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El joven pintor Alejandro Durán inaugura una nueva exposición en la Sala Barbablanca el viernes 23 de Octubre a las 21:00 horas, bajo el título: 'Un vaso es un vaso'.

¿Quién es Alejandro Durán? Quizás esa no es la pregunta que deba plantearse, más bien todo lo contrario: ¿quién no es Alejandro Durán? No es un pintor convencional, no hace pinceladas que faciliten la percepción del espectador. No. No es un artista con limitaciones y sujeto a unas pautas de creación. No. No es una persona que quiera hablar de su obra, él no viene a hablar de su obra, no viene a hablar de él. "Es mucho más interesante cuando alguien te habla de mí. Se puede hablar de mí, sin hablar de mí en el fondo", afirma el joven sevillano acerca de su repulsión a autodefinirse.

Durán nace el 14 de marzo de 1978 en Sevilla. Es el hermano pequeño que tiene la oportunidad de continuar sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, de ahí pasa por otras universidades como la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad De Monfort (Reino Unido) y la Facultad de Bellas Artes de San Carlos (Valencia). Alejandro Durán es de los insaciables que lo pedían todo en la facultad, exigió que le proporcionaran una sala de exposiciones donde él y sus compañeros pudieran mostrar sus obras: "No sé cómo no me echaron de la universidad", dice.

¿Cuándo nace su interés por el arte?

Como en la mayoría de los casos, es algo accidental. Muchas veces cuando somos niños cogemos aficiones o desarrollamos aptitudes puramente de niño, o sea, te gusta dibujar, te gusta pintar… le vas cogiendo la dinámica y sigues trabajando en esa línea. Conforme vas siendo adulto y no has abandonado la inquietud, vas conociendo todas esas disciplinas que hay dentro del arte como puede ser la escultura, la pintura y otras ramas posibles. Al final es un camino casi accidental haber llegado ahí. 

Pero ¿cómo llega a decantarse por profesionalizar esa aptitud?

En el fondo cada caso es un mundo. En el momento en el que tú accedes a un entorno de formación como es una escuela de arte, una Facultad de Bellas Artes o una academia, el hecho de conocer a otros compañeros que trabajan tus mismas inquietudes te estimula y te ilusiona. Tampoco está claro qué es un artista profesional. Hay una incertidumbre constante en torno a la figura del artista. Se dice que es profesional, pero si profesional es una persona que está dada de alta y está cotizando mensualmente y vende sus trabajos, eso rara vez suele pasar de forma continuada. 

Viendo el panorama, ¿a qué edad conseguió por primera vez alguna retribución económica por sus obras?

Siendo muy joven. En realidad cuando haces tus primeras exposiciones, que suele ser en los bares y este tipo de salas. Cuando eres un chavalito de dieciséis años a lo mejor vendes un cuadrito en un bar y te has ganado un dinerillo. 

¿Recuerda cuál fue esa primera obra?

La verdad es que no, he hecho un montón de cosas que si no veo la imagen que me recuerde el momento… prácticamente casi lo olvido. Si te refieres al primer trabajo del que me sentí satisfecho, creo que fue un vaquero al carboncillo a lo Richard Prince, tendría en aquel entonces trece años y por supuesto no sabía quién era Richard Prince.

"A mí me gustó, como a muchos estudiantes de Bellas Artes, Marcel Duchamp. Era el clásico"

Aunque tenga una manera muy personal de plasmar el arte, ¿cuáles son sus influencias artísticas?

Empiezas siendo muy joven y comienzas a adquirir conocimientos dentro de la Historia del Arte en el colegio, son las únicas pinceladas de información sobre el arte que tienes al principio. Entonces, las referencias son los libros que tenía a mano. En cualquier caso, podría contarte sobre influencias y referentes bastantes cosas porque al fin y al cabo, hablamos de experiencias. Es mi cabeza la que articula mi manera de pensar y es algo que se hace a lo largo de una vida, es la suma de muchísimas cosas. En cuanto a los artistas la verdad es que siempre busqué fuera de Andalucía y de España todo lo que deseaba, y al final en Andalucía encontré todo lo que me gustaba. Me quedo con Andalucía, para mí los mejores referentes son los artistas andaluces, es una auténtica maravilla, no voy a decir nombres, son muchísimos.  

¿Quién era su favorito cuando estudiaba?

A mí me gustó, como a muchos estudiantes de Bellas Artes, Marcel Duchamp. Era el clásico. Así con rollo rompedor que a todo el mundo le gustaba porque era diferente, cuando en el fondo, hoy en día no deja de ser un clásico más. Pero para mí los referentes más importantes actualmente son los que tengo aquí en Sevilla, me refiero a mi contexto local. Los artistas andaluces, los artistas sevillanos, granadinos… si hablamos de generaciones anteriores como puede ser de los años 60, 70 y 80. Cada vez me interesa menos el arte internacional. 

