"En el instituto nos han tratado de manera déspota y prepotente, nunca han querido solucionar el problema de mi hijo"

Solicitud para cursar la asignatura de Religión, en el que se aprecia cómo los padres seleccionaron la opción Católica, en lugar de Valores Éticos.
Solicitud para cursar la asignatura de Religión, en el que se aprecia cómo los padres seleccionaron la opción Católica, en lugar de Valores Éticos.

Los padres del joven de 13 años que han denunciado por acoso al instituto público en el que estudia ya han solicitado el traslado de centro de manera inmediata, posibilidad que existe y que está contemplada para casos graves como violencia escolar, de género o el mismo acoso. De momento hay un instituto de Secundaria que tiene una plaza vacante y esperan que el traslado se pueda realizar cuanto antes, a pesar de que apenas queda un mes para que finalice el curso escolar, siempre y cuando lo autorice la delegación de Educación.

La situación del menor, señala Andrés —nombre ficticio del padre—, sigue siendo difícil. Las situaciones de acoso se siguen produciendo, aunque en menor medida puesto que el joven está prácticamente vigilado desde que entra hasta que sale del instituto por un profesor, medida extrema que incomoda al menor —puesto que se siente más señalado—y a la que se ha visto obligado el centro, a pesar de que desde la dirección niegan a los padres que haya un caso de acoso, “sino casos aislados”, critica Andrés, que considera que existe por ello una incongruencia.

Solicitud para cursar la asignatura de Religión, en el que se aprecia cómo los padres seleccionaron la opción Católica, en lugar de Valores Éticos.

Lo cierto es que el padre afirma que la relación con la dirección del centro “está totalmente rota. El director y la jefa de estudios nos han tratado de manera déspota, prepotente, con una soberbia exacerbada. Nunca han querido solucionar el problema ni desde el primer momento en el que pedimos un cambio de clase, porque dijo que lo había organizado de manera educativa, con unos parámetros que había elegido el director”. Dichos parámetros, señala, fueron separar a los alumnos en función de si se habían matriculado en Religión o en Valores Éticos. Los padres habían elegido esta primera opción, si bien su hijo ha estado estudiando la segunda, ya que desde el centro se les informó que se habían confundido a la hora de tachar la casilla correspondiente, algo que inicialmente asumieron como un error. Sin embargo, los últimos acontecimientos les hicieron sospechar y solicitaron, por escrito y formalmente, la matrícula del niño. Cual fue su sorpresa cuando verificaron que realmente habían matriculado a su hijo en religión católica, lo que les ha llevado a ampliar la denuncia contra el centro porque, consideran, “esto denota la mala fe y la intención del equipo directivo desde el principio”.

Visto lo visto, los padres consideran que el centro, más que dejadez en sus funciones, lo que hace es “encubrir el acoso, tergiversando, intentando hacer a la víctima culpable para minimizar el acoso. Entiendo que al director no le guste tener un caso de acoso en su expediente, pero a los hechos me remito. Las cosas han sucedido, están ahí las pruebas y el director dice que no es acoso, sino casos aislados. Pues ya me dirás una sucesión de casos aislados lo que es”, critica Andrés. Desde la delegación de Educación, reconocen que se ha puesto en marcha el llamado protocolo de acoso, pero contradicen la versión de los padres en contra del instituto, puesto que señalan que la dirección se ha "volcado" tanto con el menor como con sus padres.

Un niño "bueno, listo e introvertido"

Félix —nombre ficticio del menor— es un niño “bueno” e “introvertido (…) listo, pero sin ser un superdotado”, al que no le gusta el fútbol, sino la magia, su gran afición. Hasta que llegó en septiembre a su nuevo instituto, procedente de otro de educación primaria, no había tenido ningún problema. Pero su carácter apocado y el hecho de no saber defenderse de sus acosadores —varios alumnos repetidores que le sacan dos años— le ha convertido en un blanco perfecto. Como ya publicó este medio, uno de ellos le restregó sus genitales en su camiseta, otros le han sacado navajas, le han roto una chaqueta o le han escupido en otra. Su principal acosador aprovecha para quitarle el paquete de pipas que suele consumir a diario, después de comerse el bocadillo del recreo. Desde el instituto, "una de las orientadoras —afirma el padre— recomendó a Félix que, ya que le quita sus pipas, la solución es que se lleve dos paquetes para ofrecerle uno y así entablar relaciones", algo que Andrés ya consideran “de mal gusto”.

Aun esta dolorosa situación, Félix está sacando buenas notas. Es alumno de notables y bienes, pero su padre reconoce que “lo está pasando mal, le está cambiando el carácter, cada vez está más encerrado en sí mismo, no cuenta nada y tengo que sacarle las cosas con tenazas. Está más susceptible a todo, a la defensiva. Últimamente tiene muchos dolores de cabeza, que no se si serán reales o ficticios para evitar ir al instituto”. A pesar de algunas recomendaciones, sus padres han evitado llevarlo a un psicólogo “para no victimizarlo más”.

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