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El pleno absuelve al Obispado de Jerez por usar sin licencia La Cartuja para un evento con catering

La Confluencia retira una propuesta que pedía poner fin a la cesión estatal del monumento por incumplimiento del Obispado, y Vox recuerda que es la Diócesis la que lleva el peso del mantenimiento de este monumento nacional. "No ataquemos a los únicos que hacen algo", espetan

  • Imágenes compartidas en redes por Catering Alfonso en la Cartuja de Jerez.

El pleno del Ayuntamiento de Jerez ha debatido este pasado viernes, en la sesión ordinaria de septiembre, en relación al presente y futuro del Monasterio de La Cartuja de Santa María de La Defensión. El grupo municipal La Confluencia ha elevado una proposición que cuestiona el uso que el Obispado de Asidonia-Jerez viene dando al conjunto monumental, que cumple 170 años desde su declaración como monumento nacional. El foco se ha puesto en el evento con catering para unas 300 personas que cenaron en junio pasado en el patio interior de uno de los monumentos más importantes de España.

Según los propios servicios municipales, el monasterio no cuenta con licencia para celebrar este tipo de eventos ajenos a su uso religioso y patrimonial —desde hace un tiempo se ha abierto al completo para las visitas turísticas—, por lo que según la portavoz de La Confluencia, Violeta Márquez, la cena incumplió además las condiciones con las que el Estado cedió el edificio a la diócesis.

La Cartuja es propiedad del Estado, que la tiene como bien inalienable, imprescriptible e inembargable, y es monumento nacional, como se ha dicho, desde 1856. En 1980 se cedió a los cartujos por un canon anual de 100 pesetas. Tras la marcha de la comunidad, una orden ministerial de 8 de abril de 2003 la cedió gratuitamente al Obispado por 75 años. Esa orden, según ha expuesto Márquez, limita el uso del inmueble a fines religiosos y culturales, y obliga a la diócesis a su vigilancia, custodia y mantenimiento en perfecto estado. También le prohíbe arrendar, traspasar o ceder a terceros sus dependencias, "ni siquiera temporalmente". Cualquier incumplimiento es motivo para poner fin a la cesión.

"Se trata de una actividad que se aleja del uso para lo que la Cartuja está cedida al Obispado de Jerez. De hecho, contraviene el convenio de cesión de uso", ha afirmado la edil.

Sin licencia para eventos, según Urbanismo

La polémica no es nueva. A mediados de agosto, este periódico publicó la respuesta del Ayuntamiento a una solicitud de acceso a la información pública promovida por la Asociación de Amigos de la Cartuja tras el referido evento nocturno multitudinario. La petición se registró el pasado 4 de julio al amparo de la Ley de Transparencia y preguntaba por tres cuestiones: los permisos para eventos, el alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y la autorización para construir un aparcamiento.

La resolución municipal, de 7 de agosto, recogió la respuesta del Departamento de Licencias de Urbanismo: en los archivos municipales "no consta ninguna licencia o autorización" para celebrar eventos distintos al uso religioso del edificio. Lo que sí existe es un proyecto aprobado por el pleno el 22 de abril de 2025 y promovido por la diócesis para implantar visitas culturales concertadas. Ese proyecto incluye un espacio de acogida, venta de entradas y recuerdos, una pequeña cafetería y un aparcamiento en superficie en la finca rústica colindante. La licencia de obras de ese aparcamiento sigue en tramitación.

  • Violeta Márquez, portavoz de La Confluencia, durante el pleno.
  • -

Esa respuesta conecta con las dudas que Márquez ha planteado en el pleno. "No sabemos si reúnen las condiciones de que se puedan celebrar eventos multitudinarios hosteleros". Ha advertido además de que estos actos pueden poner en peligro la integridad de un Bien de Interés Cultural (BIC) de primer orden. Como ejemplo ha citado la montea, un grabado en el suelo del patio donde se celebró la cena que servía para encajar las piedras de una cúpula con su cupulín. Asimismo, ha recordado que algunas zonas del monumento presentan riesgo de posible derrumbe.