Usted mismo está configurado dentro de una generación, la generación de pintores de Sevilla, ¿no?

El tema de la generación te enseña que desde los años 50 hasta hoy se han creado diferentes generaciones de profesionales, de artistas que han ido formando grupos con el paso del tiempo y con ello se pueden determinar que son generaciones de pintores.

Pero ¿cuáles son las características que reúne la generación en la que usted se encuentra para separarla de la anterior?

Lo interesante es que de todas ellas hay una. Por ejemplo, la generación de pintura de los años 80 creo que ha dejado mucho poso en las generaciones posteriores. Y aunque ha habido rupturas desde la pintura abstracta, que se desarrolló en Sevilla, creo que en los años 70, hubo un corte radical con respecto a lo que se desarrolla en los años 80, que es una pintura figurativa, más conceptual. Aun así hay una continuidad en la transferencia de información que va pasando de una generación a otra, las mezclas que hay. Hoy en día puedes ir a cualquier exposición de artistas de aquí de Sevilla y te vas a encontrar visitando la exposición a los más jovencitos con los más veteranos. Y en la mayoría de los casos entre ellos casi todos se conocen.

Una convergencia de ideas.

Claro, de experiencias. Las experiencias de unos a otros van pasando. Pero a todos los niveles.

¿Y qué ha aportado su generación?

Que se diferencie de la generación de los años 90... la vuelta a la pintura. Porque en los años 90 hubo un poco más un arte conceptual, más objetual. La pintura en cierta medida se abandonó. Había pintores, seguían trabajando la pintura pero las generaciones que iban apareciendo trabajaban más un arte conceptual, por lo que esta nueva generación de pintores jóvenes -en la que me incluyo por cuestión de tiempo y confluencias entre los artistas- es el hecho de volver a retomar la pintura con fuerza. Es en un momento en el que quizás en muchos sitios de España no es algo a lo que se le eche mucha cuenta, aunque vuelve otra vez el interés. La pintura nunca se va, la pintura nunca termina de morir. Acaba volviendo de alguna forma. 

Ahondando en su propia forma de pincelar, ¿tiene unas singularidades propias?

Soy una persona que cambia mucho de registros. Es decir, en toda la producción que tengo tanto en dibujo como en pintura, nunca me ha gustado producir series muy parecidas. Nunca. Dejo que mi trabajo corra de un lado a otro y hay muchos contrastes en formas de estilo. Si hay algún elemento común que me interese, en términos generales, en todo mi trabajo… es la representación de lo que está vivo, aquello que muta y cambia. No sabría explicarlo, porque muchas veces mi trabajo es muy visceral.

"Creo que tratar de explicar las cosas algunas veces es un error, es mejor dejarse seducir"

Por lo que argumenta en su web, suele encontrar problemas a la hora de utilizar un lenguaje para explicar el arte, ¿no?

Donde no llega la palabra, llega la imagen. Y a veces donde no llega la imagen llega la palabra. Pero tampoco me gusta que las cosas se describan. Es como hablar de temas emocionales, como por ejemplo: el amor. ¿Qué es? Tiene mil explicaciones posibles; no es posible de sintetizar y siempre te sorprende, da igual la edad que tengas. Y en parte en el arte hay algo de eso. Creo que tratar de explicar las cosas algunas veces es un error, es mejor dejarse seducir.

Otro ejemplo son sus obras, ¿busca transmitir algo con ellas o son proyecciones que se le ocurren en situaciones especiales?

Hay muchas formas de hacer obras. Hay muchas formas de trabajar. Hay artistas que siguen una metodología, artistas que tienen controlado desde la primera pincelada hasta la última qué ponen y artistas a los que no les interesa o que no les gusta controlar eso. Yo por ejemplo me clasifico como que no me gusta controlar determinadas cosas. El conocimiento técnico lo tengo porque lo he aprendido, es como las matemáticas, pero no me gusta planificar en exceso. Lo que más me ha interesado siempre es no poner demasiados límites.

"Me parece lamentable que una persona de un nivel público, como puede ser un presidente de un gobierno, pueda llegar a soltar una frase así ('un vaso es un vaso'). Es tirar por tierra 1.500 años de filosofía del pensamiento"

El tema de la exposición es ‘Un vaso es un vaso’. ¿Ha sido a propósito por la cita célebre de Mariano Rajoy?

