de seguridad del hospital estaban ancladas y atrancadas, sin que existiera martillo o utensilio alguno que sirviera para romperlas y de esta forma dar una salida al exterior al humo que se acumulaba en las plantas; había puertas de seguridad igualmente atrancadas, lo que dificultó el tránsito de personas durante la grave emergencia", cuentan representantes sindicales, y recoge la propuesta del pasado pleno de junio.

Pese a la sucinta versión oficial, las evidencias indican que los sistemas antiincendios del edifico fallaron, la coordinación no fue la más adecuada y los pacientes fueron trasladados de un lado a otro sin sentido concreto. En la mañana del incendio, rodeado de políticos y batas blancas con mando en plaza, el consejero Alonso no quiso hacer “elucubraciones” a la espera del informe que emitiesen la Policía Científica y Bomberos. En todo caso, repartió agradecimientos por el hecho de que todo el mundo supiera qué hacer ante el fuego originado en el sotano: “Los profesionales conocían el plan y han trabajado perfectamente”. La realidad es que aún hoy nadie sabe qué falló aquella madrugada, solo que fue milagroso que no desembocara en tragedia.

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