"En Podemos hay una tensión razonable, al contrario que entre Díaz y Sánchez"

Teresa Rodríguez, en una imagen de archivo, tras una entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MAKY GASSIN
Teresa Rodríguez, en una imagen de archivo, tras una entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MAKY GASSIN

La secretaria general de Podemos a nivel andaluz, Teresa Rodríguez, atiende a lavozdelsur.es: "Nuestro programa siempre ha sido socialdemócrata".

En un bar cercano a la estación, tras asistir a un reparto de propaganda, espera Teresa Rodríguez (Rota, 1981) con su responsable de prensa. Tiene media hora antes de subirse al tren para ir a Cádiz, aunque volverá por la tarde para el mitin de Unidos Podemos en Jerez, en el que interviene junto a Pablo Iglesias, Alberto Garzón o Antonio Maíllo, entre otros.

Las encuestas apuntan a sorpasso, ¿sería un fracaso no ser ya segunda fuerza?

Creo que es difícil hablar de fracaso en el caso de Podemos o de Unidos Podemos, porque que una fuerza política con sólo dos años de existencia sea capaz de haber cambiado todo el panorama político del país ya es un logro. Y que se haya traducido el lenguaje de la indignación, de los movimientos sociales y de la impugnación del régimen en propuesta política, en posibilidad de alternativa, también es un logro. Evidentemente, aspiramos a ganar. Entendemos que es necesario el cambio ahora porque si no corremos el riesgo de que la siguiente generación se acostumbre a vivir sin derechos, es decir, que la gente ya asimile como normal que los contratos estables no existen, que las jornadas parciales se convierten en jornadas de 12 horas y se paga la mitad, que no haya recursos sanitarios básicos que antes considerábamos naturales, pero que fueron resultado de determinadas peleas y luchas… Que eso se vaya asimilando como el cuento de la rana que se mete en una olla de agua y como la ponen a fuego lento no salta, sino que se cuece. Nosotros tenemos miedo a que ese proceso se dé, por eso es importante cambiar las políticas ahora que estamos viendo cómo nos robaban en nuestra propia cara: con el rescate bancario, con los impuestos regresivos, los recortes en Educación y Sanidad, en derechos laborales y en libertades.

¿Ve al PSOE apoyando una posible investidura de Unidos Podemos? ¿O cree que está más cerca de la gran coalición?

Depende del PSOE del que hablemos. Si hablamos de las bases militantes estoy convencida de que la mayoría entiende que lo razonable sería un gobierno de cambio en coalición. Conozco a muchísimos votantes del Partido Socialista que están dando la batalla dentro de su partido para que ese postulado se dé. Algunos dirigentes del Partido Socialista, y aquí en Andalucía tenemos a la principal valedora de esa gran coalición, prefieren garantizar la supervivencia de su propio partido porque entienden que el adelanto de Podemos sería una amenaza. Pero espero que al final sean las bases las que se impongan y podamos de verdad cambiar la realidad de la vida de la gente, que al final es el objetivo.

"Todos los partidos son conscientes de hasta qué punto estaríamos defraudando a la ciudadanía si vamos a una tercera convocatoria de elecciones"

¿Qué cree que pasará con la coalición con IU después del 26 de junio?

De momento la campaña ha sido muy positiva. El balance es inmejorable. La coalición ha sido muy buena, creo que todo el mundo ha puesto por delante la responsabilidad histórica que tenemos ahora y la posibilidad de romper con el circulo vicioso del bipartidismo a la supervivencia de sus propias siglas. La gente premia eso, haber ejercido esa responsabilidad histórica a la hora de colocar las siglas por detrás y los proyectos por delante. En el futuro habrá que valorar cómo ha sido hasta ahora, qué proyecto de futuro podemos emprender y valorarlo dentro de los órganos de las organizaciones. No seré yo quien decida eso de forma unilateral, en este caso en Andalucía.

En diciembre ya se habló de una posible coalición, ¿tiene la sensación de haber perdido seis meses?

Nunca se puede saber. Creo que las cosas llegan a su tiempo y si hacía falta maduración y que se diera la situación que se dio después de las últimas elecciones para que construyéramos la base de la unidad, pues bienvenido sea. Además, la coalición no es solo con IU, han tenido que aparecer los procesos municipalistas como ejemplo de confluencia desde abajo en los distintos municipios en los que estamos gobernando. Creo que ese proceso ha sido determinante a la hora de que fuera algo natural la confluencia en las elecciones generales

¿Se ve yendo a unas terceras elecciones?

Honestamente, espero que no. Todos los partidos que se presentan, ya no hablo de los que conforman la coalición Unidos Podemos, son conscientes de hasta qué punto estaríamos defraudando a la ciudadanía si vamos a una tercera convocatoria de elecciones.