La edil también ha señalado las visitas nocturnas de viernes y sábados, a 20 euros, con dos consumiciones y degustación de ibérico, y se ha preguntado si cuentan con los permisos sanitarios necesarios. Por eso, ha pedido que el Ayuntamiento, que gestiona parte del IAE, aclare cuál es la actividad económica del monumento. Esa pregunta ya tuvo respuesta en agosto, aunque no la que buscaba la asociación en su momento: el Servicio Tributario denegó el acceso a los datos del IAE al considerarlos información reservada, protegida por la Ley General Tributaria.

Vox revela el precio de la cena y sale en defensa del Obispado

La réplica más contundente ha llegado por boca del concejal de Vox, Ignacio Soto, que ha aportado un dato hasta entonces desconocido: por la cena, el Obispado alquiló el espacio por 4.000 euros. Lejos de sumarse a la crítica, lo utilizó para defender a la diócesis. "Que no digo yo que esté bien, ¿eh?, sino que si el contrato de cesión no permite esas actividades, lo que habrá que hacer es intentar ver de qué manera se podría compatibilizar", ha planteado.

Soto ha asegurado que el Obispado ha intentado en dos ocasiones entregar las llaves de la Cartuja y que en los dos últimos años ha invertido 700.000 euros en el monumento. "La Cartuja se ha convertido, por desgracia, en un marrón. Ninguna Administración se quiere hacer cargo de verdad del mantenimiento y de la inversión que necesita", ha lamentado, antes de poner como ejemplo de BIC con uso hostelero a los paradores de la red estatal. "No ataquemos a los únicos que están haciendo algo por mantener la Cartuja", ha dicho.

  • Ignacio Soto, durante el pleno.
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En la misma línea se ha pronunciado el edil socialista Dionisio Díaz, para quien la Cartuja es "mucho más que un monumento". Según datos que ha atribuido a la propia diócesis, el mantenimiento ordinario cuesta alrededor de 400.000 euros al año, a los que se suman las inversiones para frenar su deterioro. "Las ayudas del 2% cultural del Estado son fundamentales, pero un patrimonio de esta dimensión necesita mucho más". El PSOE ha propuesto un plan de conservación y uso compatible que combine financiación pública, mecenazgo y actividades respetuosas con el lugar, siempre dentro de la legalidad.

El delegado de Cultura, Francisco Zurita (PP), ha presentado una enmienda de sustitución. Ha pedido cambiar los tres puntos de la moción de La Confluencia —instar a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España a fiscalizar las actividades no religiosas celebradas en la Cartuja; poner fin a la cesión si se demuestra el incumplimiento; y elaborar un plan director con el Ministerio de Cultura, la Junta, el Ayuntamiento, la Diputación, la UCA y la sociedad civil— por uno solo: instar a la Junta y al Gobierno de España a seguir colaborando con el Obispado y garantizar la compatibilidad entre la protección del monumento y las actividades culturales, institucionales y académicas.

Zurita ha destacado que hoy La Cartuja está abierta, tiene culto y admite visitas gratuitas y de pago. También ha citado el plan del Ministerio de Cultura Abadías, monasterios y conventos, que aborda la situación de 557 conjuntos en toda España. "Un bien cerrado, un bien deshabitado, contribuye decisivamente a su rápido deterioro", ha advertido, añadiendo que en la Cartuja "a nadie se le pide la fe de bautismo para entrar".

La proponente ha rechazado la enmienda y ha insistido en que el Obispado "ha incumplido el convenio". Ha admitido que conservar el monumento es cada vez más costoso y se ha mostrado partidaria incluso de cobrar entrada, pero trazando una línea clara. "Visitas culturales, académicas, no con los eventos hosteleros". Ha reconocido que no había hablado con el Obispado, sino con la plataforma ciudadana que lleva años luchando por el monumento. "Aprovechemos La Cartuja, pero desde lo cultural, desde lo patrimonial, no desde el fin económico", ha insistido.

