Las obras de reforma llevan un año paradas tras las desavenencias entre la constructora y el Ayuntamiento, por lo que los 2,8 millones de fondos europeos concedidos no se pudieron justificar.

Un enorme cartel indicativo, con un mapa del polígono industrial, da la bienvenida a los visitantes de El Portal, un complejo que acoge a casi 500 empresas de Jerez y de poblaciones de alrededor y que no pasa por sus mejores momentos. Si es que los tuvo alguna vez. El panel, agrietado por el paso del tiempo, divide el polígono en letras, de la A a la Q, y cada una representa una parcela. Entre todas albergan las casi 800 naves con las que cuenta, de las cuales están ocupadas apenas la mitad. Y los que resisten no pueden estar contentos.

Lo estaban a final de 2014, cuando se enteraron de que se iban a acometer mejoras en el polígono. Finalmente se adjudicaron, por 2,8 millones a la UTE (Unión Temporal de Empresas) llamada OHL Obrascom Huarte Lain-UCOP SAU, que terminó abandonando la obra por desavenencias con el Ayuntamiento. Eso fue en agosto de 2015, desde entonces no se han vuelto a retomar —se quedaron al 30% de ejecución— y los empresarios lo notan. Las aceras quedaron a medio hacer, las vías no se asfaltaron, falta señalización y los aparcamientos habilitados en la avenida de Sudáfrica, una de las principales del polígono, recortaron espacio para los vehículos de gran tamaño que circulan por ahí —sobre todo camiones— y han provocado más de un pinchazo de algún conductor despistado.

“Esto es como las 3.000 viviendas pero en polígono industrial”, dice Auxiliadora Zambrano, de Rages Construcciones, una de las empresas instaladas en El Portal. Hace diez años que tienen allí la sede y han visto de todo. “El invierno es horroroso, no hay iluminación, el acerado está fatal y desde que pararon la obra no hay señalización ninguna”. En verano, eso sí, los empresarios consiguieron que se desbrozaran las malas hierbas que salen por cualquier resquicio a lo largo de todo el polígono. Tampoco es que la seguridad sea uno de los puntos fuertes de la zona. “Estamos intranquilas, solas no podemos estar”, cuenta Auxiliadora, que asegura que les han llegado a robar un domingo a las tres de la tarde.

“Está mucho peor que antes”, señala sin dudar Auxiliadora, que destaca que cada vez que llueve se le forma un charco justo en la puerta de la nave de su empresa, algo que no le pasaba hace unos años. “Estamos peor que antes”, señala. “Llevamos dos años padeciendo esto”, insiste, y se queja de que en la avenida Sudáfrica, donde trabaja, “ahora la acera es súper ancha y la vía de circulación muy estrecha”, lo que dificulta el paso de camiones. De hecho, la obra inconclusa ha provocado que más de un bordillo ‘luzca’ con restos de neumático y aceite derramado, fruto de los accidentes que provocan.

“¿Dónde está el dinero? ¿Dónde está la solución?”, se preguntan los empresarios de la zona. El proyecto debía financiarse con fondos europeos, concretamente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), aunque al no concluirse no se pudieron justificar y las administraciones que aportaron el capital —Ayuntamiento y Zona Franca— ven ahora muy difícil recuperar esa inversión. El Consistorio local contribuyó con un millón de euros y el consorcio estatal, con los 1,7 millones restantes, que se ha comprometido a aportar, cuenta Javier Lobo, presidente de la Asociación de Empresarios y Comerciantes de la Zona Sur (Adecosur), que abandera la lucha para que se retomen las obras.

“Nunca se ha hecho nada, nadie ha apostado por este polígono y se ha quedado muy anticuado”, señala Moisés García, propietario del Bar Navinco y presidente de la comunidad del conjunto de naves del mismo nombre. “Es tercermundista, nada más hay que darse una vuelta por el polígono para ver sus deficiencias”, apunta. Él, que lleva 25 años trabajando en el polígono, sabe perfectamente de lo que habla. Ha llegado a ver a empresarios salir en zódiac tras llover con intensidad, ante la imposibilidad de hacerlo en coche. “Es una pena cómo está porque este polígono es el más grande de Jerez y cualquier empresas que quiera venir cuando ve todo esto tira para otro lado”, añade. Además, a él, que tiene el bar junto al punto limpio, le tiran escombros a espaldas de su negocio, con los inconvenientes que eso le acarrea. “Esto se está convirtiendo en otro punto limpio”, dice, y critica la falta de información de mucha gente, que podría depositar basura sin coste y lo hace fastidiando a los negocios de la zona. “Cuanto menos vida tiene el polígono, menos vida tenemos los empresarios de aquí”, se queja.

El polígono El Portal, en definitiva, “hay que regenerarlo”, señala Javier Lobo, de Adecosur, que anima a “apostar” por este complejo, donde los empresarios “pagan unos impuestos muy elevados que no repercuten en los servicios”. Lobo añade que “hay gente a la que le da vergüenza traer a alguien de visita al polígono”, donde para poder retomar las obras hace falta que salga de nuevo a licitación el proyecto, concurran empresas y se adjudique de nuevo a otra que concluya los trabajos pendientes. “Los plazos de la administración no los entendemos la parte privada, pero son así”, sostiene Lobo, que espera que el Ayuntamiento y Zona Franca empiecen a “mover ficha”. El medio millar de empresarios que hay en El Portal seguro que también.

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