Llama la atención que Pablo Iglesias ha moderado su discurso, ahora dice que es socialdemócrata y hasta elogia a Zapatero. ¿Todo por los votos?

El programa de Podemos siempre ha sido socialdemócrata en sí. Nunca ha planteado un cambio en la propiedad de los medios de producción. Lo que ha planteado ha sido básicamente una política fiscal expansiva, que se aumenten los impuestos sobre las grandes fortunas para poder invertir en Educación, Sanidad, dependencia… Ha defendido a la gente frente a quienes han planteado el abaratamiento del despido, la promoción de los contrarios precarios, frente a la corrupción política. Ha defendido una nueva ética política que plantea una nueva relación entre los representantes públicos y la ciudadanía. Esas no son medidas revolucionarias en sí, son de reforma profunda, eso sí, para lo que hemos conocido en los últimos años. Es el programa de consenso al que llegó la mayoría de la ciudadanía después de ocho años de movilizaciones contra los recortes y es el programa de mínimos que hemos defendido desde la primera convocatoria de elecciones. Otra cosa es que algunos se llamen socialdemócratas mientras despiden profesores, despiden enfermeros, cierran centros de salud por la tarde, atan a las entidades financieras, eliminan impuestos a las grandes fortunas… Eso es lo que no es socialdemócrata. Eso puede ser social-liberal.

Pero es verdad que ya no hablan de renta básica ni de jubilación a los 60 años…

Se ha hecho un esfuerzo de concreción para presentar un programa que sea posible llevar a cabo desde el minuto uno, porque sabemos que se nos dirigen dos mensajes que son contradictorios: si gobierna Unidos Podemos va a ocurrir una catástrofe extraordinaria, se va a abrir la tierra bajo nuestros pies y va a haber un desastre económico de dimensiones épicas. Y otro mensaje es el contrario, que es que cuando gobierna Podemos en los municipios no pasa nada, no cambia nada, todo sigue igual. Hemos hecho un esfuerzo por hacer un programa electoral con memoria económica, que es algo que no han hecho el resto de grupos, donde decimos exactamente de dónde va a salir el dinero, ahora sí, para una renta mínima para toda la ciudadanía. Garantizar que todos los ciudadanos tengan al menos una renta de 600 euros no es ninguna maravilla, pero sí estamos convencidos de que si los ciudadanos tienen esa renta mínima van a salir a buscar trabajo sin miedo a que sus hijos puedan comer ese día, por ejemplo. Van a poder tener más fuerza a la hora de enfrentarse al mercado laboral para poder exigir mejores condiciones laborales. Creemos que ese tipo de medidas que son posibilistas, que se pueden hacer, harán que el rumbo del tren vaya en otra dirección, y eso nos abre nuevas perspectivas. Nos abre un escenario que va a mejorar la economía. Ha sido la CEOE, que no es sospechosa de ser de Podemos, la que ha dicho que estos ocho años de austeridad en nuestro país no han servido para salir de la crisis, sino para empeorar la situación porque ha habido menos demanda interna. Tiene guasa también que después de ocho años sean las autoridades que defendieron la austeridad las que digan que no ha servido para nada ocho años de sufrimiento.

"Creo en una economía del bien común que reparta los recursos y las rentas de forma que haya un progreso colectivo de la sociedad"

Pablo Iglesias es socialdemócrata, ¿y Teresa Rodríguez cómo se define?

Las etiquetas son complejas cuando las palabras están cargadas de historia. Yo soy anticapitalista porque entiendo que lo que se ha llevado adelante es una dictadura de los mercados, pero frente a la dictadura de los mercados yo tampoco defiendo una dictadura del Estado, que es lo que quizás se ha conocido siempre como posible alternativa al capitalismo. Creo en una economía del bien común que reparta los recursos y las rentas de forma que haya un progreso colectivo de la sociedad. Que no haya solo el progreso individual de alguno que en un supuesto sistema de libertad de competencia y solo progresen unos pocos y nos dejen a los demás las migajas de sus ganancias, de sus privilegios. En esa economía del bien común se incorpora también a mi ideario la defensa del planeta, el ecologismo. Y tampoco podemos defender un sistema que en sí incrementa las desigualdades. También de género, porque cuando hay más precariedad en el mercado laboral sabemos que son las mujeres las que son doblemente víctimas de los recortes. Por tanto también soy feminista, porque me siento heredera de quienes en otra época lucharon por lo mismo por lo que luchamos nosotras ahora.

¿Cómo es su relación ahora con Pablo Iglesias?

