cartel_nueva_jarilla
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A veces, en nuestros recorridos por los caminos y carreteras entornoajerez encontramos anuncios y rótulos curiosos con los más diversos mensajes, avisos o informaciones en los que con frecuencia se aprecian no pocos errores ortográficos. De todos ellos prometemos traerles otro día una florida y variopinta selección.

Un caso singular y llamativo de ellos son los gazapos que se “escapan” en las señales informativas de las carreteras. Las erratas resultan aquí más llamativas que las que aparecen en esos carteles rústicos –que nos provocan siempre cierto sentimiento de ternura- ya que, como el lector puede suponer, estas señalizaciones oficiales que se exhiben en grandes paneles han debido pasar los controles de no pocos ingenieros, diseñadores, fabricantes, instaladores, inspectores técnicos que supervisan los trabajos… y en algunos casos, han tenido que ser vistos también por algunos políticos locales cuando hayan inaugurado o recorrido las obras en cuestión. ¿Nadie los ha advertido entonces?

Pues bien, aunque parezca mentira, unos y otros han pasado por delante y a todos ellos se les han “pasado” estos detalles… o, literalmente, “han pasado” de ellos. Con “la que está cayendo”, nos permitirán ustedes que traigamos aquí estas cosas de la única manera que pueden ser admitidas: en clave de humor.

Gazapos sueltos… en las señales de dirección y localización

Por citar sólo algunos ejemplos, vamos a ocuparnos aquí de las erratas más significativas, bien por lo transitado del lugar donde se encuentran, bien por lo disparatado del resultado final. Una de las más frecuentes y, al fin y al cabo más disculpables, es la referida a la indicación del nombre de nuestra ciudad que en la mayoría de los casos se aparece como “Jerez” (sin frontera alguna), las menos como “Jerez de la Frontera” y, en diferentes ocasiones, utilizando esa engorrosa abreviatura que induce a confusión: bien “Jerez de la Fra”, bien “Jerez de la Ftra”. Para unificar, como dicen ahora, la “marca Jerez”, ¿con qué “Jerez” nos quedamos?

Si vamos en dirección al circuito de velocidad, uno de los lugares más visitados de nuestro entorno, nos toparemos en la rotonda de Torremelgarejo con una curiosa indicación que nos desvía hacia “Nueva Jarrilla”, con “rr”. Está claro que los vecinos de Nueva Jarilla deben haberse reído un rato con esta original y rompedora denominación de su pueblo. Más de un visitante habrá pensado en las más diversas razones que vinculen a esa localidad con tan curioso nombre: ¿Se llamará así debido a que su conocida fábrica de cerámica Jugum, tenga como producto estrella las jarras? ¿Acaso por una posible feria de la cerveza…?

Un curioso gazapo se ha deslizado también en la señalización que encontramos en otra rotonda, junto al puente de Cartuja, donde se indica el desvío para La Ina, Torrecera y “Rajamencera”. En este caso hay que pensar que el rotulista se dejó llevar por la similitud de terminaciones y escribió “Rajamencera”, más parecido a Torrecera, en lugar del nombre correcto de esta conocida barriada rural: Rajamancera. Como muchos lectores saben, la mancera era una de las piezas de los viejos arados, concretamente la que iba unida a la reja y que debía sujetar con fuerza el labrador para dirigir el arado y apretar la reja contra la tierra. Quienes conocen este rincón de la campiña saben que sus suelos formaban parte de antiguas terrazas fluviales del Guadalete donde abundan sobremanera los cantos rodados. Como pueden imaginar, su presencia dificultaba enormemente las labores agrícolas por lo que, antaño, se rompían y “rajaban” con facilidad las manceras de los arados.

En las cercanías de la ciudad, si venimos desde La Barca, nos encontramos a la altura de la conocida Venta de la Cueva una llamativa señal que nos anuncia que hemos llegado a la pedanía de Estella “del Marquez”. Pasamos por alto las tildes -un “pecadillo” sin importancia- para fijarnos en esa curiosa terminación en “z”. ¿Tal vez se alude al apellido de algunos de los más antiguos fundadores de este poblado de colonización? ¿Se referirá quizás a algún miembro de la extendida familia de los “Márquez” vinculado con los orígenes del pueblo? Basta desviarnos hacia la población para encontrar –esta vez sí- la señalización correcta (aunque también sin tilde): “del Marques”, que como saben debe su nombre a quien fuera segundo “Marqués de Estella”, el insigne jerezano general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja.

Cuestión de otra “s” es también el gazapo que observamos en la señalización de la barriada rural de “Mesas de Asta”. En las cercanías de la población aparece rotulado su nombre de manera  correcta,  en las indicaciones de desvío que aparecen en la carretera de Trebujena. Por el contrario, a la entrada de la población, se ha deslizado una "s" sobrante pudiendo leerse  un curioso “Mesas de Astas”, en plural.

Por último, una curiosa “lucha” de carteles y rótulos es la que puede verse a la entrada de la barriada rural de Majarromaque. Y es que este poblado de colonización levantado en las cercanías del cortijo del mismo nombre, recibió, tras su construcción en 1954, el de José Antonio. Popularmente, el antiguo y sonoro topónimo de Majarromaque, de origen andalusí (el “majar del yegüero”), fue siempre el preferido de los habitantes de la zona. La nomenclatura oficial, le asignó sin embargo el de José Antonio, que no acabó de cuajar. Como pueden ver, ahí está todavía sin terminar de resolver esta dualidad que, para que “nadie se enfade”, se ha solventado provisionalmente de manera salomónica con un rótulo doble: Majarromaque – Poblado José Antonio.

Más gazapos en las señales informativas de nuestras carreteras

Algunos amigos nos dan pistas de otros muchos gazapos en las señales y paneles informativos de las carreteras cercanas a la ciudad y nos envían también carteles curiosos en los que se anuncia “de todo”… con las faltas de ortografía más “imposibles”. Los dejamos para otro día en los que –ya les anunciamos- no podrán dejar de sonreír cuando los lean.

Buena parte de los que nos apuntan están relacionados con las abreviaturas del nombre de ciudades (Jerez, Sanlúcar, El Puerto…) y especialmente. con las tildes que, como ya dijimos, no dejan de ser errores ortográficos en toda regla aunque muchos las consideren erratas “menores”. No digamos ya si la tilde se sitúa sobre una vocal que además no corresponde a la sílaba tónica, como en el caso de ese “Jérez” capturado con su móvil, que nos ha remitido un lector. Son frecuentes también los carteles con dos versiones distintas (con y sin tilde), como en el caso de los que se ven en Estella del Marqués o, en estos de Jédula que añadimos. El mismo gazapo se aprecia en los que nos anuncian el límite provincial de Cádiz (con y sin tilde) que capturamos en su día en El Cuervo (con) o en Coripe (sin).

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