Una clase de yoga.
Una clase de yoga. Javier Fergó

Esta disciplina un modo de vida que mejora el estado físico mental y espiritual de quienes lo practican, un 12% de las personas de entre 18 y 65 años. 

No sólo los famosos y las celebrities practican yoga. Esta disciplina física, mental y espiritual está cada vez más extendida y también se está contagiando entre los jerezanos y jerezanas. Trabajar con niños y adolescentes con las hormonas rebeladas, con las mochilas cargadas con las inquietudes de sus padres no es una tarea nada fácil. Mercedes Santos la desempeña muchísimo mejor gracias al yoga. Esta yogui desde hace años, docente, apasionada de su trabajo y muy vehemente, nota la evolución experimentada: “Antes en seguida me alteraba, tenía que controlarme para no tomarme las cosas muy a pecho. Todo lo veía negro”. Ahora en cambio ha aprendido que las cosas pueden cambiar según el modo en el que ella misma las mire. “He aprendido a afrontar las cosas, a respirar antes de actuar en contra de alguien; he llegado a la conclusión de que el hecho de yo manifestar mi ira personal contra las cosas no iba a solucionar nada”.

Reducir el estrés, mejorar la salud, tener más calma, tranquilidad o serenidad son varios de los motivos que llevan a practicarlo. Almudena Plaza, profesora profesional de esta disciplina, ofrece una visión más amplia y considera que no se trata de un deporte ni de mera meditación. “Es un modo de vida. Logras mejorar a todos los niveles: anímico, espiritual…”. Plaza estudió Bellas Artes, especialidad en diseño gráfico, escenográfico e industrial, pero dejó de lado su profesión para continuar su formación e impartir yoga en Jerez.

Actualmente un 12,03% de personas de 18 a 65 años de edad lo practican. El 80% de las quienes asisten a las sesiones de Plaza son mujeres entre 35 y 50 aproximadamente que quieren dedicarse tiempo a sí mismas; algunas saben que es importante para encontrarse bien, afrontar enfermedades graves, crisis familiares. “Vas a la clases y contrarrestas los efectos nocivos de los últimos días”, asegura la profesora de origen madrileño. El Kundalini es la modalidad de yoga que imparte. Este activa la energía sutil, pero infinitamente potente que yace dormida en la base de la columna vertebral. Según explica, hace posible que comienze a ascender por la columna vertebral y con la ascensión de la Kundalini se siente un despertar físico, emocional y espiritual pleno logrando reequilibrar cada uno de los siete chakras principales - centros giratorios de energía que reciben, regulan y distribuyen el prana, o la energía vital que fluye por los cuerpos-.

Aunque hay estudios que avalan que son los residentes en grandes núcleos urbanos, y tienen estudios superiores, quienes en mayor medida practican yoga actualmente. Almudena Plaza, deja claro que no es una disciplina elitista aunque “sí requiere cierto nivel de conciencia e intelectual, pero no quiere decir que no haya personas espirituales con muchas necesidades básicas y que no se lo pueden permitir”. Lo cierto es que este tipo de yoga puede ser practicado por todos, independientemente de su condición física. “No soy nada deportista. Tenía un año de gimnasio pagado y no iba. Ahora practico yoga el sábado que es el único día de la semana que puedo y salgo de clase como en una nube, como si tuviera un cuerpo y una mente nueva”, cuenta Mercedes Palomo, de 32 años.

“Puedes ir a mil mezquitas, a mil iglesias y puedes no encontrar a dios porque la espiritualidad está dentro de ti y si encuentras ese punto externo no necesita nada más”

Los cursos se imparten en espacios diáfanos. Sobre la esterilla realizan estiramientos con el objetivo de desbloquear el cuerpo y lo órganos vitales. “Te pones en contacto con tu verdadero yo” y los mantras ayudan a conectar con tu maestro. A continuación, comienza el kriya, una secuencia de posturas que respetan unos tiempos, de relajación y meditación. Esto último tiene un propósito marcado, y los mantras son una de las herramientas para conseguirlo. “Es un yoga que se ama o se odia; hay que practicarlo”, invita la profesora. Como una de sus alumnas indica, la propia maestra resulta esencial. “Almudena es un ser adorable, mágico, tiene en sí misma una gran espiritualidad, lo transmite”, afirma Palomo. El yoga te ayuda a ponerte en contacto con tu verdadero ser. “Puedes ir a mil mezquitas, a mil iglesias y puedes no encontrar a dios porque la espiritualidad está dentro de ti y si encuentras ese punto externo, no necesitas nada más”, asegura Almudena Plaza, profesora de yoga.

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