Siempre ha sido buena. Hemos sido capaces de discutir de forma muy honesta, incluso cuando no estábamos de acuerdo. Tuvimos un debate abierto y público, porque esta fuerza política se ha construido sin muros, fundamentalmente sobre el modelo organizativo de Podemos y sobre la necesidad de centralizar la iniciativa. Como secretaria general andaluza me he visto interpelada permanentemente a luchar por tener más capacidad de decisión en el territorio. Y por otro lado, en esa tensión razonable entre una fuerza política bien estructurada, solvente, centralizada, capaz de ofrecer candidaturas solventes en todo el territorio, está la otra preocupación que es la de aprovechar todo el potencial de la voluntad de participación de la gente por primera vez en 30 años. Hay una tensión razonable, hemos tenido posturas diferentes, y creo que es un debate político interesante más allá de las relaciones personales, que siempre han sido buenas. Quizás todo lo contrario a la relación entre Susana Díaz y Pedro Sánchez. A mí me llama la atención que hay una evidente animadversión personal que no se traduce en una discusión política, es decir, nosotros no sabemos exactamente cuáles son los modelos ideológicos que diferencian a Susana Díaz y a Pedro Sánchez. Nos parece una batalla de familias.

¿Han perdido fuerza los círculos en Podemos? ¿Es más difícil participar y que se escuche la voz de la gente ahora?

Resulta súper difícil correr y atarse los cordones. Hemos sido capaces de articular una organización con unos niveles de participación que superan con creces al resto de organizaciones políticas al tiempo que nos estábamos presentando, con solvencia y buenos programas, a seis convocatorias electorales. ¿Ahora qué tocará? Cuando acabe el ciclo electoral debemos articular los círculos para que se sientan importantes en Podemos, que sean los verdaderos protagonistas de la iniciativa.

El PP, a pesar de los casos de corrupción, sigue siendo primera fuerza política en las encuestas. ¿Qué parte de culpa tiene la izquierda?

Es verdad que sigue apareciendo como primera fuerza en las encuestas, habrá que ver lo que pasa el día 26, pero también es verdad que no ha dejado de perder votos en los últimos dos años. No dejan de sacar los peores resultados de su historia, sin embargo sacan pecho por sus resultados electorales, cosa que llama la atención. Hay el gran reto de decirle a los ciudadanos que de alguna manera intentamos ser la iniciativa política que aglutine, no necesariamente a quienes se identifican ideológicamente con cada uno de los portavoces, sino a todos aquellos que han sufrido las consecuencias de la crisis, que son una mayoría social. Queremos ser el partido de esa gente, no de los que se identifiquen con una determinada etiqueta ideológica. El partido de quienes entiendan que es necesario hacer otras políticas.

¿Da más miedo Venezuela que la corrupción?

Los medios de comunicación… las empresas de comunicación voy a decir, porque muchas veces se hace un juicio sumarísimo muy injusto con los profesionales de la comunicación, están vinculadas directamente con el poder económico y evidentemente se identifican con quienes no van a dejarse arrebatar privilegios por las buenas. Si estamos planteando subirle los impuestos a las empresas del Ibex, que las viviendas de los bancos pasen a un parque público de alquiler social, subir impuestos a quienes ganan más de 400 millones de euros en beneficios al año… pues hay una identificación entre quienes se sienten interpelados y afectados en sus privilegios y los medios de comunicación, que están liderados por grandes grupos económicos de este país. Cuando uno no puede ni defender su gestión ni su programa el recurso que le queda es la campaña del miedo. La esperanza que tenemos es que la ilusión venza al miedo.

Uno de los espejos donde se miraba Podemos era Grecia, aunque ya no hablan de ella. ¿Para usted ha sido un fiasco el ‘caso griego’? ¿Puede pasar algo parecido en España?

Con una economía que representa el 3% de la economía europea, con un país que ha sido fácilmente ninguneado por las instituciones europeas y por la UE era relativamente fácil doblarle el espinazo a Tsipras. Nosotros necesitamos formar parte de un movimiento europeo, especialmente de los países del sur, que son los que sufren las consecuencias de la deuda y de las políticas económicas favorables fundamentalmente a los intereses económicos de Alemania y Francia. En ese sentido llama la atención que Juncker llegara a decir que ningún parlamento democrático puede tomar decisiones contra los tratados de la UE, que en muchos casos se han firmado por la Comisión Europea, que no es un organismo democrático precisamente. Y por otro lado llama la atención que se le haya dado facilidades para el cumplimiento del déficit y en el pago de la deuda a países como Francia y en su momento a Grecia se le negó porque las instituciones europeas, que no son democráticas, querían que se hicieran las cosas cuando ellos dijeran, no cuando los pueblos soberanos tomaran decisiones. Había una voluntad expresa de frustrar el gobierno griego. Esta batalla no ha terminado todavía y creo que Grecia tiene mucho que decir. Eso es difícil que pase con España, que es la tercera economía europea.

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