Sí. Me parece lamentable que una persona de un nivel público, como puede ser un presidente de un gobierno, pueda llegar a soltar una frase así para terminar de hablar sobre un tema. Es tirar por tierra 1.500 años de filosofía del pensamiento. Dentro del mundo del arte, lo que es el lenguaje y la representación siempre ha sido un juego que ha permitido experimentar un infinidad de posibilidades, y en el mundo del arte un vaso no tiene por qué ser un vaso. Puede ser 1.000 cosas. Entonces un retrato de Picasso es un retrato de Picasso, pero con su planteamiento cubista muchas veces no ves ni el retrato; encuentras muchísimos elementos que sugiere que es un retrato, pero son muchas otras cosas más. 

¿Qué colecciones se podrán contemplar en la Sala Barbablanca?

Son dos, hay obras de dos series, de Verano Azul y Ángulos. Más o menos en las dos series mantengo unos parámetros similares, hay un trazo, una representación con cierto toque infantil. La fricción del color es algo que siempre me ha llamado mucho la atención o algo que me gusta controlar porque creo que pintar con ciertas intensidades de color no es fácil, encontrar un equilibrio en ese trabajo donde tú estás utilizando diferentes recursos e intensidades cromáticas… no es fácil hacer esa representación.  

"Creo que la mayoría de los grandes artistas tienen muy bien los pies en el suelo, lo que pasa es que se permiten poner la cabeza en las nubes"

¿Tiene algún ritual para dibujar?

No, qué va.

¿Nada? ¿Música, inciensos, rutinas…?

Que nadie me llame por teléfono y que nadie me interrumpa cuando estoy trabajando, que creo que es lo que hace todo el mundo. Con tener el bloc encima de la mesa y todos los colores a mano que yo los vea bien distribuidos para saber qué coger en cada momento es suficiente. Tienes que estar concentrado. No hace falta crear un clímax, son tópicos. En el ámbito del arte lo que se ha extendido es la figura del artista como un personaje un poco exótico, bohemio… con la cabeza un poquito más en las nubes que en la tierra. Creo que la mayoría de los grandes artistas tienen muy bien los pies en el suelo, lo que pasa es que se permiten poner la cabeza en las nubes. 

¿Cuáles son sus proyectos como gestor?

Siempre me ha llamado la atención las carencias que hay dentro del sector del arte. Por ello, todos los proyectos que he desarrollado, algunos por iniciativa propia, otros en común con otros artistas… en la mayoría de los casos intentamos resolver una necesidad muy concreta, en un momento muy concreto y en un lugar muy concreto. Por ejemplo, La Perrera es una sala donde se desarrollan proyectos de artistas jóvenes con artistas más consagrados; consigue esa relación, la de vincular artistas veteranos con otros más jóvenes en una sala alternativa. Aunque alternativa es una palabra que no me gusta, porque nada es alternativo, nada está al margen. Es joven en todo caso, nada es alternativo.

Pero, ¿cuál es su lugar en estas salas? Como es el caso de La Perrera, Los Claveles y Blind Man

Lo que más he desarrollado ha sido la parte de comunicación, es decir, cómo llegar al máximo de público posible, y después cómo atraer de alguna forma los agentes más representativos dentro del ámbito local: las galerías, los coleccionistas, la crítica... 

"La Junta de Andalucía no debería de intervenir en muchas cosas en relación a la cultura porque lo que está haciendo es estropearla, por querer ayudar, está estropeándola"

Por último, ya que expone en Jerez, ¿cuál ha sido su contacto con esta ciudad?

A mí me encanta Jerez, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Me gusta mucho, me parece un sitio encantador y aparte tengo allí buenos amigos. Es una ciudad con muchos contrastes: desde lo más clásico y cateto, por así decirlo, hasta lo más atrevido y arriesgado. Pero yo no estoy en contra para nada de la tradición, a mí la tradición me parece que es un pozo necesario en los hábitos de la vida de las personas y de alguna forma la necesitamos. Pero siempre es verdad que contrastar todo eso con otras posturas y otra manera de ver las formas lo hace incluso más interesante, ese contacto siempre es necesario. Es lo que hace interesante cualquier ciudad de Andalucía. Los andaluces somos así, somos personas que conservamos mucho las tradiciones, pero después somos muy atrevidos para pensar de muchas maneras. Solemos ser bastantes creativos y surrealistas.

Es una propiedad que no se suele tener en cuenta de los andaluces.

Porque al fin y al cabo el espejo final de todo esto es la institución. Y la institución es la que tiene que saber explotar de alguna forma todos esos recursos que tenemos. Yo soy de los que piensa que la Junta de Andalucía no debería de intervenir en muchas cosas en relación a la cultura porque lo que está haciendo es estropearla, por querer ayudar, está estropeándola. Es mucho mejor dejar que las cosas las hagan los profesionales. 

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