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Juan José Padilla, condenado por agredir a unos policías, vetado de un cartel de una muestra fotográfica en Barcelona, y que incluso fue en la lista electoral del PP, se excusa tras envolverse en una bandera preconstitucional: "Soy torero y español pero nunca he querido ofender a nadie".

Juan José Padilla (Jerez, 1973), conocido en los círculos taurinos como El Ciclón de Jerez, ha desatado un tsunami de críticas —también de muestras de apoyo y de memes, fotomontajes humorísticos— tras envolverse en una bandera preconstitucional al acabar la faena, el pasado sábado, en el coso de Villacarrillo (Jaén). El diestro, que perdió un ojo de una cornada en la plaza de toros de Zaragoza en 2011, aseguró, en una primera reacción publicada por El Mundo, no haberse sentido incómodo portando dicha bandera, "¿por qué iba a sentirme incómodo; el problema que tenemos los españoles no es si la bandera tiene el águila o no".

Aun así, a la vista del huracán que había desencadenado —en Jerez, incluso han pedido retirarle la calle que tiene en la barriada Torresblancas—, decidió emitir un comunicado para tratar de "cerrar el equívoco". "Con la emoción de triunfar en esa tarde yo me puse la bandera sin saber si era la constitucional o no. Soy torero y español pero nunca he querido voluntariamente ofender a nadie. Orgulloso de ser torero y ser español pero nostálgico de nada, y provocador, menos", ha asegurado Padilla en su muro de Facebook. Lo cierto es que el matador de toros jerezanos no es la primera vez que la lía o que se ve envuelto en una polémica.

Después de más de veinte años desde que tomara la alternativa en Algeciras, e incluso haber sido reconocido con la medalla de Oro de la provincia de Cádiz —concedida por Diputación en 2013, gobernando el PP—, el diestro fue condenado en 2012 a una pena de siete meses de cárcel y a abonar una multa de 400 euros por golpear a unos agentes locales de Hondarribia (Guipúzcoa) que exigían al conductor de su automóvil que se sometiese a un test de alcoholemia. Finalmente, la pena de prisión fue suspendida con la condición de no volver a delinquir en tres años. El altercado se produjo meses antes de que sufriera la grave cogida por la que perdió un ojo y que puso en seria duda su retorno a los ruedos. Finalmente, no solo se produjo su milagrosa reaparición sino que su popularidad y el tinte épico de cada una de sus faenas no ha dejado de crecer entre la afición taurina desde entonces. En 2013, solo un año después, el Ayuntamiento de Barcelona vetaba un cartel con su imagen —ya con su popular parche en el ojo— por no considerarla apropiada para anunciar una muestra fotográfica en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

La foto, con la que el navarro Daniel Ochoa obtuvo el segundo premio de fotoperiodismo World Press Photo, muestra un primer plano de Padilla ajustándose la montera y las evidentes secuelas en su rostro de la grave cornada en Zaragoza. A raíz de esta polémica, la exalcaldesa María José García-Pelayo salió al rescate de la imagen del diestro, no solo expresando su "total respaldo y apoyo", sino librando un gasto desde el Ayuntamiento de Jerez de más de 1.700 euros para poder utilizar la foto de Ochoa en la feria taurina de ese año, un evento de carácter privado. Tiempo después, también bajo mandato popular, la plaza de toros acogió un tentadero infantil protagonizado por Padilla, lo que generó otra catarata de críticas que acabó con este asunto siendo elevado incluso al pleno municipal para que el Consistorio dejase de financiar a la Escuela Municipal de Tauromaquia.

Unos años más tarde, el Ciclón se enfrentaba con su enésimo miura en forma de polémica. Fue a partir de la inclusión de la figura del diestro en Soy Cádiz, la campaña mediática de promoción de la provincia costeada por Diputación, ya bajo mandato del PSOE. "Soy gaditano y he conseguido mi sueño: ser matador de toros. Lucha por conseguir los tuyos. Se pueden cumplir", afirmaba en su aparición en una campaña de la que grupos políticos como Podemos exigieron su retirada tras calificar su inclusión de "vergonzosa". Una vez más, la reacción del PP para salir al paso de las críticas no se hizo esperar, llegando a situar al torero como "modelo ejemplar para los jerezanos".

Antes de eso, Padilla experimentó en primera línea con la política y también como empresario de la noche, lo que por supuesto fue objeto de revuelo y comentarios en su ciudad natal. En 2003, con María José García-Pelayo como candidata, el diestro concurrió en la lista electoral del PP jerezano, "entraremos en el Ayuntamiento de Jerez por la puerta grande", aseguraba en una entrevista publicada por ABC. En 2008, inauguró también en su tierra un local de copas, Lalola Tablao, junto al cantante David DeMaría y el bailaor Antonio El Pipa. Negocio que acabó convirtiéndose en un sonado fracaso y, como han señalado fuentes cercanas a este medio, en una fuente de conflictos entre el trío. Apenas unas semanas después de su inauguración, la denuncia de un vecino a los porteros de la sala de fiesta por impedirle el acceso debido a su discapacidad, generó otra agria controversia en la ciudad que acabó salpicando a Padilla. Al final, Lalola pasó a la historia como otro más de los líos en los que, de cuando en cuando, queriéndolo o no, se mete el torero.

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