Ante la previsión de que su texto no prosperaría, Márquez ha retirado la proposición antes de la votación, con el deseo de que en algún momento se alcance un consenso sobre el futuro de la Cartuja.

El pleno del Ayuntamiento de Jerez ha debatido este pasado viernes, en la sesión ordinaria de septiembre, en relación al presente y futuro del Monasterio de La Cartuja de Santa María de La Defensión. El grupo municipal La Confluencia ha elevado una proposición que cuestiona el uso que el Obispado de Asidonia-Jerez viene dando al conjunto monumental, que cumple 170 años desde su declaración como monumento nacional. El foco se ha puesto en el evento con catering para unas 300 personas que cenaron en junio pasado en el patio interior de uno de los monumentos más importantes de España.

Según los propios servicios municipales, el monasterio no cuenta con licencia para celebrar este tipo de eventos ajenos a su uso religioso y patrimonial —desde hace un tiempo se ha abierto al completo para las visitas turísticas—, por lo que según la portavoz de La Confluencia, Violeta Márquez, la cena incumplió además las condiciones con las que el Estado cedió el edificio a la diócesis.

La Cartuja es propiedad del Estado, que la tiene como bien inalienable, imprescriptible e inembargable, y es monumento nacional, como se ha dicho, desde 1856. En 1980 se cedió a los cartujos por un canon anual de 100 pesetas. Tras la marcha de la comunidad, una orden ministerial de 8 de abril de 2003 la cedió gratuitamente al Obispado por 75 años. Esa orden, según ha expuesto Márquez, limita el uso del inmueble a fines religiosos y culturales, y obliga a la diócesis a su vigilancia, custodia y mantenimiento en perfecto estado. También le prohíbe arrendar, traspasar o ceder a terceros sus dependencias, "ni siquiera temporalmente". Cualquier incumplimiento es motivo para poner fin a la cesión.

"Se trata de una actividad que se aleja del uso para lo que la Cartuja está cedida al Obispado de Jerez. De hecho, contraviene el convenio de cesión de uso", ha afirmado la edil.

Sin licencia para eventos, según Urbanismo

La polémica no es nueva. A mediados de agosto, este periódico publicó la respuesta del Ayuntamiento a una solicitud de acceso a la información pública promovida por la Asociación de Amigos de la Cartuja tras el referido evento nocturno multitudinario. La petición se registró el pasado 4 de julio al amparo de la Ley de Transparencia y preguntaba por tres cuestiones: los permisos para eventos, el alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y la autorización para construir un aparcamiento.

La resolución municipal, de 7 de agosto, recogió la respuesta del Departamento de Licencias de Urbanismo: en los archivos municipales "no consta ninguna licencia o autorización" para celebrar eventos distintos al uso religioso del edificio. Lo que sí existe es un proyecto aprobado por el pleno el 22 de abril de 2025 y promovido por la diócesis para implantar visitas culturales concertadas. Ese proyecto incluye un espacio de acogida, venta de entradas y recuerdos, una pequeña cafetería y un aparcamiento en superficie en la finca rústica colindante. La licencia de obras de ese aparcamiento sigue en tramitación.

  • Violeta Márquez, portavoz de La Confluencia, durante el pleno.
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Esa respuesta conecta con las dudas que Márquez ha planteado en el pleno. "No sabemos si reúnen las condiciones de que se puedan celebrar eventos multitudinarios hosteleros". Ha advertido además de que estos actos pueden poner en peligro la integridad de un Bien de Interés Cultural (BIC) de primer orden. Como ejemplo ha citado la montea, un grabado en el suelo del patio donde se celebró la cena que servía para encajar las piedras de una cúpula con su cupulín. Asimismo, ha recordado que algunas zonas del monumento presentan riesgo de posible derrumbe.

