El Hotel Chancillería cae en manos de los saqueadores

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Al vandalismo y a los robos en el Palmera Plaza se une ahora también el coqueto establecimiento hotelero que cerró sus puertas hace dos años. Los vecinos llevan denunciando la situación desde octubre.

Cuando todavía colean los casos de pillaje en el Palmera Plaza, con la agravante de que recientemente hubo un intento de robo en un domicilio adyacente, salta ahora a la palestra un problema similar en otro hotel abandonado, esta vez en pleno casco histórico.

Hablamos de uno de los establecimientos con más encanto que tenía Jerez, el Chancillería, ubicado en la calle del mismo nombre, que por sus problemas económicos tuvo que cerrar sus puertas en abril de 2014. Desgraciadamente, lejos queda ya esa imagen de hotel coqueto y singular, en el que destacaba su bonita terraza con vistas espectaculares a la vecina iglesia de Las Reparadoras y la cercana San Juan de los Caballeros y que además tenía un restaurante adjunto, el Sabores, muy bien valorado por entonces.

Ahora, al igual que pasara con el Palmera, los amigos de lo ajeno han aprovechado su cierre para entrar en sus instalaciones y saquear todo lo que tuviera valor para ser vendido como chatarra, como la grifería de los cuartos de baño, los contadores o los aparatos de aire acondicionado, aun cuando eso obligara a hacer cuantiosos destrozos, tal y como se aprecia en las imágenes que acompañan este artículo.

Vecinos de las viviendas adyacentes explican a este medio que llevan denunciando la situación al 092 desde octubre de 2015, cuando comenzaron a escuchar fuertes ruidos en el edificio e incluso veían cómo los saqueadores, a plena luz del día y sin ningún rubor, cargaban en furgonetas todo lo que pillaban. Una vecina, que prefiere mantener su anonimato, señala que sólo una vez acudió la Policía a una llamada suya, y que precisamente sorprendió a dos personas en la azotea del hotel, que fueron detenidas. “Imagino que ya estarán en la calle, que es lo que pasa en estas situaciones”, lamenta.

Lo más llamativo es que el hotel no siempre está abierto. Si bien este medio pudo acceder aprovechando que la puerta estaba abierta de par en par, un rato después aparecía cerrado con llave. La explicación la dan los propios vecinos. “El que sea ha cambiado la cerradura y entra y sale cuando le da la gana”.

A día de hoy, y aunque parece que pocas cosas más puedan ser robadas, el pillaje persiste, según dicen los vecinos, que temen no sólo que pueda ser okupado o que pueda producirse un incendio cualquier día, también que ladrones aprovechen su estado para colarse y, desde allí, acceder a edificios anexos para cometer cualquier robo.

 

El Chancillería abrió sus puertas en 2007, poco antes de que estallara la burbuja inmobiliaria y con ella, la crisis. Sus propietarios, el matrimonio formado por Joana Francis Marriot y Antonio Díaz adquirieron dos viviendas, las número 21 y 23, por 500.000 euros y luego tuvieron que invertir 1,5 millones más para reformarlas y reconvertirlas en un establecimiento hotelero con categoría de tres estrellas. Aunque el proyecto fue financiado en parte gracias a los fondos europeos Feder, los propietarios tuvieron que hipotecarse para poder afrontar la obra. Antonio Díaz, con quien ha podido contactar este medio, señala que el problema vino cuando quisieron renegociar su hipoteca con el banco Sabadell. “Nos equivocamos, porque la pedimos muy corta, de 12 años, y la cuota era muy alta. La quisimos renegociar a 20, el banco estuvo jugando con nosotros un año y medio y al final se negó”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así, para evitar males mayores, el matrimonio decidió entrar voluntariamente en concurso de acreedores. En 2014 cerraría sus puertas. “El administrador concursal nos echó, cerró el hotel aprisa y corriendo en pleno festival de Jerez y antes de que llegaran las motos y la Feria” lamenta Díaz, que considera que el hotel era viable y que fue la decisión de su banco de no ampliarles la hipoteca lo que acabó cerrando su negocio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora, pendientes de la resolución del concurso y con el inmueble en propiedad del Sabadell, recuerdan que es la entidad bancaria la que tiene que hacerse cargo del abandonado hotel. Los propios vecinos lo saben y exigen al Ayuntamiento que actúe para que la entidad, al menos, lo tapie y se eviten más saqueos.

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