La edil también ha señalado las visitas nocturnas de viernes y sábados, a 20 euros, con dos consumiciones y degustación de ibérico, y se ha preguntado si cuentan con los permisos sanitarios necesarios. Por eso, ha pedido que el Ayuntamiento, que gestiona parte del IAE, aclare cuál es la actividad económica del monumento. Esa pregunta ya tuvo respuesta en agosto, aunque no la que buscaba la asociación en su momento: el Servicio Tributario denegó el acceso a los datos del IAE al considerarlos información reservada, protegida por la Ley General Tributaria.

Vox revela el precio de la cena y sale en defensa del Obispado

La réplica más contundente ha llegado por boca del concejal de Vox, Ignacio Soto, que ha aportado un dato hasta entonces desconocido: por la cena, el Obispado alquiló el espacio por 4.000 euros. Lejos de sumarse a la crítica, lo utilizó para defender a la diócesis. "Que no digo yo que esté bien, ¿eh?, sino que si el contrato de cesión no permite esas actividades, lo que habrá que hacer es intentar ver de qué manera se podría compatibilizar", ha planteado.

Soto ha asegurado que el Obispado ha intentado en dos ocasiones entregar las llaves de la Cartuja y que en los dos últimos años ha invertido 700.000 euros en el monumento. "La Cartuja se ha convertido, por desgracia, en un marrón. Ninguna Administración se quiere hacer cargo de verdad del mantenimiento y de la inversión que necesita", ha lamentado, antes de poner como ejemplo de BIC con uso hostelero a los paradores de la red estatal. "No ataquemos a los únicos que están haciendo algo por mantener la Cartuja", ha dicho.

  • Ignacio Soto, durante el pleno.
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En la misma línea se ha pronunciado el edil socialista Dionisio Díaz, para quien la Cartuja es "mucho más que un monumento". Según datos que ha atribuido a la propia diócesis, el mantenimiento ordinario cuesta alrededor de 400.000 euros al año, a los que se suman las inversiones para frenar su deterioro. "Las ayudas del 2% cultural del Estado son fundamentales, pero un patrimonio de esta dimensión necesita mucho más". El PSOE ha propuesto un plan de conservación y uso compatible que combine financiación pública, mecenazgo y actividades respetuosas con el lugar, siempre dentro de la legalidad.

El delegado de Cultura, Francisco Zurita (PP), ha presentado una enmienda de sustitución. Ha pedido cambiar los tres puntos de la moción de La Confluencia —instar a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España a fiscalizar las actividades no religiosas celebradas en la Cartuja; poner fin a la cesión si se demuestra el incumplimiento; y elaborar un plan director con el Ministerio de Cultura, la Junta, el Ayuntamiento, la Diputación, la UCA y la sociedad civil— por uno solo: instar a la Junta y al Gobierno de España a seguir colaborando con el Obispado y garantizar la compatibilidad entre la protección del monumento y las actividades culturales, institucionales y académicas.

Zurita ha destacado que hoy La Cartuja está abierta, tiene culto y admite visitas gratuitas y de pago. También ha citado el plan del Ministerio de Cultura Abadías, monasterios y conventos, que aborda la situación de 557 conjuntos en toda España. "Un bien cerrado, un bien deshabitado, contribuye decisivamente a su rápido deterioro", ha advertido, añadiendo que en la Cartuja "a nadie se le pide la fe de bautismo para entrar".

La proponente ha rechazado la enmienda y ha insistido en que el Obispado "ha incumplido el convenio". Ha admitido que conservar el monumento es cada vez más costoso y se ha mostrado partidaria incluso de cobrar entrada, pero trazando una línea clara. "Visitas culturales, académicas, no con los eventos hosteleros". Ha reconocido que no había hablado con el Obispado, sino con la plataforma ciudadana que lleva años luchando por el monumento. "Aprovechemos La Cartuja, pero desde lo cultural, desde lo patrimonial, no desde el fin económico", ha insistido.

Ante la previsión de que su texto no prosperaría, Márquez ha retirado la proposición antes de la votación, con el deseo de que en algún momento se alcance un consenso sobre el futuro de la Cartuja.

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